Publicado: 11.07.2015 15:10 |Actualizado: 11.07.2015 15:50

Rosa Díez se va 'sin despedirse'
y sin arrepentirse de nada

La todavía portavoz de UPyD pide perdón a los suyos "si los ha ofendido" pero presume de los logros conseguidos por los magentas mientras estaban bajo su mando: "Hemos impregnado la historia del cambio político en España"

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La portavoz de UPyD, Rosa Díez, junto al diputado Carlos Martínez Gorriarán, en el Congreso Extraordinario que celebra el partido para renovar la dirección del mismo. EFE/Víctor Lerena

La portavoz de UPyD, Rosa Díez, junto al diputado Carlos Martínez Gorriarán, en el Congreso Extraordinario que celebra el partido para renovar la dirección del mismo. EFE/Víctor Lerena

MADRID.- Agradecida y emocionada. En un tono más bajo del habitual, pero sin perder su arrojo, ese del moribundo que gasta su último aliento en dejar huella en sus descendientes antes de irse. Así se ha presentado Rosa Díez frente a los cientos de afiliados y militantes de UPyD que hoy se han reunido en Madrid para darle su último adiós en el Congreso Extraordinario en el que los magentas elegirán a su nueva dirección.

La portavoz de UPyD deja su cargo este sábado, tras haber atravesado polémicas y críticas por su gestión en una formación que sólo ha cosechado derrota tras derrota en las últimas citas electorales. Rosa, que incluso dio color a la imagen del partido, deja su cargo, pero avisa: no se va. "No he venido a despedirme", sentenció en varias ocasiones a lo largo de su discurso, avisando a sus sucesores -especialmente si ganan los díscolos- de que seguirá ahí, en la sombra, vigilante. "¿Alguna vez me habéis visto descansar a mí?", le espetó tras su discurso a los medios de comunicación.



Antes, en la tribuna, recordó los buenos tiempos de UPyD, rememorando la época en cómo fundó un partido de la nada para defender que "todos los españoles son iguales ante la ley" y al que vio crecer y caer. Pidió perdón, casi aguantándose el sollozo, pero sólo por si en algún momento había ofendido a alguien de los suyos. No por su gestión. 

Al contrario, defendió con uñas y dientes todo su camino en estos siete años y agradeció a sus seguidores "el apoyo, el respeto, el cariño" y hasta "las críticas". Pero presumió de los logros alcanzados bajo su mandato. Y mucho: "Nacimos para reivindicar lo que es la política y lo que es un partido político: un instrumento al servicio de los ciudadanos, y hemos impregnado la historia del cambio político en España", sentenció.

"Hemos muchas cosas grandes y muy bien: hicimos el mejor diagnóstico de los problemas de España y planteamos las mejores soluciones", continuó, arrogándose la victoria de haber conseguido que "quienes no creían en la regeneración democrática, la libertad, la igualdad y la independencia de la Justicia hoy tengan que decir que creen en ello porque no se atreven a decir que no". "Eso es impregnar la política y eso nadie nos lo puede arrebatar: hemos hecho la verdadera revolución", concluyó. 

Diferencias con Ciudadanos

Asimismo, volvió a marcar diferencias -sin citar a Ciudadanos en ningún momento- con los naranjas de Albert Rivera a quien muchos definen como el partido del Ibex 35 . "Hemos demostrado que se puede formar un partido sin padrinos, siendo libres y autónomos, en un momento en que la política está esponsorizada", mitineó entre los jaleos de los suyos. 

De nuevo volviendo a los orígenes magentas tuvo también un recuerdo para el filósofo Fernando Savater, que se ha mantenido al margen de las peleas internas que han contribuido aun más a la caída del partido. Recordó uno de sus primeros artículos tras el nacimiento de UPyD y citó parte de sus párrafos: "Permanezco junto a los que siguen jugando aún sabiendo que hay muchas cartas marcadas", incidió en su amenaza de quedarse en el partido, defendiendo su proyecto. 

"Permanezco junto a los que siguen jugando aún sabiendo que hay muchas cartas marcadas"

"-¿Os arrepentís?. -No, claro que no", continuó Díez con su cita a Savater, resaltando que tanto ella como el resto de afiliados han dicho "no a la comodidad" y "sí a la grandeza, a la limpieza y la firmeza en los principios y valores". En esta línea se despidió -sin despedirse- con un consejo para quienes asuman esta tarde la responsabilidad de llevar las riendas del nuevo partido: "Demos a los españoles la oportunidad de volvernos a elegir", pidió y siguió con un grito con el que dijo sentirse identificada: "Dios salve a los guerreros que son fieles a su pueblo". 

En el acto -que terminará al final de la tarde con el cierre de urnas, los resultados provisionales de las votaciones y la intervención de la candidatura ganadora- hubo lugar para las lágrimas -sobre todo las de la eurodiputada afín a la portavoz Maite Pagazaurtundua-, pero no para el rencor. De hecho, Díez no atacó de forma directa al sector díscolo de su partido -encabezado por Irene Lozano- ni hizo campaña en favor de su favorito, el 'oficialista' Andrés Herzog. Es más, incluso se produjo la foto (in)esperada entre Lozano y Díez que, dejando a un lado sus diferencias, se besaron frente a las cámaras.  

En realidad, pese su arrojo fue la todavía líder de UPyD por unas horas quien propició ese ambiente sensiblero que inundó el Círculo de Bellas Artes de Madrid minutos antes de que los presentes hicieran una pausa para comer. De nuevo, con una cita -en esta ocasión a José Hierro, Díez volvió a despedirse, "sin despedirse", antes de seguir "viajando hacia Ítaca" desde un segundo plano: "No vine sólo para decirte, aunque también sé que no volveré nunca y que nunca podré olvidarte", concluyó su discurso.

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