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Ya existía una investigación previa del CNI en el caso del pequeño Nicolás

Marcelino Martín-Blas convocó una reunión con los encargados policiales de la investigación del pequeño Nicolás y dos agentes del Centro Nacional de Inteligencia.

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Ya existía una investigación previa del CNI en el caso del pequeño Nicolás. /EP

MADRID.- El día 20 de octubre de 2014 el comisario de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas, convocó una reunión con los encargados policiales de la investigación del pequeño Nicolás y dos agentes del Centro Nacional de Inteligencia. “Era la primera reunión para informar del asunto Nicolás”, explicó en sede judicial el responsable de la investigación, que fue cesado de su cargo por la Dirección General de la Policía tras comenzar a investigar quién había vulnerado la confidencialidad de un encuentro de estas características.

En esa reunión “se plantea la posibilidad de solicitar una intervención telefónica” más amplia al teléfono de Francisco Nicolás Gómez Iglesias. El comisario Martín Blas contesta a los espías que “no procedía la intervención telefónica de otro teléfono del señor Gómez Iglesias y les sugiere la posibilidad de que ellos puedan solicitar la intervención”.

Según se desprende de esta declaración, aunque la abogacía del Estado se encargó de que no se pudiera revelar información confidencial protegida por la ley, al tratarse de los servicios de inteligencia, el CNI desarrolló una investigación judicial previa, autorizada por un juez del Tribunal Supremo —como desveló Público en enero de 2015— que después llegó a la policía por un encargo directo de la Secretaría de Estado de Interior.

Grabación y filtración

Fue el ya jubilado director adjunto operativo (DAO), Eugenio Pino, quien encargó a la Unidad de Asuntos Internos la investigación. “Me dice que me ponga en contacto con los miembros del CNI”, declaró Martín-Blas. Era también Pino la única persona que recibía información directa del responsable de la investigación, pero según ha declarado el propio Eugenio Pino durante la instrucción, fue informando de las pesquisas al comisario José Manuel Villarejo —enemigo del CNI, según ha manifestado en diferentes causas y cartas—. Coincidentemente, todas esas informaciones salieron publicadas en la página digital que dirige la mujer del comisario Villarejo, Gema Alcalá.

Según ratificó Marcelino Martín-Blas ante el juez Arturo Zamarriego, que dirige el procedimiento, fue esa página también la que desveló que existía una grabación de la reunión en la que supuestamente se hablaba de “lavar pruebas” y con la que el pequeño Nicolás podría archivar el caso. Sin embargo, según todos los informes de la causa elaborados por diferentes unidades policiales, de lo que se habla es de “dar las pruebas”.

Las comprobaciones posteriores de los teléfonos de los asistentes del CNI y Asuntos Internos sólo revelaron una llamada durante el encuentro efectuada al móvil del comisario Martín-Blas

Como el informe de la Policía Científica aseguraba que la grabación se había realizado a través de un móvil, las comprobaciones posteriores de los teléfonos de los asistentes del CNI y Asuntos Internos —realizadas con autorización judicial— sólo revelaron una llamada durante el encuentro efectuada al móvil del comisario Martín-Blas, aunque su teléfono “no sonó ni vibró” en todo ese tiempo. El número de teléfono que emite la llamada se identificó con el del periodista encargado de la página digital que dirige la mujer del comisario. Poco antes, Marcelino Martín Blas dejó su teléfono a la cúpula policial que pudo instalarle un programa espía, según todos los informes de diferentes organismos presentados en la causa.

A partir de ese momento, la grabación pasa por diferentes manos del círculo de colaboradores y periodistas en el que el comisario José Villarejo ha estado filtrando información durante varios años. Entre ellos, Eduardo Inda y Esteban Urrieztieta.

Son estos periodistas los que finalmente facilitan la grabación a Francisco Nicolás en casa de Inda para que consiga cerrar el caso; y así de paso saciar una inquina personal que el supuesto “agente encubierto” —perteneciente a una unidad de inteligencia no oficializada en la Policía— tiene contra el Centro Nacional de Inteligencia y el encargado por la Dirección General de la Policía de despachar con ellos, el comisario Marcelino Martín Blas.