Publicado: 06.09.2015 16:34 |Actualizado: 07.09.2015 07:00

"Somos parte de una sociedad que nos hizo sufrir el racismo; y a veces nos convertimos en cómplices"

Líder de una organización pro derechos humanos, Lourdes Antuan lucha para poner fin a las expulsiones arbitrarias de los dominicanos migrantes de Hatí, así como a la discriminación que les impide obtener la nacionalidad. 

Publicidad
Media: 4
Votos: 1
Comentarios:
Lourdes Antuan.

Lourdes Antuan.

SANTO DOMINGO.- La arraigada discriminación racial contra los y las inmigrantes haitianos que viven en la República Dominicana está causando deportaciones masivas y arbitrarias y la negación de certificados de nacimiento a miles de niños. La OEA y el ALBA (La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) han pedido a las autoridades dominicanas el fin de las expulsiones arbitrarias de los dominicanos migrantes de origen haitiano, así como de las políticas discriminatorias que les impiden obtener la nacionalidad dominicana.

Lurdes Antuan es dominicana y lidera la Red Provincial por la Defensa de los Derechos Humanos (REDPRODEHU) que es una organización de base que defiende los derechos humanos sociales de los dominicos haitianos. La encontramos en los Bateyes de República Dominicana, donde atiende a Público sin perder la sonrisa.



P: ¿Qué hace y qué objetivos tiene su organización?

Aquí la gente vive en condiciones de semiesclavitud, con sueldos de menos de 8 euros diarios después de más de 15 horas de trabajo. Tratamos de contribuir a la defensa de los derechos humanos para la erradicación de todo tipo de discriminación y marginalidad institucional. Nuestro trabajo consiste en promover un proceso permanente de reflexión, educación y capacitación para crear canales efectivos que permitan el empoderamiento de los haitianos. Propiciamos un proceso de asistencia legal y documentación de dominicanos e inmigrantes, al margen de su nacionalidad o color de piel.

P: ¿Qué proceso se ha seguido con la causa de los dominicanos de origen haitiano?

La causa ha seguido un proceso hasta cierto punto esperanzador situándonos desde Sonia Pierre hasta el día de hoy. Hablamos de una comunidad específica que hasta hace algunos años permanecía en el anonimato por imposición social y hasta en el auto-anonimato (miedo a expresar públicamente su procedencia de un batey) debido al alto índice de prejuicios, a lo que hay que sumar la actitud peyorativa hacia esa comunidad y la de los consumidores pasivos del sistema.

P: ¿Cuál es la situación de los dominicanos haitianos aquí en los bateyes?

"Esta comunidad teme incluso expresar públicamente que procede de un batey"

Ellos no contaban ni siquiera con el apoyo de los ayuntamientos municipales para su desarrollo, permanecían a merced de los ingenios de la caña y sus respectivos mayordomos y jefes de campo. Unos años atrás, e incluso hoy en día, dentro de los bateyes existía una estructura autónoma que dependía de los trabajadores del ingenio asignados a dicho batey. Cuando visitabas las comunidades la casa más bonita y en mejores condiciones solía ser la del superintendente. Dicho cargo era exclusivo de los criollos dominicanos, los cuales dependían de la administración del ingenio. Ejercían su gobierno en función de una actividad específica: cobro de seguros, pensiones y demás impuestos a los trabajadores.

Es en dicho contexto en el que nacimos cientos de dominicanos y dominicanas hijos de migrantes trabajadores, mayoritariamente en el emporio azucarero que no ha cambiado desde la esclavitud. Dicho distanciamiento entre bateyes- campos-pueblos favoreció a un tipo de marginación e invisibilidad.

Miembros de algunas ONG dieron la voz de alarma. Después, la lucha adquirió un rostro concreto: Sonia Pierre, una dominicana de ascendencia haitiana que encabezó un movimiento con el objetivo de denunciar las situaciones de injusticia y que fue hostigada por la corriente nacionalista fanática. Aún luchamos por erradicar el sistema. 

P: ¿Cuál es el papel de los sindicatos aquí ante tanta explotación?

¿Sindi-qué? (Se ríe). Siempre se recibió apoyo y solidaridad con respecto a las condiciones de vida en los bateyes, pero con respecto al tema de los hijos de los migrantes nacidos en territorio dominicano... Las organizaciones no estaban preparadas para trabajar. La Constitución actual hace un énfasis radical en el proceso de segregación racial, haciendo caso omiso a las leyes y reinterpretándolas a la medida de sus necesidades discriminatorias. ¿Cómo enfrentar una situación de este tipo con respuestas tradicionales locales, cuando son los propios representantes del Estado quienes violan sus propias leyes? 

