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TOKIO 2020 Se suicida un obrero del futuro estadio olímpico de Tokio 2020 por trabajo excesivo

La legislación laboral japonesa establece que las jornadas de trabajo no deben superar las 40 horas semanales, aunque permite que se trabajen horas extra siempre que haya un acuerdo previo.

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Un trabajador camina por la construcción del Nuevo Estadio Nacional para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020 / Reuters

La familia de un empleado en las obras del nuevo estado olímpico de Tokio para los JJOO de 2020 que se suicidó el pasado marzo ha denunciado ante las autoridades que el joven se quitó la vida debido a la presión por el exceso de trabajo.

El operario, de 23 años, llegó a trabajar más de 200 horas extra al mes, muy por encima de las 80 recomendadas por la legislación laboral japonesa, según reveló el abogado de la familia en una rueda de prensa recogida hoy por los medios locales.

La capital japonesa trabaja a marchas forzadas en la construcción del estadio para completarla a tiempo para los Juegos Olímpicos de 2020, tras posponer su inicio hasta diciembre del año pasado después de que los costes se inflaran y se rechazara el proyecto original.

El joven, cuyo nombre no ha trascendido, se unió a una empresa subcontratada por el grupo Taisei -encargado principal del proyecto- en abril de 2016 tras graduarse en la universidad y desde diciembre gestionaba las obras del suelo del estadio, relató el letrado en informaciones recogidas por la agencia Kyodo.

El 2 de marzo el empleado informó a la compañía de que renunciaba y tras más de un mes desaparecido, el 15 de abril se halló su cuerpo en la prefectura de Nagano (centro) junto a una nota que hizo concluir a la policía que se trató de un suicidio.

El jovense unió a la empresa en abril de 2016 tras graduarse en la universidad y desde diciembre gestionaba las obras del suelo del estadio

La constructora notificó inicialmente a la familia que sus horas extra trabajadas estaban dentro de las recomendadas, pero un examen de los registros de salida y entrada del estadio y de su ordenador, revelaron que el empleado trabajó unas 211 y 143 horas extra en los dos meses previos a su desaparición.

La familia ha pedido a las autoridades que reconozcan el del joven como un caso de "karoshi", o muerte por exceso de trabajo, y ha solicitado una indemnización laboral a la firma constructora alegando que el fallecimiento derivó de la depresión y otros problemas psicológicos causados por su horario laboral.

La muerte por exceso de trabajo es una lacra que Japón no logra dejar atrás y un debate que volvió a saltar a la opinión pública el año pasado tras el suicidio de una joven que no podía soportar sus largas jornadas en la mayor agencia publicitaria del país, Dentsu.

La legislación laboral japonesa establece que las jornadas de trabajo no deben superar las 40 horas semanales, aunque permite que se trabajen horas extra siempre que haya un acuerdo previo.

El pasado octubre un informé gubernamental desveló que casi la cuarta parte de las corporaciones niponas reconoce que sus empleados pueden llegar a trabajar más de 80 horas extras al mes.