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Sin Querer Dous Reconocer como fallecidos a los que desaparecen en el mar: el naufragio gallego sin fin

El hundimiento del 'Sin Querer Dous' causó cuatro muertos, uno de ellos todavía desaparecido. Su viuda e hijos no cobran las prestaciones sociales pertinentes al no haber encontrado el cuerpo. El resto de tripulantes fueron despedidos días después de la tragedia.

Imagen de archivo del barco pesquero 'Sin Querer Dos'. MarineTraffic/Gildo M. Couceiro

El barco pesquero Sin Querer Dous naufragó el 19 de diciembre de 2018 cuando se dirigía a su base en Portonovo (Pontevedra) después de un mes y medio fuera de casa. La tripulación la conformaban diez marineros procedentes de Cambados, Portonovo y Senegal. Los integrantes habían vendido en A Coruña el jurel capturado en el Cantábrico frente a Gijón y tras ello, ponían rumbo a sus hogares de madrugada para pasar las fiestas navideñas en familia.

Alrededor de las 14:00 horas, según las investigaciones oficiales, dos golpes de mar ocasionaron el hundimiento de la embarcación cuando pasaba por una zona conocida como “O Profundo”, a cuatro millas de Finisterre, lugar en donde confluyen diversas corrientes marítimas.

El trágico suceso ocurrió de manera tan rápida que los navegantes no pudieron reaccionar y pulsar la señal de alarma del cerquero. La alerta automática del barco daría el aviso en tierra, pero ya era tarde. Desde ese momento y tras las primeras noticias, las familias no recibían apenas información de lo que le estaba aconteciendo a sus allegados y condujeron hasta Finisterre, Muros y Porto do Son para encontrar respuestas. Entre las imágenes que se empezaban a difundir de los supervivientes no estaban los suyos y entonces perdieron las esperanzas.

Cuatro marineros perdieron la vida: Teófilo Rodríguez, Bernardo Padín, Manuel Serén (el patrón) y Guillermo Casáis, de 44 años, continúa desaparecido. Diez días después del naufragio, el pecio se encontró a 114 metros de profundidad y un robot submarino inspeccionó el artefacto, pero no había ni rastro de Casáis. Los tripulantes aseguraron una vez en tierra que habían visto el cuerpo de su compañero hundirse.

El presidente de la Federación de Cofradías de Pontevedra, José Manuel Rosas, explica a Público que las corrientes de la zona en donde el barco se escoró “pueden desplazar los cuerpos hasta millas”. La embarcación era “prácticamente nueva “y “referente en la pesca de cerco”, un barco que en su momento hizo frente al prestige, pero asegura que “hay causas externas y fuera de lo común” que pueden provocar tragedias y que “el mar no ofrece recursos” en esta clase de percances.

El hecho consternó a todos los vecinos de la localidad pontevedresa. El patrón mayor de la cofradía de Cambados, Ruperto Costa, cuenta que “además de ser marineros eran amigos, gente muy conocida, al igual que sus parejas”, las cuales trabajaban como mariscadoras y pescadoras en la lonja. A un año de la catástrofe la viuda de Casáis y sus dos hijos no han recibido las prestaciones correspondientes porque la mutua Fremap no autorizó estos servicios al no haber aparecido el cuerpo.

La abogada arousana Patricia Castedo Lagarón explica que esto ocurre porque “no hay ningún tipo de declaración que determine el fallecimiento”. Asimismo, afirma que se puede optar por determinar una “declaración de ausencia” por vía judicial, pero para ello tienen que pasar “diez años tras la desaparición”. Una vez resuelta existirían beneficios fiscales, por ejemplo, para solicitar una ayuda uniparental, como una beca de estudios.

Castedo expone que la segunda opción es solicitar legalmente una declaración de fallecimiento a los 20 años de la desaparición, “siempre y cuando no se acredite ningún tipo de domicilio, ni una declaración de hacienda, ningún movimiento por parte de la víctima en cuestión”. Esto se aplica también cuando existe un desaparecido en cualquier circunstancia, y una vez obtenida la declaración de la muerte, “se cumplen los requisitos de viudedad y orfandad”, lo que conlleva un “derecho a la prestación porque te falta tu marido o tu padre”.

El presidente de la Cofradía de Pontevedra insiste en que “esto tiene que cambiar” ya que “las familias quedan desamparadas”. En este caso, sostiene que “hay datos suficientes para determinar la defunción, ya que se ha encontrado el navío sumergido y en la zona del accidente había corrientes. Hay barcos que son arrastrados por el mar y no se sabe nunca más de ellos y eso ocurre porque hay olas gigantes, hay cosas raras que suceden sin previo aviso, como ha pasado con los tsunamis”.

Denuncia a la empresa armadora

El naufragio del Sin Querer Dous “es algo de lo que no se puede hablar”, explica el patrón mayor de Cambados. De hecho, la empresa armadora del barco, Pescados Vixa de Meaño, también se abstiene de hacer ningún tipo de declaración. Días después del naufragio la entidad rescindía el contrato a los supervivientes de la tripulación y a otros trabajadores. Los que sufrieron el naufragio demandaron a la entidad por despido improcedente.

Los miembros del barco criticaron también en su momento la desatención de la empresa en todo momento por no haber tenido en cuenta los años de trabajo previos al suceso, al igual que reprocharon su falta de asistencia a los diversos homenajes que se celebraron para honrar a los cambadenses fallecidos. Ahora, esperan el fallo del Juzgado de lo Social número 2 de Pontevedra. En estas fechas los pueblos recuerdan a sus marineros a la espera de un futuro más justo.

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