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Estereotipos de género La estereotipos de género se construyen durante los primeros diez años de vida

La concepción de que las niñas son más vulnerables que los niños, como mero argumento a la "protección", puede acarrear consecuencias terribles a las niñas, que pueden llegar a justificar posibles casos de sumisión o abuso físico.

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Una niña le pinta los labios a su amiga. REUTERS/ Navesh Chitrakar

Los estereotipos arraigados con el género se consolidan a una edad temprana de nuestra vida, a los diez años de edad, independientemente de la situación económica familiar. Así lo ha publicado este miércoles por la Global Early Adolescent Study, en el que colabora la Organización Mundial de la Salud (OMS), como parte de una colección de artículos que se publican en el 'Journal of Adolescent Health'.

Expertos en salud pública de todo el mundo han colaborado para aprender cómo esta variedad de estereotipos de género impuestos culturalmente durante mucho tiempo están asociados con un mayor riesgo de problemas de salud mental y física.

"Encontramos que los niños a una edad muy temprana (desde las sociedades más conservadoras a las más liberales) rápidamente interiorizan este mito de que las niñas son vulnerables y los niños son fuertes e independientes", destaca el director del Global Early Adolescent Study, Robert Blum, profesor en la Universidad Johns Hopkins. "Y este mensaje está siendo constantemente reforzado en casi todos los momentos, por hermanos, compañeros de clase, maestros, padres, cuidadores, parientes, clérigos y entrenadores".

"Rápidamente interiorizan este mito de que las niñas son vulnerables y los niños son fuertes e independientes"

Para el estudio, se realizaron durante cuatro años una serie de entrevistas a 450 jóvenes adolescentes de Bolivia, Bélgica, Burkina Faso, China, República Democrática del Congo, Ecuador, Egipto, India, Kenia, Malawi, Nigeria, Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam. Según Blum, el trabajo muestra una necesidad de repensar las intervenciones de salud de los adolescentes, que suelen centrarse en los jóvenes de 15 años o más, para que se dirijan a un grupo de edad mucho más joven.

"Los riesgos para la salud de los adolescentes están condicionados por comportamientos basados en roles de género que pueden estar bien establecidos en los niños cuando tienen 10 u 11 años de edad", afirma la profesora asociada e investigadora principal en el estudio, Kristin Mmari. "Sin embargo, vemos miles de millones de dólares en todo el mundo invertidos en programas de salud para adolescentes que no se ponen en marcha hasta que tienen 15, y para entonces es probablemente demasiado tarde para marcar una gran diferencia", lamenta.

Desigualdad a la fuerza

Las entrevistas revelaron que, en todo el mundo, los niños y las niñas están equipados con "camisas de fuerza de género" a una edad muy temprana, con consecuencias negativas que son particularmente peligrosas para las niñas. Los científicos descubrieron que las restricciones basadas en el género racionalizadas como "protección" a las niñas, en realidad las hacían más vulnerables haciendo hincapié en la sumisión y sancionando implícitamente incluso con abuso físico como castigo por violar las normas.

Igualmente, observaron que "en muchas partes del mundo" estos estereotipos dejan a las niñas en mayor riesgo de abandonar la escuela o sufrir violencia física y sexual, ser obligadas a casarse siendo niñas, quedarse embarazadas a una edad muy temprana y contagiarse con el VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

En 14 de las 15 ciudades, niños y niñas afirmaban que el niño era el que debía tomar la iniciativa en una relación

Por ejemplo, los investigadores descubrieron que los niños, tanto en Nueva Delhi como en Shanghai, hablaban de que se les animaba a pasar tiempo fuera del hogar en una exploración sin supervisión de su entorno, mientras que las niñas dijeron que se les recomendaba quedarse en casa y hacer tareas. Las chicas y los chicos de ambas ciudades hablaron de las vergüenzas y las palizas que sufrían quienes intentaban cruzar la brecha.

En todas menos una ciudad, Edimburgo, Escocia, tanto los niños como las niñas tenían claro que era el niño el que debía tomar la iniciativa en cualquier relación. En todos los escenarios, las jóvenes reconocieron la existencia de un énfasis constante en su apariencia física y sus cuerpos como su activo clave. "En Nueva Delhi, las chicas hablaron de sus cuerpos como un gran riesgo que hay que cubrir, mientras que en Baltimore las chicas nos dijeron que su principal activo eran sus cuerpos y que tenían que parecer atractivos, pero no demasiado atractivos", explica Mmari.

Los investigadores observaron que sus conclusiones respaldaron trabajos anteriores que revelaron que "durante la adolescencia, el mundo se expande para los niños y se contrae para las niñas". Pero los investigadores señalan que los chicos no salen ilesos, ya que los estereotipos que aprenden en la adolescencia temprana (el énfasis en la fuerza física y la independencia) hacen que sean más propensos a ser víctimas de violencia física y al consumo de tabaco y otras sustancias, así como a cometer homicidios.

Lo femenino como algo inferior

Además, cuando los autores evaluaron las actitudes acerca de los roles de género entre los jóvenes adolescentes de China, India, Bélgica y Estados Unidos, encontraron una aceptación creciente de las niñas rebelándose contra ciertas fronteras de género, pero casi tolerancia cero para los niños que lo hacen. En los cuatro países, parecía ser cada vez más aceptable, en distintos grados, que las niñas se involucraran en ciertos comportamientos masculinos estereotipados, como usar pantalones, participar en deportes y estudiar carreras.

Sin embargo, los autores vieron que "los chicos que desafían las normas de género por su vestimenta o comportamiento fueron considerados por muchos encuestados como socialmente inferiores". Tanto los niños como las niñas dijeron a los científicos que las consecuencias para los niños que se percibía que estaban como adoptando el comportamiento femenino, como pintarse las uñas, iban a ser intimidados y recibir burlas con duros calificativos hasta ser agredidos físicamente.

Esperanza para un cambio

"Sabemos por estudios de investigación y experiencia programática que las normas desiguales de género pueden cambiarse, pero esto requiere intervenciones cuidadosamente planificadas e implementadas que apunten tanto a los jóvenes como al medio ambiente en el que están creciendo y desarrollándose", señala el codirector y científico en el Grupo de Adolescentes y Poblaciones de Riesgo en el Departamento de Salud Reproductiva e Investigación de la OMS, el doctor V. Chandra Mouli.

Que los estereotipos de género estén tan arraigados en los niños a una edad relativamente joven, es "inesperado"

Mmari señala que, aunque muchos de los estereotipos de género documentados en el estudio no son sorprendentes, el hecho de que sean tan comunes a través de las culturas y las situaciones económicas y estén tan arraigados en los niños a una edad relativamente joven, es "inesperado". A su juicio, la investigación podría ayudar a formar nuevas iniciativas que fomenten una mayor conciencia de las consecuencias para la salud de los estereotipos de género y que se centren en los años de "transición" críticos de la adolescencia temprana.

Por su parte, Blum rechaza el argumento de que en muchas partes del mundo los estereotipos de género son sólo parte de la cultura tradicional y no son susceptibles de cambio, y señala que, aunque todavía luchan con conceptos rígidos de género, en lugares como Estados Unidos y el norte de Europa, las actitudes han cambiado dramáticamente en las últimas décadas.

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