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#4RIecosocial "Me preocupa qué avances tecnológicos tenemos que hacer para aumentar la igualdad y la solidaridad"

Cuatro expertos en la materia de las tecnologías y su impacto en la sociedad han charlado y debatido sobre el término acuñado bajo el título de 'Cuarta Revolución Industrial'. Espacio Ecooo, en Madrid, ha acogido este interesante acto económico, social, político y, sobre todo, ecológico.

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Mesa redonda sobre la 'Cuarta Revolución Industrial desde una mirada ecosocial'. / J.G.

La 'Cuarta Revolución Industrial' es definida como la revolución en la que la tecnología va a modificar nuestras vidas. Desde la robotización de las empresas hasta el cambio climático que conlleva, expertos en la materia han debatido en la tarde del martes sobre este cambio en el modelo industrial que desde 'Ecopolítica' plantearon como la variación en las relaciones humanas con la naturaleza. Espacio Ecooo, en el madrileño barrio de Embajadores, se abarrotó de gente dispuesta a escuchar y debatir sobre la 'Cuarta Revolución' desde un punto de vista social y político.

Este nuevo modelo promete cambiar las estructuras económicas, sociales y políticas tal y como son conocidas actualmente. Gracias a mejoras tecnológicas y a la robotización de los puestos de trabajo, "las empresas van a ser capaces de producir más cerca de los mercados en los que venden", prometió Ángel Pascual-Ramsay, actual director del 'Programa de Global Risks' de ESADE. Pero, ¿qué impacto va a tener este hecho en el empleo?

"Trabajo y salario eran el ancla del que dependíamos y esa idea va a desaparecer"

El punto de vista 'ecosocial' de todo este nuevo paradigma industrial argumenta que la 'Cuarta Revolución' será un paso atrás para los trabajadores. Los optimistas tecnológicos argumentan que se destruirán empleos pero que la tecnología creará nuevos puestos de trabajo. Pero también hay quienes dicen que se reduce el empleo neto y que aquellos que pierden el puesto de trabajo no son quienes lo recuperan.

En Alemania sí está pasando. Según las palabras de Ángel Pascual-Ramsay, se han aceptado reducciones salariales significativas para poder incorporarse al nuevo puesto generado gracias a las máquinas implantadas en ciertas empresas. "Trabajo y salario eran el ancla del que dependíamos y esa idea va a desaparecer", opinaba el exasesor de tendencias económicas del presidente del Gobierno en 2008-2011, José Luis Rodríguez Zapatero.

(de izq. a dcha.) Los participantes de la mesa redonda Ángel Pascual-Ramsay, Antonio Diéguez. En el centro, la moderadora Lucía Villa, periodista de Público. Y a continuación, las interventoras Cristina Nabona y Yayo Herrero. / Twitter @_ecopolitica_

Abriendo paso a las políticas que se pueden emplear para paliar estas negativas que dejan los cambios tecnológicos, la ex ministra de Medio Ambiente con el PSOE, Cristina Narbona explicó que se pueden repartir las ganancias de productividad. Desde el punto de vista económico, se podría dar si los salarios se comprimen pero hay otras fórmulas que propone el partido de la vocal: instaurar un impuesto a los robots o un impuesto a sobre beneficios que las empresas obtengan a partir del momento de la automatización.

"El progreso no ha beneficiado de forma equitativa a todas las personas del planeta"

Narbona planteó una cuestión: ¿a cuantas personas beneficia la 'Cuarta Revolución Industrial'? "Vivimos en un mundo extraordinariamente desigual" en el que el beneficio de las mejoras tecnológicas lo están disfrutando una pequeña minoría, habitantes de países desarrollados, según explicó la presidenta del PSOE. Y sin embargo, los países en desarrollo se verán más afectados si los aspectos 'ecosociales' se infravaloran.

"Lo que me preocupa es qué avances tecnológicos tenemos que hacer para aumentar la igualdad y la solidaridad mundial, actualmente y con generaciones futuras", destacó la exministra. "Creo que dan beneficio solo a unos pocos y no son aquellos que viven en la pobreza", añadió.

Para Yayo Herrero, directora de FUHEM Ecosocial y antigua coordinadora de Ecologistas en Acción, no es el mismo significado el que razonan los directivos de las empresas cuando piensan en "innovación" que los que piensan en mejoras laborales. Unos buscan el beneficio económico de la empresa y otros luchan por la dignidad de los trabajadores.

Un término a la orden del día y que también ha estado presente en esta mesa redonda sobre la 'Cuarta Revolución Industrial', desde el punto de vista de social y político, es el de precariedad. Yayo Herrero dijo que la precarizacion sistemática se está desarrollando incluso en "la generación más preparada de la historia".

"El progreso no ha beneficiado de forma equitativa a todas las personas del planeta", opinaba Cristina Narbona. "El modelo económico tiene las décadas, si no los años, contadas" y cuantos más ciudadanos formen parte de la correlación de fuerzas sociales "más justo será ese nuevo modelo económico", opinaba la exministra.

Además, hay que tener en cuenta el ciclo de vida de las tecnologías. Muchas de ellas no han sido exploradas en su totalidad y algunas están ligadas al uso de materiales caducos en el planeta. Desde hace años se empiezan a notar las consecuencias de la masificación de la industrialización que ha provocado, entre otras cosas: pérdida de la biodiversidad, calentamiento global y aumento del consumo de minerales.

"La tecnología y la ciencia son necesarias pero insuficientes para resolver los problemas sociales"

"No es cierto que la tecnología no sea reversible", dijo Antonio Diéguez, autor de Transhumanismos y catedrático de la Universidad de Málaga. Pero si es cierto que el efecto invernadero y la pérdida de materiales están acaparando la actualidad ecológica. Yayo Herrero dijo que "se necesita aplicar limitaciones" en cuanto al desarrollo de la actividad industrial que funcione en base al ecosistema. "La tecnología y la ciencia son necesarias pero insuficientes para resolver los problemas sociales", añadió la excoordinadora de Ecologistas de Acción.

Diéguez argumentaba que "habrá una explosión de superinteligencia". Las maquinas inteligentes construirán nuevas máquinas más inteligentes todavía, explicaba el catedrático. "No hay que competir con esas máquinas hay que integrarse", dijo. Y es que puede considerarse un movimiento cultural pero también se trata de un movimiento político, añadió.