Publicado: 09.09.2016 21:33 |Actualizado: 10.09.2016 07:45

La llegada de refugiados abarrota y pone en situación limite el centro de inmigrantes de Melilla

Saturación, hacinamiento y colas para conseguir lo más básico. Los refugiados que se encuentran en los Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes viven una compleja situación. 

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Imagen de la valla de Melilla. CEAR

Imagen de la valla de Melilla. CEAR

MADRID.- El Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes de Melilla, con capacidad para 480 personas, ha duplicado prácticamente sus límites de ocupación esta semana llegando a los 900 inmigrantes traídos a sus instalaciones. El CETI, dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, interna a cientos de “sin papeles” que cruzan la peligrosa valla con pocos recursos y muchísimas esperanzas de futuro.

El pasado domingo llegaron los últimos 120, disparando la capacidad de las abarrotadas instalaciones. Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, hablaría desde la península en una rueda de prensa aplaudiendo la acción de los que saltan estas vallas para “hacer emprendimiento social”. "Nosotros queremos que vengan con nosotros y lo queremos de verdad porque son los mejores, los más valientes”, apuntaba.



Hacinamiento e incapacidad de respuesta

Los únicos dos centros públicos de estas características en España no superan entre ambos las 1.000 plazas

Desde el Ministerio competente hacen pocas declaraciones. La dirección de este CETI aclara a Público la intención de que, ante el gran volumen de llegada, se albergue a los refugiados “con tiendas de campaña y la nueva ampliación de las instalaciones” que permite una ocupación óptima de 600. ¿Cómo pensar que estas medidas resultan suficientes cuando la media de estancia es de 700 inmigrantes en este CETI? La duplicación de su capacidad, en muchas épocas del año, hace que las organizaciones que trabajan en la zona vean, como medida urgente, la necesidad de buscar nuevas planificaciones.

La ONG Accem apunta que “para aliviar la situación de sobreocupación de extrema gravedad en los CETI, el programa de Atención Humanitaria que llevan a cabo prevé el traslado de las personas acogidas en estos centros hacia dispositivos gestionados por organizaciones distribuidas por todo el territorio español”. Los únicos dos centros públicos de estas características en España, uno en Melilla y otro en Ceuta, no superan entre ambos las 1.000 plazas para el fuerte volumen de inmigración que representa la frontera Sur de Europa.

Ayuda de las organizaciones de la zona

La participación de Accem como co-beneficiaria de este proyecto ha posibilitado además el refuerzo del equipo del CETI de Melilla, incapaz de sobrellevar esta situación. A través de la financiación de programas europeos, han podido complementar “actividades formativas, de traducción e interpretación así como de educación social”.

Imagen de la valla de Melilla. CEAR

Tal y como destaca la página oficial del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, los CETIS son, en la práctica, “dispositivos de primera acogida provisional y destinados a dar servicios y prestaciones sociales básicas al colectivo de inmigrantes y solicitantes de asilo”. Alojamiento, manutención, seguridad en el interior y provisión de vestuario, calzado y productos de aseo personal son algunas de las atenciones primarias que se prestan. Incluyendo atención sanitaria e intervención social, asesoramiento legal y de formación, ocio, y tiempo libre. Sin embargo, la sobreocupación anula toda capacidad. Tensión entre los ingresados, hacinamiento y colas para lo más mínimo. El baño, la comida o la limpieza.

Otras de las organizaciones que se encuentra en la zona, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado CEAR señala en su informe 2016, 'Las personas refugiadas en Españas y Europa', que los CETIS varían notablemente su volumen de ingresos a lo largo del año. Desde 500 pueden pasar en menos de días por una fuerte llegada a los 700, sin olvidar la terrible cifra de 2.000 internados que superó todos los récords en 2014. En cuanto al perfil mayoritario de entrada en estos centros, el informe destaca que a “principios de año pasó a convertirse en una población mayoritariamente árabe, ya que en torno al 80% de su población procedía de Oriente Medio y el Magreb. Se redujo de manera notable la entrada de personas de origen subsahariano a través del perímetro fronterizo de Melilla”.

Cuando no logra pisar suelo español…

Los Derechos Humanos y las llamadas “devoluciones en caliente” siguen siendo una práctica habitual a la entrada de la valla cuando no logran llegar hasta estos centros. CEAR apunta que “estas devoluciones ilegales en Ceuta y Melilla no son un fenómeno aislado. Las autoridades españolas llevan a cabo estas prácticas sin respetar las garantías establecidas en la legislación internacional y española. Desde CEAR se han denunciado que esto tipo de acciones, ya que vulneran los derechos de las personas migrantes y no respetan los procedimientos establecidos en la ley”.

El Ministerio del Interior siempre ha defendido que las devoluciones en caliente son legales. Si no ha pisado territorio español y no ha superado a la Guardia Civil, no ha entrado en Europa. El comisario europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, considera que "las devoluciones en caliente" de inmigrantes en la frontera "una falta a la legalidad internacional". La práctica real es que se repite a las puertas de la famosa valla. La que muchos ven solo por televisión pero que representa un drama para estos refugiados, a los que calificamos de forma despectiva como “ilegales”.