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Discriminación gitana Feministas, gitanas y universitarias

Fakali es la única Federación de mujeres gitanas y universitarias con dimensión estatal que lucha desde Andalucía por la erradicación de los estereotipos del pueblo gitano

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Beatriz Carrillo, vicepresidenta del Consejo estatal del Pueblo Gitano

Kalí significa mujer en lengua gitana y Fakali es la Federación que agrupa a una importante grupo de organizaciones feministas que luchan desde hace más de una década contra el estigma social de un pueblo oprimido como es el gitano y que tuvo leyes represivas en España hasta 1978. Beatriz, Sandra y María forman parte de esta Federación como mujeres gitanas, universitarias e independientes que buscan la igualdad de oportunidades para los suyos.

Sandra Heredia, miembro de la Federación Fakali

Sandra Heredia recuerda a Público que la represión del pueblo gitano en España duró hasta el año 1978. Hoy le sigue una fuerte discriminación social que poco a poco se va disipando pero que está muy presente en la sociedad actual. “Estaban igual de estigmatizados que los colectivos homosexuales y transexuales dentro de la ley de vagos y maleantes y de eso no hace ni cuarenta años” aclara.

Esta joven de 32 años se trasladó desde su Córdoba natal para trabajar desde hace ocho años en la Federación Fakali, donde desarrolla parte del área internacional de la organización y también programas de empleo, entre muchos otros. “No tengo rasgos como otras mujeres y para la gente paso en ocasiones desapercibida. Sin embargo, a muchas amigas mías sufren a diario una discriminación silenciada”. Por el simple hecho de saber que son gitanas y que tienen rasgos no les hacen contratos en viviendas, no encuentran trabajos de cara al público. “Es demasiada la presión que tenemos que vivir como pueblo e imagínate si hablamos desde el punto de vista de las mujeres”.

"El pensar que todos los hombres gitanos son machistas es un estereotipo demasiado fuerte que nos costará quitarnos de encima"

Sandra fue la primera mujer de su casa en ir a la universidad a estudiar empresariales. “Mis padres siempre me apoyaron y apostaron por un futuro diferente para mí. El pensar que todos los hombres gitanos son machistas es un estereotipo demasiado fuerte que nos costará quitarnos de encima”. Y es que Sandra retrata el “daño” que programas como Gipsy Kings o Palabra de Gitano hacen a nuestro imaginario social. “Nos ponen de artistas, analfabetas, juerguistas, nos estigmatizan en barrios marginales y hay muchas más mujeres y muchas más gitanas. Eso es solo una parte. Como dice mi padre, a mi casa no llaman porque de esos gitanos no les interesa hablar en televisión”.

Feminismo gitano

El binomio entre feminismo y mujer gitana es para María Filigrana, vicepresidenta de Fakali una de las mayores batallas que se libran dentro de esta organización feminista. “El feminismo hegemónico no admite a colectivos excluidos como pueden ser las mujeres de nuestro pueblo. Y buscamos otra raíz, otra manera de llegar a ellas para ir quitando poco a poco mitos que pesan como una verdadera losa” afirma. Filigrana relata que los pasos son otros y también los métodos. “Las payas buscan la igualdad en puestos directivos de empresas. Nosotros con las gitanas hacemos talleres de alfabetización y buscamos referentes para que las más jóvenes no dejen de ir a la escuela primaria”, añade.

María Filigrana, vicepresidenta de Fakali

Los datos que maneja las asociaciones romaníes retratan que el acceso a la universidad dentro del mundo gitano aún es incipiente. Y es que solo uno de cada 100 gitanos es universitario. Y el 80 por ciento son estudiantes del sexo femenino.
La búsqueda de referentes entre las mujeres gitanas más jóvenes es un aspecto fundamental para Sandra. “Casi de forma automática se buscan referentes negativos de mujeres gitanas en El Vacie, el asentamiento chabolista más antiguo de Europa o las Tres Mil Viviendas, un barrio conocido por su delincuencia y narcotráfico. Cuando voy a una escuela a dar talleres las niñas me preguntas si soy gitana, gitana. No ven a una mujer gitana médica o maestra. No creen que ese camino esté abierto para ellas. No ven ningún referente positivo que muestre otras oportunidades”.