P: ¿Cuál ha sido tu proceso social en los últimos años?

Mi vida en estos últimos años ha estado compuesta por un sin número de experiencias, vivencias, decisiones y acciones bastante intensas además de productivas. Madurez-libertad-responsabilidad con las implicaciones típicas de los procesos de auto empoderamiento y desarrollo personal. Para mí todo eso supuso una ampliación de mis esquemas de valoración y proyección, y  la decisión de trasladarme a Haití, que sufría enormemente las consecuencias del terremoto.

P: ¿Por qué has decidido dar un paso al frente en la representación de los pobres, mujeres y negras?

¿Cómo enfrentar una situación de este tipo con respuestas tradicionales locales, cuando son los propios representantes del Estado quienes violan sus propias leyes?

Yo soy nacional dominicana de padres haitianos que migraron hace unos 50 años al territorio dominicano. Siempre sentí la necesidad de conocer el sistema haitiano y aportar algo en agradecimiento por mis padres y todo lo que recibí de Haití a través de ellos aquí. Fue muy importante la experiencia en Haití, pero sentía una mayor necesidad de trabajar desde mi país con los migrantes.

Y aquí la mayoría somos mujeres activistas y discriminados, también del mundo LGTB. Y yo soy una amante de la libertad. ¿Por qué delegar permanentemente una cuestión que te afecta directamente a ti cuando eres parte de la solución?. ¿Dar un paso al frente? Más bien, asumirme como parte de esta sociedad que lucha, y se esfuerza por superarse asumiendo su rol.

P: Es evidente el liderazgo de las mujeres en las comunidades de bateyes, supongo que ha sido y es un gran esfuerzo ¿Cómo ha sido?

Así es. Aquí las mujeres estamos al pie del cañón las 24 horas. Siempre decimos que el primer paso es organizarse para autorepresentarse, evitando la conducta de estilo nómada. Una de las tareas más difíciles que he tenido que hacer fue la de ayudar a los funcionarios a mejorar su actitud respecto a la población meta, creer en los pobres, confiar en su capacidad y apoyarlo y no dirigirlo según los objetivos e intereses de una institución X.

"Hay que continuar apoyando a todas las hermanas acordes al liderazgo directo y no limitarse a recibir apoyo de las instituciones"

A veces, las personas tienen tanta necesidad que se limitan a recibir el apoyo ofrecido en actitud de silencio y agradecimiento, aunque ello no significa que estén de acuerdo con la política institucional. Cuando son las instituciones físicamente las que prosperan sin que haya paralelamente un desarrollo equitativo visible de los acompañados, estamos ante una de esas experiencias de acompañamiento digno de análisis. Muchos promueven la frase "Una golondrina no hace nido, pero el nido tampoco hace a la golondrina". Hay que continuar apoyando a todas las hermanas acordes al estilo de liderazgo actual, directo.

P: Pero tú sabes que eso no es fácil, la violencia institucional, con las deportaciones y familias destruidas, no lo hace fácil. ¿Tú cómo has superado el miedo?

No queda otra. Hay que dar pasos contundentes, asumiendo las consecuencias, pensando no sólo en nosotros, porque tenemos el compromiso de transmitir un legado en la generación venidera de manera que estas experiencias tan dolorosas e indignantes que está experimentando la población ahora no se vuelvan a repetir.

"La blanquitud a lo Shakira sigue siendo el modelo hegemónico de belleza. Hay que superar el miedo de ser africanodescendientes o seremos cómplices del racismo"


La blanquitud tipo Shakira sigue siendo el modelo de belleza hegemónico en toda América Latina y en República Dominicana eso es exagerado. Hay que superar ese miedo a no afianzar nuestro sentido de pertenecía como africanodescendientes. Si no, somos cómplices, con nuestros silencios, de la discriminación y el racismo.

Fuimos educados socialmente escuchando frases despectivas y descalificativos de esos que vinculan a nuestros padres con demonios: haitiano del diablo, pichón de haitiano y hasta la expresión 'morena, moreno' para evitar la palabra 'negro, negra', que dejan de ser ofensivo sólo en espacios de intimidad, o de sobre explotación física. Es triste decirlo, pero es así. Somos parte de una sociedad que nos hizo sufrir las consecuencias del racismo, por lo que, inconsciente e irresponsablemente, a veces, nos convertimos en cómplices de aquello que nos hace daño.

P: Hace unos años estuviste en España, ¿Qué importancia tuvo en tu evolución?

