Publicado: 22.05.2015 21:42 |Actualizado: 23.05.2015 00:28

Rivera lo fía todo a la "ilusión" de los votantes

"La gente tiene más ganas que miedo", confía el líder de Ciudadanos, que ha cerrado la campaña electoral en Madrid con una multitudinaria cena en la que ha instado a "quien quiera cambio, que vote cambio"

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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, atiende a los medios de comunicación durante el acto de cierre de campaña, que la organización celebra con una cena en un hotel madrileño. EFE/Alberto Martín.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, atiende a los medios de comunicación durante el acto de cierre de campaña, que la organización celebra con una cena en un hotel madrileño. EFE/Alberto Martín.

MADRID.- Como si de una boda se tratara, Albert Rivera ha convocado a casi 500 Ciudadanos a que celebren con él el cierre de campaña. El hotel Rafael Atocha de Madrid se ha vestido de naranja para acoger a los simpatizantes de la formación que han compartido mesa y mantel con sus candidatos. Y, sí, también la "ilusión" por ganar el próximo domingo.

Desde Madrid -y no desde Barcelona-, Rivera ha querido reforzar con su imagen la expansión del partido desde Catalunya al resto de España y arropar, así, a los cabeza de lista de la Comunidad y el Ayuntamiento, Ignacio Aguado y Begoña Villacís, respectivamente.

Los tres acudieron al evento con la tranquilidad que le ofrecen el no haber dejado de ascender en las encuestas. También con la de haberse convertido en parte del foco mediático, de haber abandonado el anonimato que recluía al partido a tierras catalanas, incluso aunque en la mayor parte de las ocasiones fuera a base de polémicas.



Pero los falangistas, los imputados, los pertenecientes a otros partidos como PXC y los jubilados que no sabían que iban en sus listas -entre otros- no han conseguido robarles las ganas de ganar. Defendiendo siempre que son el único partido que "actúa" ante tales escándalos, y que no buscan "concejales" sino "la regeneración democrática", Rivera, Aguado y Villacís volvieron a repetir su palabra mágica durante toda la campaña: "ilusión".

"Ha sido una campaña apasionante. En la calle hemos descubierto que la gente tiene más ganas que miedo. Quieren que esto cambie y que sea un cambio sensato para que España funcione", sentenció Rivera, tras compartir saludos y besos con sus compañeros de partido.

"Ha sido una campaña apasionante. En la calle hemos descubierto que la gente tiene más ganas que miedo"

Aguado fue el primero en llegar al evento y tuvo oportunidad de departir con unos y otros en la terraza del hotel donde unos y otros aprovecharon, de paso, para conocerse. "¿Y tú, vas en la lista de la Comunidad, no? ¿Y tú en la del Ayuntamiento?", constaban los asistentes el nivel de desconocimiento de los candidatos. Incluso entre ellos. Al rescate salió Aguado, ya no tan desconocido y que cada día de campaña ha ido cogiendo tablas frente a las cámaras de televisión. "Ha sido mi primera campaña y la he vivido con ilusión y ganas, sabiendo que estamos haciendo historia", presumió.

Algo parecido le ocurrió a Begoña Villacís, ducha ante los tribunales y cada vez más también entre los micrófonos. "La gente quiere votar de verdad a quien genere ilusión y todos los madrileños se van a sentir representados con nuestro programa", mitineó ella también.

Los tres, protagonistas absolutos del evento al que también acudieron miembros de la cúpula del partido (Fran Hervías, Fernando de Páramo y José Manuel Villegas, entre otros), remataron, cómo no, pidiendo el voto por última vez... hasta las generales. "Queremos que los ciudadanos se sientan tranquilos el domingo sabiendo que han votado al cambio", expresó Aguado. "Si la gente es consecuente con lo que siente y quiere, el domingo veremos un cambio en Madrid", aventuró Villacís. Y fue Rivera quien no lo dio por hecho y todavía se dirigió a los electores :"Que se dejen de cábalas y de pactos. Quien quiera cambio, que vote cambio", concluyó. Y se sentó a cenar, no sin antes llevarse su baño de masas propio del tsunami naranja que, una vez más, inundó tierras madrileñas.

Después de charlar con afines y periodistas entre plato y plato, los tres subieron al escenario a deleitar a los invitados a la "boda", como llegó a denominarla el propio Rivera. "Yo no nunca me he casado formalmente, pero debe de ser muy parecido a esto", bromeó.

Bromas aparte, los candidatos se pusieron serios para denunciar que los madrileños "no se merecen esta ciudad" heredera de 30 años de PP. Y, una vez más, se presentaron como el "cambio": "Ya nadie quiere votar por exclusión, al PP para que no salga el PSOE o al PSOE para que no salga el PP. La gente quiere votar lo que le dé la gana y eso es Ciudadanos", sentenció Begoña Villacís en un alarde de naturalidad. Y en otro de optimismo insistió en que, "pase lo que pase", todos ellos saldrían esta noche "triunfando".

Aguado cogió entonces el relevo reconociendo que poco a poco había ido perdiendo el miedo a decir lo que piensa en público. Y defendió el 'estilo Ciudadano' que no consiste en otra cosa que "hacer campaña ilusionando, proponiendo, hablando de corazón y sin discursos preparados y sin descalificar a nadie", vendió. Y hasta "sin ideas", llegó a decir en un gazapo que evidenció su poca experiencia en política. Para diferenciarse del resto de rivales sin descalificarlos, al 'estilo Ciudadano', zanjó: "Este va a ser el voto útil de verdad".

Para cerrar el acto, coreado y aplaudido, subió Rivera al púlpito para dar el último empujón a los suyos. "El domingo vamos a ganar porque vamos a crecer. Esto va de votos. Y cuando uno pierde apoyos, pierde; y cuando gana apoyos, gana. Y nosotros vamos a ganar", les animó. Aunque no les hacía falta. Todos terminaron la cena con una sonrisa. Y algunos incluso se animaron a canturrear. Como en las bodas... ¿Dirá que sí la novia el domingo?