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La carta de reproche de un musicólogo al Teatro Real por su vergonzosa oferta para becarios

El texto acusa a la institución cultural de "normalizar la precariedad laboral al tiempo que se hacen gastos absolutamente demenciales y carentes de ética" como el toro que pusieron en el escenario que costó unos 35.000 euros.  

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Imagen de archivo del Teatro Real. EFE

MADRID.- El Teatro Real de Madrid ha sido objetivo de multitud de críticas por la recientemente descubierta oferta de prácticas no remuneradas que ofrecía para becarios en la que requería que dominasen inglés, alemán y redes sociales. 

Un musicólogo titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, ha escrito una carta abierta dirigida a la institución cultural en la que le acusa de "normalizar la precariedad laboral al tiempo que se hacen gastos absolutamente demenciales y carentes de ética".

"Esta mañana he recibido en mi correo electrónico su aclaración a la propuesta de prácticas que tanta polémica ha suscitado. Creo que siguen sin entenderlo. El problema no reside en una mera cuestión formal que se pueda aclarar en nota de prensa. No se trata de eso.

Se trata de que si ustedes piden personas muy cualificadas para que dediquen 4 horas diarias (“como mínimo”) durante 6 meses, es porque ustedes desean obtener un provecho productivo del esfuerzo de dichas personas. Legalmente ustedes ofrecen unas prácticas curriculares, pero realmente no son sólo eso.

Se trata de que una institución que quiere obtener un provecho productivo debe ofrecer formación y salario de manera simultánea. Cualquier relación laboral debe ser así.

Se trata de que la oferta que ustedes hacen, aunque entra dentro del marco de la legalidad, no es ética. Las leyes no son siempre justas, y la historia lo demuestra.

Se trata de que ustedes saben que, en un clima de auténtica desesperación, la gente está dispuesta a aceptar un trabajo no remunerado a cambio de una o dos cartas de recomendación. Por si no fuera suficiente, estos trabajos no remunerados destruyen empleo, pues todo aquél trabajo realizado por empleados que no perciben remuneración no puede ser realizado por empleados que la perciban.

Se trata de que ustedes tienen un presupuesto de 48 millones de euros, pero en su escala de prioridades es considerado más importante plantar un toro de 1500 kilos sobre las tablas (a un coste estimado de 35000 euros), que pagar a unos cuantos becarios por su trabajo. Ya se ha dicho y se volverá a decir que 35000 euros equivalen a 70 mensualidades de 500 euros.

Se trata de que ustedes son una institución pública dedicada a la cultura, y por tanto ustedes tienen una obligación cultural hacia la ciudananía, no sólo sobre las tablas, sino también más allá de ellas. Ustedes deben ser el vivo ejemplo cultural de cómo se deben hacer las cosas, incluso en el plano formativo y laboral.

Se trata, en suma, de algo que no les atañe sólamente a ustedes, sino a muchas otras instituciones públicas y privadas. Se trata de una cuestión presupuestaria y cultural; de la normalización de la precariedad laboral al tiempo que se hacen gastos absolutamente demenciales y carentes de ética (porque no, el lugar de un toro no es el Teatro Real)".