El encontrarse con líderes, hombres y mujeres, que comparten en esencia una misma historia común a la nuestra siempre es muy importante. Fui invitada por la Fundación Vida a una conferencia sobre solidaridad y derechos humanos en el liderazgo político y esa experiencia de intercambio fue estimulante. Me permitió conocer e intercambiar impresiones, experiencias, hacer análisis, fortalecer los lazos fraternos... También coincidimos en que la diversidad de opiniones, ideas y discursos basados en el interés personal, sin objetivos específicos, etc. constituían barreras para mantener una verdadera unidad temática. Es un reto pendiente. Pero también comencé a recibir informaciones sobre la temática negra desde una perspectiva afrocentrada.

P: Mantienes que la relación del Gobierno dominicano con los ciudadanos de origen haitiano forma parte de un proceso histórico con los dominicanos de piel oscura. ¿A qué te refieres?

"Nuestra sociedad nos hizo sufrir las consecuencias del racismo, por lo que, inconscientemente, a veces, nos convertimos en cómplices de lo que nos hace daño"

La situación de los africanos y sus ascendientes sólo cambia de forma en los distintos continentes. En África aún debemos hacer reivindicaciones en favor de las niñas, niños, mujeres y hombres oprimidos por la historia de dominación. Aquí, la situación de injusticia que han padecido las comunidades afrodescendientes de la República Dominicana mediante el proceso de cuestionamiento de su nacionalidad, los procesos de desnacionalización de los dominicanos (sólo por el hecho de ser hijos de emigrantes haitianos, nacidos en territorio dominicano y protegidos por la Constitución dominicana) es uno de los hechos más tortuosos y aberrantes de injusticia y falta de respeto a la ley misma. Ascendientes de africanos, maltratando y discriminando a otros ascendientes por cuestión de raza. En estos procesos nos vamos dando cuenta de que no podemos limitarnos únicamente a nuestras luchas locales, nuestros reclamos deben ser de carácter universal.

P: ¿Qué avances ha habido, si es que los ha habido, desde que se aprobó la ley que estigmatiza a los descendientes de haitianos?

Se ha avanzado bastante en cuanto a dar visibilidad a esta lucha. Desde los tiempos de lucha de Sonia Pierre, nuestras reivindicaciones fueron adquiriendo fuerza. Hoy el reto es que esos dominicanos y dominicanas asuman su liderazgo personal y colectivamente. 

P: ¿Qué aspectos crees que podrían mejorar en la lucha antirracista en República Dominicana?

"El analfabetismo sigue siendo el caldo de cultivo para este tipo de cultura racista alimentado hasta por representantes del Estado"

Primero, hay que continuar saliendo de la situación de anonimato al que fueron sometidos nuestros padres por sus condiciones de pobreza. Y luego... la seguridad humana no es exclusiva, y el acceso a derechos fundamentales tampoco. Por eso los procesos que se están llevando a cabo tienen una finalidad más amplia. Están orientados al autoempoderamiento, al conocimiento de los derechos y deberes ciudadanos, al margen de lo que puedan pensar los individuos racistas, clasistas, xenófobos y reaccionarios.

P: ¿Por qué es tan difícil hablar aquí de racismo a pesar de su evidencia?

Creo que es por el método. Desde muy temprana edad, los colegios y la televisión enseñan un gran complejo de superioridad, que justifica una actitud racista y discriminatoria hacia los haitianos. Y muchos haitianos recuerdan alguna experiencia negativa relacionada con esos males. Pero decidieron guardar silencio por no sentirse lo suficientemente fuertes para protestar. O sencillamente se les hizo creer que era válido dejar pasar este tipo de agresión. Aquí el analfabetismo y la ignorancia también fueron y siguen siendo el caldo de cultivo para este tipo de cultura racista alimentado hasta por representantes del Estado. Son realidades que necesitan un proceso reeducativo que el Estado eurocéntrico dominicano no está dispuesto a realizar.

P: La ONU, por presión de los movimientos panafricanistas, celebró Durban en 2001 y recientemente ha declarado el decenio de los pueblos afros. ¿Qué significa para ti?

Un tiempo muy especial, y de júbilo en la vida de la gran comunidad afro. Los afrodescendientes somos hijos de un mismo acontecimiento histórico. Tenemos diez años para reflexionar y analizar todo lo que nuestra madre África ha aportado a la humanidad. Un tiempo para decidir nuestro futuro, el estilo de desarrollo y el tipo de paz que necesitamos. Si queremos reivindicar nuestros derechos en el mund debemos hacer una reflexión integral y tomar decisiones. Es un buen momento para fortalecer los compromisos de solidaridad y fraternidad universal.