Publicado: 05.10.2015 15:09 |Actualizado: 05.10.2015 15:09

El Sínodo pide reflexionar sobre divorciados y gais en la Iglesia

Los 270 padres sinodales, cardenales, obispos y religiosos con derecho al voto se reúnen hasta el 24 de octubre para consensuar los nuevos "desafíos" que propone la familia actual.

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El papa Francisco preside la 16ª reunión ordinaria del Sínodo de Obispos en el Vaticano. EFE

El papa Francisco preside la 16ª reunión ordinaria del Sínodo de Obispos en el Vaticano. EFE

CIUDAD DEL VATICANO. -El Sínodo de obispos sobre la familia que ha comenzado hoy reflexionará sobre los divorciados vueltos a casar y sobre la necesidad de evitar discriminar a los homosexuales, aunque rechazó el matrimonio de personas del mismo sexo.

Los 270 padres sinodales, cardenales, obispos y religiosos con derecho al voto, más unos 90 entre auditores y expertos, se reunirán desde este lunes hasta el 24 de octubre para dar respuestas desde la Iglesia católica a los nuevos "desafíos" que propone la familia actual.

El relator general del Sínodo, el húngaro Peter Erdó, fue el encargado de leer el resumen de los temas que se afrontarán en esta asamblea y que han surgido tras las conclusiones del anterior Sínodo de octubre de 2014 y las nuevas preguntas realizadas a las conferencias episcopales.

En su resumen, el cardenal Erdó tocó dos de los temas que como en la anterior asamblea monopolizarán la atención: el de los divorciados vueltos a casar a quienes la Iglesia considera en una situación de grave pecado y se les niega el acceso a los sacramentos; y el de cómo comportarse ante las personas homosexuales.

Este resumen sobre el que se concentrarán los padres sinodales parte de la idea, leyó Erdó, de que existe una petición de "acompañar a los divorciados que se han vuelto a casar a una mayor integración en la vida de la comunidad cristiana".

En el capítulo sobre "la atención pastoral hacia las personas con tendencia homosexual" Erdó recordó que "aunque este problema no es relativo a la familia, se presentan situaciones que comprometen la vida familiar" y por ello se afrontará.

La relación del cardenal húngaro subraya antes que nada que "no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia".

El Sínodo se limitará, como ya hizo en la anterior asamblea, a afirmar que "los hombres y mujeres con tendencia homosexual tienen que ser acogidos con respeto y delicadeza" y que "hay que evitar cualquier tipo de injusticia y discriminación". "Cada persona tiene que ser respetada en su dignidad independientemente de su tendencia sexual", puntualizó.



Otros temas que se discutirán será la atención a los fieles que conviven o se han casado por lo civil, "porque no se sienten preparados para celebrar el sacramento, vistas las dificultades que tal decisión puede provocar".

A ellos la iglesia se presentará como acogedora y se les "presentará claramente la verdad sobre el matrimonio para poder ayudar a los fieles a llegar al matrimonio sacramental".

En el discurso de apertura, el Papa Francisco señaló que el Sínodo "no es un parlamento donde hay que negociar, pactar o llegar a compromisos". "El Sínodo es una expresión eclesial, es la Iglesia que camina, para leer la realidad con los ojos de la fe y los ojos de Dios", añadió", dijo, al tiempo que pidió a los prelados que dejen de lado opiniones personales o prejuicios.