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El efecto secundario del ‘medicamentazo’: la mitad de los fármacos se encarecen desde que son de pago

Más de la mitad de los 320 medicamentos que el Gobierno de Rajoy excluyó del sistema nacional de salud en 2012 se han encarecido desde entonces, en algunos casos hasta triplicar el coste, mientras el gasto farmacéutico sigue aumentando

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El Gobierno sacó en 2012 más de trescientos fármacos del sistema nacional de salud. EFE

Más de mitad de los medicamentos que el sistema público de salud dejó de financiar en 2012 se han encarecido en los cinco años de aplicación del medicamentazo y uno de cada cinco ha duplicado, y triplicado en algunos casos, su precio.

La medida, uno de los recortes del actual Gobierno que mayor rechazo social y político provocó por tener en los pensionistas a uno de los grupos más afectados, supuso la exclusión por completo del sistema público de 320 fármacos, cuyo precio pasaba a correr a costa del usuario.

La lista inicial incluía 417, aunque 97 de ellos siguieron siendo financiados en casos de enfermedades crónicas, oncológicas y de carácter degenerativo.

Cinco años después, el precio de 175 de esos 320 fármacos ha aumentado, en 65 casos hasta duplicarse e incluso triplicarse, mientras que solo uno ha bajado, el de 138 se ha mantenido y otros seis han desaparecido de la lista, en la que han entrado cinco que antes no figuraban, según consta en una respuesta del Gobierno al diputado del PSOE Miguel Ángel Heredia.

El gasto farmacéutico sigue subiendo


La medida tenía como objetivo declarado reducir el gasto farmacéutico, algo que la Administración solo logró a medias y durante un tiempo. La factura de 12.296 millones de euros del sistema público en 2011 se fue reduciendo hasta los 10.391 de 2014 para comenzar a crecer y alcanzar los 15.640 millones el año pasado.

Solo el gasto derivado de recetas asumidas por la sanidad pública (sin la farmacia hospitalaria) aumentó en más de 500 millones entre 2014 (9.954) y 2016 (10.481) mientras el acumulado de 9.825 en noviembre apunta a que la cifra final rondará los 10.800, mil por encima de los 9.769 que la exministra Ana Mato admitió al cierre de 2012 tras un descenso del 12,2%.

“Una pensionista malagueña me explicaba hace poco que un simple resfriado le cuesta ahora cincuenta de los 600 euros que cobra de pensión”, explica Heredia, que remite a “informes que hablan de que 2,8 millones de españoles que no tienen hoy dinero para pagar sus medicinas, y que un 20% de nuestros mayores tuvieron que abandonar sus tratamientos durante los años más duros de la crisis para ayudar a sus hijos y a sus nietos”.

El diputado, que va a plantear una batería de iniciativas parlamentarias para que el ejecutivo de Mariano Rajoy “valore las causas del fuerte incremento en sólo 5 años de los precios de los medicamentos que retiró del Sistema Nacional de Salud a nuestros mayores”, quiere conocer “cuántos mayores estima el Gobierno que se ha visto obligados a abandonar sus tratamientos” ante la imposibilidad de costearlos tras el medicamentazo y después de una pérdida de poder adquisitivo de 583 euros en dos años.

Un jarabe para la tos cuatro veces más caro

Entre las subidas de precio de fármacos excluidos de la sanidad pública en estos cinco años destacan las de algunos de los medicamentos de mayor consumo, caso del antidiarreico Fortasec, cuyo envase de 10 cápsulas se ha triplicado al pasar de 1,89 a 5,98 euros (impuestos incluidos) mientras el de veinte lleva camino de hacerlo al subir de 2,81 a 7,95, lo mismo que algunos formatos del antiácido Almax, cuya caja de 60 comprimidos ha pasado de 3,95 a 7,76 euros.

El Daflon, recomendado para insuficiencias venosas, se ha duplicado con creces (de 4,40 a 10,18 la caja de 30 comprimidos y de 8,8 a 19,98 la de 60); analgésicos como el Calmatel o el Voltarén llevan, en su versión de pomada, recorridos similares al pasar de 4,34 a 8,45 y de 3,09 a 7,88, antiinflamatorios como Zenavan están cerca de triplicarse al subir de 2,20 a 5,46 y una crema para los herpes y las ampollas como Aciclovir casi se duplica al aumentar de 7,31 a 14,47.

El jarabe para la tos Mucosan es uno de los fármacos desprotegidos que más se han encarecido tras cuadruplicarse de largo en su versión de adultos (de 2,06 a 8,96) y triplicarse de paso (de 2,06 a 7,45) en la pediátrica, el precio de otro medicamento del mismo espectro y de gran consumo como Pectox se encarece solo un 57% en su formato de solución oral (de 3,25 a 5,62) y apenas varía en granulado (de 8,02 a 8,41) y, por otro lado, el jarabe Flutox se eleva de 2,83 a 7,96.

Analgésicos y ansiolíticos que se encarecen

Otras subidas destacadas son las de Cloperastina Normon, para la tos, cuyo frasco de 120 mililitros ha pasado de 1,73 a 6,10 euros; la del Rinobactil, para la rinitis, cuya caja de diez cápsulas ha subido de 6,03 a 14,72; el antimucolítico Motosol, que ha estado cerca de cuadruplicarse al alcanzar los 7,98 desde los 2,06 iniciales; el jarabe ansiolítico Passiflorine, cuyo precio anda cerca de cuadruplicarse tras pasar de 1,73 a 6,51, o la crema analgésica Flogoprofén (de 2,20 a 7,95).

Entre los 138 precios congelados se encuentran los de las pomadas analgésicas Fastum (2,76) y Movilisin (3,86), utilizadas ambas en casos de inflamación de articulaciones y de artritis, mientras que la única rebaja se ha dado en la caja de 96 cápsulas de Armaya Fuerte, un antinflamatorio cutáneo a base de plantas medicinales, que ha pasado de 38,43 euros a 22,25.

Por último, entran en la lista cinco vasorreguladores y vasodilatadores como Anacervix (6,49 en 30 cápsulas y 9,96 en 60), Vinacen (3,29 la caja de 30 grageas), Cervoxam (7,81 las tres decenas) y Tefa Vinca (2,93), habitualmente prescritos tras haber sufrido infartos, ictus y accidentes vasculares.