Programas de empleo Empleafakali y violencia de género

Sandra Heredia trabaja desde Fakali, con el desarrollo de programas de empleo, fundamentales para desarmar las barreras de la exclusión social en la que se encuentra un sector del pueblo gitano. Empleafakali ha llegado a su octava edición, dotando a la población gitana de zonas marginales de las herramientas necesarias para conseguir una mejora de las condiciones de vida, tanto a nivel individual como colectivo. La última memoria de la entidad señala que han sido 400 mujeres las que se han beneficiado de sesiones formativas, talleres, jornadas de empleo entre otros recursos para mejorar su acceso a la sociedad.

Heredia señala a Público como las mujeres que viven en el asentamiento chabolista del Vacie, les piden con desesperación que borren el domicilio de su documento de identidad. “Me dicen que quite el Vacie de su DNI sino nos las van a llamar en la vida ni las van a contratar de forma normal. Es un rechazo generalizado que las propias mujeres no pueden quitarse para salir del paro extremo”.

El programa de intervención en materia de violencia de género es otro de los apartados imprescindibles dentro de la Federación . Fakali ha desarrollado una larga trayectoria de trabajo planificando en estrategias para prevenir y erradicar la violencia de género dirigida a las mujeres gitanas en una situación vulnerable. “Ayudamos a mujeres jóvenes, mujeres o familias que requieran de un servicio para su orientación en materia legal con una información clara y rigurosa acerca de sus derechos y de los pasos a seguir. Muchas tienen altos índices de analfabetismo”.

Rechazo y discriminación

Las familias gitanas se encuentran en un 72 por ciento en situación de exclusión social y el 54 por ciento de ellas en exclusión severa

El pueblo gitano es uno de los pueblos más estigmatizados en España. La principal causa del rechazo social que padece el pueblo gitano se fundamenta en el fuerte estereotipo que propaga la imagen en los medios de comunicación. El Barómetro del CIS también muestra un dato muy negativo. El 40 por ciento de la población reconoce que le molestaría que sus vecinos fueran gitanos. Sin embargo la imagen real es que las familias gitanas se encuentran en un 72 por ciento en situación de exclusión social y el 54 por ciento de ellas en exclusión severa según el VII Informe FOESSA.

Beatriz Carillo, presidenta de la Fakali relata a Público que entre las principales herramientas que se están llevando a cabo para acabar con esta discriminación ha sido la firma del Protocolo Antigitanismo. Una herramienta de buenas prácticas para frenar el “causante de la situación de retraso social a la que está condenado de manera injusta un sector importante del pueblo romaní”. Carrillo afirma que “la representación del pueblo gitano y de nuestras mujeres está distorsionada y se ajusta a los parámetros de negocio como si fuera un puro espectáculo”.

La vicepresidencia del Consejo estatal del Pueblo Gitano

Entre los mayores logros de Fakali hay uno que ninguna de estas tres mujeres puede olvidar, la creación del Consejo Estatal del Pueblo Gitano. María Filigrana destaca “la importancia de este órgano consultivo a un pueblo que ha tenido una discriminación sistemática en nuestro país. Y hoy tiene una voz que lo represente”.
Beatriz Carrillo es la vicepresidenta de este órgano desde septiembre de 2017 y explica como el Consejo representa la defensa de los derechos e intereses del pueblo gitano en el ámbito de la Administración General del Estado. El objetivo es el establecimiento de políticas comunes para el bienestar de la población gitana. En la actualidad, el Consejo está adscrito al Ministerio Sanidad, Servicios sociales e Igualdad.

La presidenta de Fakali aclara la importancia de esta herramienta y del papel imprescindible de su organización en la línea educativa. “Dentro del Consejo Estatal del Pueblo Gitano somos responsables de la coordinación del Grupo de Educación. Por eso luchamos por acompañar a la comunidad gitana hacia el éxito escolar con medidas de reconocimiento y promoción de la infancia y la juventud gitana”.

Solo desde la misma Federación Fakali en Andalucía, 5.984 menores han participado en campañas de sensibilización y apoyo escolar el pasado año escolar, además del seguimiento de talleres en materia de absentismo acompañados de sus familias y profesores.