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Los jueces permiten que convivan juntas la madre y la niña apuñalada por su padre

El juez ha otorgado el segundo grado a la madre de la menor, Sara Majarenas, y finalmente no tendrán que separarse. El auto del juez recoge los informes técnicos que argumentan que "la separación de la menor con su madre podría poner en riesgo la incipiente recuperación de ambas" 

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Manifestación que pide que Izar se quede con su madre

La pequeña Izar, quién sobrevivió a las cuchilladas de su padre hace un mes y medio, no va a ser separada de su madre, Sara Majarenas, con quien vive en la cárcel de Picassent (Valencia). Este jueves el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, ha decidido dar el segundo grado a la expresa etarra y por tanto podrá convivir con su hija en la fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, que presta apoyo a presos necesitados cuando disfrutan de permisos y semilibertad.

Este centro según el juez permitirá a las dos recibir el "apoyo y afecto que necesitan para solventar las dificultades que pueden derivar de una separación contraria a la protección que todo menor en situaciones máxime en situaciones tan graves, extraordinarias y excepcionales como ésta".  Con esto se refiere el auto al apuñalamiento que sufrió la pequeña por parte de la pareja de la madre que la hirió gravemente en el torax y en un brazo.

El auto del juez de vigilancia penitenciaria recoge los informes técnicos que argumentan que "la separación de la menor con su madre podría poner en riesgo la incipiente recuperación de ambas especialmente de la niña que tiene tres años y no entiende la situación".

José Luis Castro ha valorado un escrito de Majarenas del 6 de febrero en el que manifiesta su arrepentimiento y reconoce el daño causado y destaca que su prioridad y objetivo ahora es el cuidado de su hija.

La legislación penitenciaria impone que los menores no pueden vivir en la prisión con sus madres una vez que han cumplido 3 años, y hoy Izar cumple esta edad. 

 Sara Majarenas, madre de Izar. EFE (Sergio Barrenechea)

Sara Majarena fue condenada por pertenencia a ETA –sin delitos de sangre-, quien ha cumplido las tres cuartas partes de la condena, por lo que legalmente podría ser excarcelada. Sin embargo por la legislación de excepción que se aplica contra los condenados por terrorismo esta mujer debe cumplir su condena de manera íntegra, lo que no se producirá hasta abril de 2018.

La niña hasta ahora convivía con su madre  en la prisión de Picassent de lunes a viernes, en un régimen especial que permite que las presas tengan a sus hijos con ellas y algunos fines de semana se iba al domicilio con el padre, que se halla en prisión provisional por apuñalar a la pequeña. 

 El pasado 26 de enero Marajenas solicitó la progresión al tercer grado "a efectos de la libertad condicional" sobre la base del artículo 104.4 del reglamento penitenciario, que prevé esta clasificación "por motivos humanitarios" para enfermos muy graves con padecimientos incurables, según ha explicado  la abogada de la reclusa, Onintza Ostolaza. De esta forma se evitaría estar separada de su hija de 3 años.

Izar, que ha cumplido este jueves tres años, tendría que vivir con sus abuelos maternos en San Sebastián, pero la progenitora desea vivir con su pequeña "yo la necesito a ella, ella me necesita a mí" ha escrito en una carta en un diario vasco. La madre de la pequeña ha afirmado estar viviendo el peor momento de su vida. 

La posible separación entre madre e hija había generado una ola de solidaridad, personalidades de diferentes ámbitos se han unido para pedir que ambas continúen juntas, en libertad.