Publicado: 28.01.2016 20:48 |Actualizado: 29.01.2016 07:00

La Marea Blanca recela del fichaje de un 'lobbista' de las farmacéuticas en el departamento catalán de Salud

El nuevo conseller de Salut, Toni Comín, nombra como director de CatSalut a David Elvira, antiguo director regional de Relaciones Corporativas y Comunicación de Sanofi, una de las grandes multinacionales farmacéuticas

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Imagen de la toma de posesión de Toni Comín.

Imagen de la toma de posesión de Toni Comín.

BARCELONA.- Una de las primeras cosas por las que se congratuló la CUP tras el acuerdo para investir presidente de la Generalitat a Carles Puigdemont fue la de haber mandado a Boi Ruiz, consejero de Salud durante el gobierno de Artur Mas, "a la papelera de la historia". La tarea de gestionar la partida sanitaria, la más alta en porcentaje presupuestario (un 40%) del ente autonómico, recaerá en esta nueva etapa en Toni Comín, exdiputado del PSC e independendiente a propuesta de ERC en el seno de Junts Pel Sí.

Comín, sin experiencia en el ámbito sanitario y con un perfil profesional y político totalmente distinto al de su antecesor —es licenciado en filosofía, profesor de ESADE y su padre, Antonio Comín, fue un alto cargo del PSUC—, sustituye a un conseller que, en los últimos cinco años, ha trufado la sanidad pública catalana de recortes y escándalos de corrupción. Pero aunque su inexperiencia representa un soplo de aire fresco para todas aquellas entidades que, agrupadas en la Marea Blanca, llevan años denunciando lo que consideran una paulatina privatización de los hospitales y centros sanitarios catalanes, los nombres de quienes le acompañarán en su nueva andadura no han despertado la misma tranquilidad.



"Es difícil superar la acritud, radicalidad y agresividad de Boi Ruiz", reconoce Toni Barbarà, secretario de la entidad Dempeus, integrada en la Marea Blanca, a Público. "Pero eso no quiere decir que no vayamos a vigilar a los nuevos. Queremos ver qué hacen y, sobre todo, qué deshacen". Barbarà, médico de profesión, fue uno de los más de 50 manifestantes que este miércoles se plantaron delante del Servei Català de la Salut (CatSalut) para entregar a los responsables de este departamento un paquete de medidas "de máxima emergencia" para hacer frente a las "urgencias sanitarias", así como el decálogo de la organización, fundada en 2009.

En una reunión de más de una hora, diez miembros de la plataforma pro sanidad pública pudieron charlar con el director, secretario general y director de Servicios del CatSalut, así como con el propio Comín, que se asomó para saludar y comprometerse a reunirse con ellos a partir de la segunda semana de febrero, que es cuando el nuevo conseller prevé haber presentado en el Parlament sus planes para la cartera de Salud. "El departamento se está montado y detectamos fair play, ganas de colaborar. Pero no hay que olvidar que el espacio está demasiado deteriorado y hay declaraciones y gestos que nos dejan inquietos…", añade Barbarà.

La inquietud a la que apela el facultativo es doble: por un lado están las palabras del propio Comín durante el traspaso de poderes en las que felicitaba a Ruiz por dejar "una gran herencia" para más tarde comprometerse a "sacar de la red pública los centros privados con ánimo de lucro". Y por el otro, está el anuncio del que será su mano derecha y director del CatSalut, David Elvira, antiguo director regional de Relaciones Corporativas y Comunicación de Sanofi, una de las grandes multinacionales farmacéuticas. "Sin demonizar a estas empresas, sí nos preocupan muchas de sus actividades. No hay que olvidar que su objetivo principal es exclusivamente el de hacer negocio y sacar beneficios", subraya Barbarà. Desde Dempeus, y por extensión desde el resto de entidades que tejen la Marea Blanca catalana, recelan del fichaje. "Es natural que existan suspicacias, viene de un sector sujeto a leyes y valores mercantiles. Desde luego, habríamos preferido a alguien sin mochilas", concluye.

David Elvira.

La trayectoria política de Elvira es similar a la de Comín. También procede del ala soberanista del PSC, la corriente crítica MES, poniendo de nuevo sobre la mesa el debate sobre las puertas giratorias; profesionalmente, en cambio, no hay comparación posible. El trabajo que el economista desarrolló en Sanofi es el que comúnmente se conoce como hacer lobby, una actividad que, para Barbarà, "tiene un altísimo reconocimiento económico", no en vano se alimenta de "presiones e influencias" con el objetivo de sacar réditos económicos. "Elvira pasa del lobby privado a un alto cargo público, el segundo más importante de la Sanidad catalana. Está claro que tendrá que hacer reset", sugiere. Aunque apuesta por mantener la presunción de inocencia y evita caer en la tentación de especular sobre un futuro conflicto de intereses, Barbará también señala directamente a la farmacéutica en cuestión. Sanofi fue condenada en 2014 a pagar una indemnización millonaria a más de un centenar de mujeres afectadas por un medicamento contra los sofocos de la menopausia y en la actualidad tiene causas judiciales pendientes por otros fármacos de fabricación irregular.

Nombres aparte, para Barbarà es "innegociable" que Comín deshaga todas las medidas que se han aprobado en los últimos meses en materia sanitaria, con el gobierno en funciones y "sin control democrático". Y pide al conseller que pase de las palabras a los hechos. "Si quiere acabar con las privatizaciones, como asegura, que empiece por el Barnaclínic". Desde luego, este espacio es uno de los grandes exponentes de la deriva mercantilista que denuncia la Marea Blanca. Ubicado en el Hospital Clínic, un centro de titularidad pública, ofrece sanidad privada a los que puedan costeársela. En él se operó el Rey Juan Carlos de un nódulo pulmonar, llegando a manifestar tras la intervención lo bien que funcionaba la sanidad pública. "No puede ser que un hospital que trabaja para el CatSalut tenga dos puertas: una para los del seguro y otra para los del resto de la gente. Que lo cierren y lo instalen en Pedralbes y que deriven ahí el turismo de lujo", denuncia Barbarà.

La Marea Blanca, anuncia el secretario de Dempeus, seguirá fiscalizando la actividad de la cartera de Salut y velando por su transparencia. "Si detectamos más de lo mismo o nuevos eufemismos, nos seguirán viendo luchar democráticamente en la calle", advierte. A la espera de que Comín ponga fecha a la primera reunión oficial y esboce las primeras medidas, desde la entidad siguen mostrándose recelosos de que el nuevo gobierno catalán modifique realmente la deriva sanitaria heredada de Mas, cimentada en tijeretazos y privatizaciones encubiertas.