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La frágil costa catalana busca soluciones en la naturaleza para paliar los impactos del cambio climático

Ante los estragos causados por temporales cada vez más frecuentes y virulentos, los investigadores plantean apostar por fórmulas basadas en la naturaleza más allá de las estructuras de hormigón.

Estat de la platja del Pont del Petroli de Badalona, després del temporal de Setmana Santa.
Estado de la playa del Puente del Petróleo de Badalona, ​​después del temporal de Semana Santa. AMB

Que las playas catalanas son cada vez más frágiles por el cambio climático es una realidad innegable. El temporal de Semana Santa y sus efectos han sido solo la última muestra de una problemática que se arrastra desde hace tiempo. En poco más de cuatro años, Catalunya se ha visto azotada por el temporal Gloria (2020), la Filomena (2021), la gota fría (2023) y ahora la borrasca Nelson, que ha provocado daños en equipamientos y una pérdida de arena "sin precedentes" en algunas playas como las de Montgat, Badalona o Viladecans, según alertó el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB).

En esta ocasión, los vientos persistentes que llegaban del suroeste provocaron un oleaje constante de tres metros de altura y picos de olas de hasta cinco metros. Estos temporales, también llamados garbinadas, eran antes menos frecuentes en el litoral metropolitano y, por este motivo, de acuerdo con las declaraciones del jefe del Servicio de Playas del AMB, Daniel Palacios, impactan "mucho más en las playas porque su morfología está habituada a un clima marítimo de regímenes de levante".

Sánchez-Arcilla: Aparte de la "mayor capacidad de las olas para erosionar la costa" ha habido un "cambio en su patrón"

En la misma tónica, Agustín Sánchez-Arcilla, catedrático del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la UPC y director del Laboratorio de Ingeniería Marítima (LIM/UPC), asegura que, aparte de la "mayor capacidad de las olas para erosionar la costa" por el aumento del nivel del mar, "ha habido un cambio en su patrón". Las playas que tradicionalmente sufrían más a raíz de las llevantadas –los vientos que provienen del noreste–, ahora no se han visto tan afectadas porque "tenemos más oleaje que proviene del sur".

La pérdida de arena, sin embargo, no es solo una consecuencia de las "oscilaciones bruscas" que provoca el cambio climático, sino que, según Sánchez-Arcilla, "antes los ríos aportaban mucho más sedimento". La regulación de los ríos –a través de embalses– ha facilitado la regresión de las playas porque obstaculiza la llegada de los sedimentos a la costa.

La platja de les Filipines de Viladenacans, després del temporal de Setmana Santa.
La playa de Filipinas de Viladenacans, después del temporal de Semana Santa. AMB

"Los proyectos de investigación alertan de que la costa está sufriendo mucho y necesita mantenimiento porque, por un lado, existe el factor climático que antes no lo teníamos, es decir, que a finales del siglo pasado no teníamos que preparar la costa para esta subida del nivel del mar, y, por otra, existe el impacto humano", reitera a Públic.

Combatir el cambio climático y evitar la pérdida de arena

Las soluciones naturales producen menos impacto, menos gasto económico y menos huella de carbono

Tradicionalmente, el método más común para proteger las playas era la construcción de barreras rígidas, es decir, muros verticales, bloques de hormigón o espigones. Sin embargo, ahora un proyecto de investigación de la Unión Europea está poniendo sobre la mesa soluciones basadas en la naturaleza. Según el catedrático, estas "no son válidas para todas partes porque necesitan un cierto espacio costero, pero en otros lugares sí son posibles y tienen la ventaja de que producen menos impacto, menos gasto económico y menos huella de carbono".

A modo de ejemplo, las "cadenas pequeñas de dunas" serían una de las soluciones posibles. "Con el proyecto europeo REST-COAST se están testando en el Delta del Ebre desde hace un par de años lo que nosotros llamamos dunas embrionarias. La idea no es inventar nada, sino restaurar la costa", explica.

La voluntad de implantar soluciones naturales es que la arena artificial dure un poco más. Sin embargo, no todas las playas son óptimas para albergar dunas. Otro método que está emergiendo son los "humedales pequeños", ideales para el Maresme, por ejemplo. "Después de ver que la duración de la arena artificial era breve, ya no solo nos preocupaba que el proceso de añadirla indefinidamente tuviera un coste elevado, sino que aumenta la huella de carbono que, a su vez, acelera la subida del nivel del mar", añade.

David Pino: "Las playas no son eternas (...) Hoy la naturaleza por sí misma no renueva la playa"

Esta reflexión coincide con la del profesor del departamento de Física de la UPC David Pino, anteriormente consultado por Públic: "Las playas no son eternas, por ejemplo, las de Arenys o Vilassar se formaron durante los últimos siglos, pero hoy la naturaleza por sí misma no renueva la playa. Si un temporal se lleva la arena, lo que se hace es ponerla artificialmente. Cercanías o la N-II, están expuestas en el mar".

De acuerdo con Sánchez-Arcilla, las soluciones basadas en la naturaleza son más sostenibles que las rígidas, ya que, si por otra parte se construyen "marismas" o "praderías submarinas", como las de Posidonia que ya están presentes a lo largo de nuestra costa, se convierten en "sumideros de carbono", es decir, en depósitos que absorben más dióxido de carbono (CO₂) del que liberan. Asimismo, también ayudan a mantener la biodiversidad, cada vez más en riesgo en el litoral catalán.

Posidònia oceànica a la costa francesa mediterrània.
Posidonia oceánica en la costa francesa mediterránea. Frédéric Ducarme / Wikimedia Commons

Un reto urgente

Estas tres soluciones naturales son las tres ruedas que sustentan el proyecto REST-COAST, liderado por la Universitat Politècnica de Catalunya e incluido en el Pacto Verde de la Unión Europea (el paquete de iniciativas políticas con el objetivo de caminar hacia la transición ecológica y la neutralidad climática).

"Los humanos pensamos que con una barrera de piedra estaremos más protegidos", según Sánchez-Arcilla

Según el investigador de la UPC, las soluciones naturales "generan cierta desconfianza" porque "los humanos pensamos que con una barrera de piedra estaremos más protegidos", pero al final acabaremos teniendo "un muro de una piscina en vez de una cuesta". Cabe destacar, también, que las dunas o zonas húmedas tienen la desventaja de que requieren tiempo para desarrollarse. "En una sociedad impaciente, poner hormigón en la costa es la solución más inmediata", argumenta. Para zonas urbanas con poco espacio, como en Barcelona, la respuesta óptima sería híbrida. Esta opción no se ha testado todavía.

Por el momento, y teniendo en cuenta que la temporada alta de baño se solapará con la llegada de temporales fuertes, el AMB ha pedido una reunión urgente con el Ministerio para la Transición Ecológica –la principal administración responsable a escala estatal– para abordar la situación de emergencia en el litoral metropolitano y establecer soluciones concretas.

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