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El Puerto de Sevilla suspende el dragado del Guadalquivir que amenazaba Doñana

El proyecto nació en 1999 para ampliar de 6,5 a 8 metros el calado del tramo navegable del río, y permitir así la navegación de cargamentos de mayor envergadura hasta el Puerto hispalense.

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Una barcaza por el río Guadalquivir a su paso por Sevilla. E.P.

La Autoridad Portuaria de Sevilla ha suspendido finalmente el proyecto de dragado de profundización planeado desde hace años para ampliar el calado del tramo navegable del Guadalquivir, como consecuencia de las múltiples "dificultades e incertidumbres" afrontadas por la iniciativa. En paralelo, la institución ha anunciado un "giro" hacia una "estrategia" donde la mejora de la sostenibilidad ambiental del río sea un "objetivo permanente y prioritario", para generar un escenario que permita en su momento un "nuevo proyecto de mejora de la navegabilidad".

Así lo ha anunciado este jueves, en rueda de prensa, el presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Manuel Gracia, quien ha dado cuenta del "rosario de situaciones" que afectaban al proyecto y las "dificultades e incertidumbres" que rodeaban al mismo. El proyecto, como bien ha rememorado Manuel Gracia, nació allá por 1999, para ampliar de 6,5 a 8 metros el calado del tramo navegable del río Guadalquivir, y permitir así la navegación de cargamentos de mayor envergadura hasta el Puerto hispalense.

La iniciativa ha contado siempre con el rechazo de los agricultores del Bajo Guadalquivir, al temer los mismos que un hipotético incremento de la salinidad del agua del río afectase a sus cultivos. Además, los estudios acometidos desde 2008 de la mano del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), como ha rememorado Manuel Gracia, concluyeron en 2010 que el dragado de profundización repercutiría "negativamente a la dinámica, morfología y biodiversidad del estuario" del Guadalquivir y que si la dinámica mareal "no es capaz de mantener" el actual calado, tendría "menos capacidad de hacerlo" con una profundización del calado hasta ocho metros.

Aquel informe, contrario al proyecto del dragado de profundización, consideraba así que las demandas sobre el estuario del río y su entorno "no se pueden satisfacer simultáneamente ni en cantidad de agua ni en calidad", por lo que en la situación actual "es prácticamente imposible optimizar todos los usos a su máximo nivel, sobre todo en años secos".

Rediseñar el proyecto

Precisamente por ello, a finales de 2010 la Comisión Científica creada para evaluar la idoneidad o no del proyecto resolvía que la iniciativa no era "recomendable", extremo que, unido a otros aspectos, llevó ya al Ministerio de Medio Ambiente a desechar el diseño inicial del proyecto. Ante tal punto de inflexión, la Autoridad Portuaria optó por reformular los términos de la iniciativa, planteando una profundización paulatina del calado.

Pero no fueron sólo esas las dificultades surgidas. Tiempo después, una sentencia del Tribunal Supremo derivada de un recurso de WWF-Adena anuló las disposiciones del Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Guadalquivir, que hacían referencia al dragado de profundización, una actuación que el Supremo considera no estaba "justificada" y que no podía ser concebida como una medida complementaria del mencionado plan.

Por si fuese poco, en 2015 la Comisión Europea abrió un expediente a España por una posible infracción, al considerar que no se había examinado en detalle, tal como exigen las normas de la UE, el impacto medioambiental del dragado de profundización, en particular los efectos sobre los espacios protegidos cercanos, como el parque nacional y natural de Doñana.

Y dado que el parque de Doñana goza de una declaración de Patrimonio de la Humanidad, pocos meses después, el Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco) reclamó a España que, "de forma permanente", se comprometiese a cancelar el proyecto y a "no permitir" ningún plan que suponga la profundización del río en el futuro.

