Publicado: 14.09.2016 21:01 |Actualizado: 14.09.2016 21:02

Rajoy vuelve a huir de la prensa para no hablar de Barberá

El Gobierno arropa a De Guindos en la presentación de su libro después de sus explicaciones por el caso Soria y las peticiones de dimisión de la oposición

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Mariano Rajoy hablándole al oído al ministro de Economía, Luis de Guindos, en la presentación del libro de este/EFE

Mariano Rajoy hablándole al oído al ministro de Economía, Luis de Guindos, en la presentación del libro de este/EFE

MADRID.- Mariano Rajoy ha vuelto a huir de la prensa. Después de su último plasma en un mitin en Galicia, el presidente del Gobierno en funciones se rodeó de un fuerte cordón de seguridad para que los periodistas no pudieran ni acercarse.

La escena ocurrió apenas una hora después de confirmarse la baja en el PP de Rita Barberá tras la decisión del Tribunal Supremo de abrir una causa en su contra por un presunto delito de blanqueo de capitales. El todavía jefe del Ejecutivo acudió a la Fundación Rafael del Pino de Madrid para presentar el libro de Luis de Guindos, 'España amenazada'(Ed. Planeta).



Y es que en el PP no querían que la exalcaldesa de Valencia, que seguirá con su escaño en el Senado, hiciera sombra al evento 'cultural'. De hecho, medio equipo de Gobierno acudió a arropar al titular de Economía justo un día después de que ofreciera explicaciones en el Congreso por el caso Soria.

Ya el propio ministro se mostró ayer victorioso a la salida de la Comisión y, tras asegurar que ya había dado las explicaciones suficientes por el escándalo del nombramiento de José Manuel Soria para el Banco Mundial, se negó a dimitir pese a las peticiones de toda la oposición.

Hoy tanto Rajoy como la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; y los ministros de Educación, Íñigo Méndez de Vigo; Exteriores, José Manuel García Margallo; Agricultura, Isabel García Tejerina; e Interior, Jorge Fernández Díaz cerraron filas en torno a él. También estaban el secretario de Estado de relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón; y el portavoz del grupo popular en el Congreso, Rafael Hernando, entre otros muchos algos cargos del PP y del Gobierno.

Así, Rajoy cumplió su papel de presentador del acto y elogió al "brillante economista" De Guindos, "un hombre de acción que, ante una situación adversa y en medio de unas presiones enormes, busca soluciones". Se refería, en realidad, al tema del libro, en el que el titular de Economía cuenta "en primera persona" cómo el PP "evitó el rescate" y consiguió la recuperación y crecimiento económico. "Es un hombre apasionado por servir a su país", le elogió.

Pero pasó del 'Rita, eres la mejor' al silencio más absoluto. Ya lo adelantó, al, principio del acto, la presidenta de la Fundación: "No habrá turno de preguntas", advirtió entre las incontenidas risas de los presentes.

En una sala abarrotada ante la expectación, Rajoy sí opinó durante su intervención que "el fin último de la política no es la polémica, sino la gestión", una referencia más dirigida a Pedro Sánchez que a su examiga del PP. " En la política el enfrentamiento, la discusión e incluso el espectáculo tienen su espacio, pero no pueden ser el fin último", siguió. "Hay que distinguir cuándo toca confrontar y cuándo toca cooperar", mitineó Rajoy, haciéndose campaña a sí mismo de cara a una futura segunda intentona de investidura.

A la salida, más de lo mismo. Apenas levantó la mano para saludar a los periodistas antes de meterse en el coche oficial. De Guindos, que centró su presentación en vender datos económicos y la gestión del gobierno frente a la crisis, ni siquiera salió a pie del edificio para no hablar con los medios. Sólo acudió, como Umbral en su día, a hablar de su libro.

Fueron Margallo y Tejerina los encargados de hacer frente a la crisis... y a los micrófonos. Ambos, para defender que la permanencia de Barberá en su escaño de la Cámara Alta es una "decisión personal" y conformarse con que, por lo menos, había aceptado las directrices del partido al darse de baja en el mismo.

Barberá sigue aforada en el Senado -podrá estarlo hasta que se convoquen unas nuevas elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana y se renueven los senadores- y Rajoy, mientras, callado.