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MotoGP mantendrá a las azafatas de parrilla, mientras la F1 las retira y el tenis y el ciclismo reconducen su labor

Las empresas de azafatas apuestan por "educar al cliente" para que deje de reclamar perfiles y uniformes sexistas.

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Valentino Rossi en el podio de Moto GP.- REUTERS / DARREN STAPLES

El CEO de Dorna, la empresa que gestiona en exclusiva los derechos del Mundial de Motociclismo, Carmelo Ezpeleta, ha afirmado que en las parrillas de salida de las carreras de MotoGP persistirá la presencia de azafatas porque "en ningún país está prohibido ni se indica" que el género pueda ser una razón para no realizar cualquier tipo de trabajo, incluido este.

"A nosotros no nos parece justo que haya determinados trabajos en Moto GP que no puedan hacer mujeres porque todos los demás los pueden hacer. Tenemos mujeres pilotos, tenemos mujeres ingenieras, telemétricas y todo tipo de mujeres y hombres. Todos los trabajos de Moto GP los hacen mujeres y hombres", ha declarado.

Ezpeleta ha incidido en que "las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres" y desde este prisma, considera que no hay razón para impedir que ellas hagan la labor de azafatas en la parrilla de salida, en el paddock o en los boxes, cuando ninguna ley lo prohíbe. "No vamos a dejar que ningún trabajo no sea asequible a mujeres en el Campeonato del Mundo de Moto GP", ha asegurado.

Conforme ha explicado, son los patrocinadores quienes seleccionan al personal que se sitúa en la parrilla y "siempre tiene que cumplir las leyes del país" donde se celebre la carrera. Así, mientras esta premisa se respete, descarta darles indicaciones sobre el tipo de personas que deben contratar para esos puestos.

"Esas personas sacan unos números indicando cada una de las líneas de la parrilla y en cada una, se sitúa una persona. Unas veces son chicos, otras son chicas y otras veces chicos y chicas y nosotros vamos a seguir igual porque no ha cambiado ninguna ley en ningún sitio", afirma el CEO de Dorna, para incidir en que la situación "va a estar exactamente como estaba hasta ahora".

Ezpeleta no entra a valorar la decisión que ha tomado sobre sus azafatas la Fórmula 1, de donde desaparecerá la clásica imagen de mujeres generalmente ligeras de ropa escoltando con un paraguas a los corredores o posando junto a los coches en la parrilla de salida. "Imagino que lo habrán pensado y habrán tomado la decisión que hayan considerado oportuna", ha añadido.

El ciclismo, un paso al frente

Mientras las motos mantienen sus azafatas, otros deportes han decidido si no eliminarlas, sí reconsiderar su papel. Es el caso de la Vuelta Ciclista a España, donde se obsequiaba al vencedor de cada etapa con el doble beso de dos mujeres en el podio que en no pocas ocasiones, eran regadas con el champán que descorchaba el campeón.

Desde 2017, esta tradición que se venía denunciando como profundamente machista y por constituir una explotación del cuerpo de la mujer como reclamo, ha sido superada: ahora los equipos que acompañan a los corredores en el podium son mixtos y los besos femeninos ya no forman parte de la obligada recompensa.

El tenis vuelve al punto de mira

Otra de las disciplinas donde se ha despertado polémica por la imagen de la mujer es el Tenis. En el año 2004, por ejemplo, el Masters de Madrid fue acusado de sexismo por la concurrencia como recogepelotas de un grupo de modelos equipadas con una minifalda y un top ajustado patrocinado por una firma de lujo. Asociaciones de mujeres y de consumidores y partidos políticos criticaron que estas mujeres eran utilizadas como "objeto decorativo" y solicitaron su retirada.

No se ha repetido en este torneo polémica similar. Los modelos sólo participan en 18 de los 213 partidos que se celebran en el Open, pues en el resto son niños y niñas de las federaciones de tenis quienes realizan esta labor. Esos modelos, que son mitad hombres y mitad mujeres, son considerados como "personal de competición" del torneo y equipados en consecuencia, de forma deportiva por el patrocinador.

Fuentes de la organización consultadas explican que, de igual modo, la dirección revisa junto a los sponsors la uniformidad de las azafatas y azafatos que prestan el resto de servicios durante la celebración del torneo, equipos que también son mixtos.

En el Torneo Conde de Godó se han tomado medidas en este sentido después de que la Inspección de Trabajo haya multado por discriminación de género al patrocinador y a la agencia de azafatas que decidieron poner a un grupo de mujeres a trabajar en minifalda y tirantes a pie de pista con temperaturas por debajo de los 10 grados, situación que denunció UGT.

Un portavoz de la organización explica que inmediatamente después del torneo la dirección convocó a un briefing a todos sus patrocinadores para solicitar de cara a la convocatoria de este año, que vigilasen cualquier tipo de práctica en este sentido a fin de que no volviera a suceder.

Mujeres como objetos decorativos

La presidenta de Fundación Mujeres, Marisa Soleto, invita a reflexionar sobre "por qué espacios que cumplen una función social de aliento a la actividad deportiva, se acaban transformando en espacios absolutamente visuales para la discriminación de las mujeres", cosa que a su juicio ha venido ocurriendo en la Fórmula 1.

"Es importante que quien promueve los eventos deportivos entienda que esto no es adecuado, que cuando hablamos de desigualdad o de prevención de violencia de género estamos hablando de un contexto cultural y de unos estereotipos compartidos que hacen muy difícil que progresemos en igualdad. El deporte es cultura, por lo que si en estos espacios se cosifica a la mujer y se la convierte en un adorno, se contribuye a una peor imagen de las mujeres", declara.

"Yo no tengo ningún problema en ver a una señora sujetando un paraguas, pero con unas botas y un mono, que es como van vestidos ellos", añade Soleto, para incidir en que no se trata de discutir el nicho de empleo, sino la posición en que se pone a las mujeres en algunos de estos trabajos y que "desemboca en cuestiones mucho más graves, como el acoso o incluso la agresión sexual".

En la Asociación Española de Empresas de Azafatas (ADEAZA), van en esta línea. "La solución no debería ser eliminar las azafatas de los eventos deportivos, sino educar a esos clientes que solicitan esos perfiles y esos uniformes. Si las agencias no aceptan requerimientos que no respeten según qué condiciones, si las azafatas no trabajan aceptando según qué condiciones y según que uniformes, si todos ponemos de nuestra parte, podemos seguir trabajando dignamente", afirman.