"Giro en las estrategias"

En paralelo, Manuel Gracia ha anunciado un "giro" en las "estrategias" del Puerto, para que además de la mejora de la navegabilidad, la "mejora" de las condiciones medioambientales y de sostenibilidad del río Guadalquivir y su estuario sea también un "objetivo permanente y prioritario", potenciando "el conocimiento científico del estuario". Dicho cambio de "dirección", eso sí, tiene como objetivo que a través de los estudios científicos y la mejora de las condiciones medioambientales, en el futuro haya un escenario a partir del cual promover "un nuevo proyecto de mejora de la navegabilidad".

"Supongo que sería un dragado, pero no necesariamente", ha dicho reconociendo que cualquier actuación para la mejora de la navegabilidad "seguramente comprendería un dragado de alguna manera", pero precisando que fruto de la investigación, en el "caso" de que sea planteada de nuevo la iniciativa, contará con "mejores técnicas y mejor integración".

A la espera de que a finales de mayo trasciendan los estudios ya encargados a las universidades de Cádiz, Huelva, Málaga y Sevilla sobre el estuario, y con otros estudios programados "hasta 2020", Gracia ha admitido que "probablemente" la idea de promover un nuevo proyecto no se recupere hasta tal año.

Exponiendo que, en cualquier caso, el Puerto planea "un programa de optimización de la navegación del Guadalquivir", con medidas concretas ya definidas, Gracia ha descartado que la suspensión del proyecto trunque las "perspectivas económicas" del Puerto o sus empresas. "Hay vida más allá del dragado", ha defendido, antes de reconocer por último que con un mayor calado, el Puerto ofrecería "mayor margen de beneficio" en las operaciones de las empresas.

Los ecologistas exigen más

Asociaciones conservacionistas han valorado el paso dado por la Autoridad Portuaria de Sevilla en el sentido de suspender el proyecto de dragado de profundización del río Guadalquivir como consecuencia de las múltiples "dificultades e incertidumbres" afrontadas por la iniciativa, señalando, por un lado, que esta decisión debe ser refrendada por un documento administrativo, y por otro, que sería apropiado aprovechar el rechazo a seguir por ahora con esta intervención para proceder a una actuación de restauración integral del cauce fluvial.

"El Puerto ha dicho que suspende, no que cancela, el proyecto y es un matiz muy importante", ha expuesto el responsable de Agricultura y Medio Ambiente de WWF en Doñana, Felipe Fuentelsaz, que asimismo se ha preguntado "por qué seguir gastando fondos públicos en estudio, cuando ya se invirtió una cantidad muy importante en el mejor que se ha hecho".

A su juicio, lo ideal sería estudiar las carencias y a partir de ahí calibrar los posibles objetos de análisis, "pero no seguir la estrategia de los últimos años, es decir, encargar estudios que den pie a contrainformes donde se señale que el dragado es bueno".

Fuentelsaz ha reclamado un acto administrativo "contundente" y por escrito, "abandonando" la iniciativa, "pues si no, no nos vale". En similares términos se ha expresado el coordinador de la Oficina Técnica de WWF en Doñana, Juan José Carmona, que ha recordado que el Puerto ha tardado "casi veinte años" en reconocer que el proyecto no es imprescindible para su actividad.

"Para que la espada de Damocles que es este proyecto se quite del Guadalquivir, es necesario un documento por escrito; el Estado de Derecho exige que sea así. Celebramos las declaraciones, pero la seguridad jurídica nos obliga a seguir exigiendo que haya algo publicado por escrito", ha agregado Carmona. Un paso básico, según los conservacionistas, sería anular la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto, del año 2003.

De su lado, el portavoz de Ecologistas en Acción en el Consejo de Participación de Doñana, Juan Romero, ha manifestado que, estando el estuario "en muy mala situación", según el dictamen de la comisión científica, sería deseable un programa piloto de actuación para restaurar medioambientalmente el mismo.

Para Romero, "es una noticia positiva pero, a renglón seguido, debe acometerse en Doñana ese plan de restauración del río que pase por recuperar las marismas, transformadas, y los brazos". Ello supondría beneficios económicos para las pesquerías del Golfo de Cádiz y la actividad piscícola en general, afectada por una "grave crisis". "Ojalá lo ocurrido en este caso sirva de filtro para proyectos agresivos en Doñana y se pueda rectificar a tiempo", ha concluido.