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La Justicia libró al líder de Yomus de una condena de tres años, igual que al 'Rambo del Bierzo'

Ambos son fanáticos nazis, tatuados hasta el tuétano con esvásticas y mensajes ad hoc, admiradores de Hitler, de las armas, la violencia y vinculado a grupos de ideología nacional-socialista.

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Vicente Javier Estruch, líder de Yomus.

En el año 2005 la Guardia Civil llevó a cabo una importante operación contra el narcotráfico en la provincia de Valencia, para la que se emplearon incluso intervenciones telefónicas con supervisión judicial para controlar a los integrantes de la banda implicada. Los agentes encontraron una gran cantidad de dinero y droga en varios registros de domicilios en Moncada y Xàtiva. Fueron detenidas cinco personas. A todas se les acusó de sendos delitos por tráfico de estupefacientes, si bien durante la instrucción dos de los detenidos quedaron en libertad por falta de pruebas.

Entre los procesados por esta operación antidroga, donde la red movía importantes sumas de dinero y sustancias estupefacientes, se encontraban, Juan Ramón R.M. , Vicente P.T. y el actual líder de los Yomus, Vicente Javier Estruch.

Dos años después, en diciembre de 2007, el Alfarrasí sería condenado por estos hechos en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia a la pena de tres años de prisión, la inhabilitación especial para el derecho de sufragio por el tiempo de condena y a hacer frente a una multa de 5.000 euros.

Poco tiempo después, en 2008, la misma sala de la Audiencia Provincial de Valencia dictaba una ejecutoria por la que acordaba dejar en suspenso la condena impuesta al ahora imputado en las agresiones del 9 de octubre, por un periodo de cuatro años, entre el 30 de octubre de 2009 y el 29 de noviembre de 2013, bajo la condición de no delinquir durante ese periodo de tiempo, según obra en la ficha de antecedentes penales del Ministerio de Justicia.

Sorprendentemente, durante este periodo de tiempo, Vicente Javier Estruch vuelve a delinquir. Esta vez el delito es de agresión. El Alfarrasí propinó una paliza a un vecino de su localidad de residencia el 23 de mayo de 2012, por la que sería detenido por la Guardia Civil. Un juzgado de Ontinyent instruyó la causa, y el juzgado de lo Penal número 15 de Alzira le condenó en noviembre de 2016 a seis meses de prisión por lesiones, además de prohibirle entrar en contacto con la víctima, su entorno y a mantenerse alejado de ellas.

Vicente Javier Estruch, líder de Yomus.

A los abogados de la acusación les llama la atención que “el líder ultra de Yomus no hubiera sido detenido e ingresado automáticamente en prisión tras la agresión de 2012, tal y como establecía la condición de la ejecutoria de la Audiencia Provincial de Valencia para beneficiarse de la suspensión de condena por narcotráfico, consistente en no delinquir durante cuatro años”.

Lo cierto es que no hay muchos más datos acerca de los argumentos razonados por las cuales la Sección Tercera de la Audiencia Provincial determinó esta medida ante una condena firme superior a los dos años, “algo realmente inusual” a juicio de los profesionales consultados.

El Rambo del Bierzo, otro afortunado

El caso de Miguel Antonio Reguera González, más conocido como El Rambo del Bierzo, es un caso similar. Tras ser condenado a cuatro años de prisión no cumplió ni un sólo día de privación de libertad, por tenencia ilícita de armas, de munición de guerra y material y aparatos explosivos.

Su caso fue especialmente mediático dada la afición de Reguera a difundir vídeos por Youtube haciendo ostentación de sus armas junto a sus amigos, disparando a árboles, objetos e incluso contra carteles antifascistas, tanto con armas largas como con armas cortas. Y precisamente fue una organización antifascista la que denunció los hechos.

Aquí Publico si tuvo acceso a la ejecutoria dictada por la Audiencia Provincial de León tras la sentencia. Pero aun así y con todo, su caso también fue paradigmático y de difícil comprensión social, aunque perfectamente ajustado a derecho. Incluso la Fiscalía, que había pedido 11 años de prisión por estos graves delitos, se conformó con la sentencia del tribunal y no la recurrió.

Antonio Reguera González, el 'Rambo del Bierzo', en su cuarto, rodeado de simbología nazi y armas y munición colgadas de las paredes. / LEONOTICIAS.COM

El Rambo del Bierzo es como el Alfarrasí, ambos son fanáticos nazis, tatuados hasta el tuétano con esvásticas y mensajes ad hoc, admiradores de Hitler, de las armas, la violencia y vinculado a grupos de ideología nacional-socialista.

Reguera, en todo caso, se benefició de las simpatías de un sacerdote ultraconservador de Cacabelos, coordinador de la COPE de Ponferrada, y que medió por la causa del nazi ante su feligresía, y las altas esferas políticas, sociales y judiciales leonesas. Tanto es así que en su ejecutoria el tribunal leonés dejó en suspenso la condena de prisión y la sustituyó por diez meses de trabajos en beneficio de la comunidad, a condición de no volver a delinquir. Como cabía esperar esos trabajos solidarios para reparar el mal causado se realizaron en la parroquia del mismo sacerdote que lo protegía. Ahora sólo falta saber si el líder de Yomus, a cambio de no cumplir su pena de tres años de cárcel por narcotráfico, prestó algún servicio a la comunidad.