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Rosa Martínez (Equo): "La izquierda todavía no ve la igualdad de género como una prioridad"

La coportavoz de Equo defiende que los hombres deben "renunciar a ciertos privilegios" si se quiere lograr la igualdad de género real en el espacio público.

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Rosa Martínez.

MADRID.-"No todos los días una se convierte en coportavoz de un partido político, especialmente si eres mujer, con dos niños pequeños y una limitada trayectoria política". Esas fueron las primeras palabras de Rosa Martínez (León, 1975) tras ser elegida coportavoz de Equo, junto a Juantxo Uralde, a finales del año pasado. Politóloga, ecologista y feminista, sabe de lo que habla cuando reivindica las listas cremallera, la visibilización de las mujeres en el espacio público y el reconocimiento del "trabajo invisibilizado y no remunerado que las mujeres hacen en casa" y sin el cual "el sistema colapsaría". Público habló con ella en Bruselas, tras una jornada organizada por el Partido Verde Europeo a la que acudió con varias representantes de la Red Equo Mujeres, un colectivo que pretende convertir a este partido en el "referente político a la vanguardia de las políticas feministas".

¿Herramientas como las cuotas simbolizan que hemos asumido el fracaso de la sociedad en materia de igualdad?
Las cuotas son un instrumento para visibilizar a las mujeres. ¿Qué ganamos? Que otras mujeres tengan un referente. Damos una solución inmediata al problema de que las mujeres no estén en política. Y no lo están porque el sistema lo impide. Las decisiones personales no son neutrales, las mujeres no vivimos en una burbuja. Decidimos en función de cómo está montado el sistema y, por ahora, el sistema nos obliga a decidir, sólo a nosotras, entre cuidar a nuestra familia y tener puestos de responsabilidad. El sistema premia la dedicación, las horas extra, la implicación. Y eso son cosas que, en la actualidad, sólo pueden asumir los hombres.  

¿Por qué las instituciones públicas invierten en planes de empleo e inclusión para lograr la igualdad económica y social entre mujeres y hombres, pero no hacen nada para conseguir la igualdad real en el espacio público? 
Por falta de voluntad política. Para que las mujeres entren en el espacio público, parte de los hombres tiene que ceder su espacio y ahí se sienten atacados. Cuesta mucho decir que hay que favorecer la igualdad en este ámbito, aunque partamos de una desigualdad que viene dada por unas condiciones educativas y sociales que sufrimos todas las mujeres. 

¿Qué les diría a las mujeres que aseguran no haberse sentido nunca discriminadas?
Que han tenido mucha suerte o que no han sabido identificar la discriminación. Hay casos muy claros como los despidos tras ser madre o la no renovación por estar embarazada, pero la discriminación aparece mucho antes. Cuando siendo niñas nos dicen "no juegues así, que es cosa de chicos" ya estamos siendo discriminadas.  

"No hay más 'vieja política' que la hecha sólo por hombres. Un gobierno paritario en Grecia hubiera sido un símbolo impagable"

¿Cómo se incluye a los hombres en esta lucha?
Es difícil porque ¿cómo le dices a alguien que tiene que ganar menos para que otra persona pueda vivir dignamente? Igual es necesario que todos tengamos un poco menos para que todos tengamos algo. Y en cuestiones económicas está clarísimo: pensamos que todos tenemos derecho a una vida digna y, por tanto, estamos dispuestos a renunciar a ciertas cosas para que alguien no se muera de hambre y pagamos impuestos para tener educación y sanidad pública. Pero en otros ámbitos, como la igualdad, no estamos dispuestos a renunciar a nuestros privilegios. Faltan campañas institucionales que involucren a los hombres. En los partidos políticos, por ejemplo, debería ser obligatoria la paridad, las listas cremallera. Si no somos capaces —por el peso de la educación y el contexto social— de hacer ver a los hombres que ésta también es su lucha, es decir, que quien lucha por la equidad debe luchar por la igualdad de género, habrá que hacer algo desde las instituciones para que esos valores se interioricen.

¿Percibe que en la 'nueva política' las cosas están cambiando? 
Muy poco. No hay más vieja política que la hecha exclusivamente por hombres. ¿Tenemos listas más paritarias? Sí. Pero si no son cremallera, si no ponen a las mujeres en puestos de salida, los representantes institucionales seguirán siendo hombres. Si los partidos políticos no apuestan por cabezas de lista paritarios, las posibilidades de que un hombre lidere un partido son mayoritarias y no hay más que ver las encuestas de líderes políticos. Somos la mitad de la población, ¿de verdad que no hay ninguna mujer válida para acceder a la presidencia del Gobierno? Sólo con mujeres habrá democracia. Por eso, tienen que estar presentes y los adalides de la nueva política deben apostar por ellas de una manera decidida y visible.

"Cualquier enfoque político que interprete la igualdad como un privilegio es equivocado"

La 'nueva política' en Grecia no parece que esté por la labor. 
Efectivamente, no ayuda que no haya ni una sola mujer en el gobierno de Syriza. Se dice que lo importante es sacar al pueblo griego de la crisis. Pero no se puede sacar al pueblo griego de la crisis sin las mujeres. ¿O nos están diciendo que un gobierno con mujeres es menos competente para sacar a un pueblo de la crisis? Un gobierno paritario en Grecia hubiera sido un símbolo impagable. Sin embargo, los hombres que están haciendo política allí están perdiendo la posibilidad de visibilizar, de dar ejemplo y de aportar nuevos referentes políticos para las mujeres.

En estos casos siempre hay quien dice que si los que llegan a lo más alto son hombres es porque, en la selección, fueron mejores que las candidatas mujeres.
¿Estamos seguros de que los que han llegado son los mejores? ¿El sistema que tenemos para elegir ministros asegura que los escogidos son los mejores? No. Porque elegimos a dedo, según las relaciones personales de quien elige. Cuando se trata del acceso a un puesto con pruebas objetivas (exámenes o criterios valorables), las mujeres son mayoría. Y es muy claro en la Administración porque los funcionarios de los cuerpos superiores son mayoritariamente mujeres. Pero en los cargos políticos, se elige entre un círculo de poder que está formado mayoritariamente por hombres. ¿Estamos seguros de que no estamos devolviendo favores? ¿Estadísticamente hay una razón objetiva que explique que los mejores siempre sean hombres? Claro que hay mujeres válidas, pero hay que buscarlas, tener la voluntad de contar con ellas y salir de los círculos de poder. 

"Las decisiones personales no son neutrales, están influenciadas por el sistema y, por ahora, el sistema nos obliga a decidir, sólo a nosotras, entre cuidar a nuestra familia y tener puestos de responsabilidad"

Eso es lo que ha hecho Equo con las listas cremallera. ¿Qué más propone su partido?
A nivel interno, la participación política de las mujeres es una prioridad para nosotros. Queremos conseguir que las mujeres que participen en Equo no sean sólo un número, queremos crear liderazgos femeninos fuertes y que nuestros cargos institucionales sean paritarios. A nivel externo, creemos que la situación de exclusión social y desempleo de las mujeres necesita urgentemente no sólo un plan de emergencia que palíe la pobreza en la que viven muchas mujeres, sino también un plan de empleo específico porque el paro masculino baja pero el femenino sube. No tener ingresos propios provoca otras dificultades y situaciones de exclusión social y económica, pero también pública, de dignidad. El enfoque de género debe estar presente en todas las decisiones porque ninguna política es neutral. Ahora que no tenemos Ministerio de Igualdad, con la pérdida de visibilidad que ello implica, la política de género tiene que ser transversal. 

¿Cree que esa perspectiva de género es patrimonio exclusivo de la izquierda?
En la izquierda, la igualdad de género es la eterna promesa. Desde la Revolución Francesa, siempre se ha dicho "ahora no es el momento de la lucha de las mujeres". La izquierda nos debe a las mujeres la lucha feminista, es una deuda que la izquierda asume, pero no como propia. En la izquierda existe una mayor concienciación, los programas de los partidos de izquierdas perciben la igualdad de manera diferente a los partidos de derechas pero falta un salto cualitativo muy importante porque la izquierda todavía no concibe la igualdad de género como una prioridad. No debe verse como algo que no es urgente o que se puede posponer. En esta dinámica neoliberal en la que los derechos son entendidos como concesiones, tenemos que reivindicar que la igualdad de género, como otras igualdades, es un derecho. Cualquier enfoque político que interprete la igualdad como un privilegio es equivocado.