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Dos noticias juntas se entienden mejor Los becarios gratis del juez de Masterchef Jordi Cruz vs. su “palacete de tres millones”

España celebra este Primero de Mayo con los sindicatos exigiendo medidas contra la "pornográfica corrupción" y urgiendo a los empresarios a acordar un pacto salarial. Sin embargo en las redes, el debate se ha trasladado a un asunto mucho más concreto, pero que revela un problema muy extendido: la situación de los aprendices en diferentes profesiones, y más concretamente en las cocinas de los restaurantes más lujosos de nuestro país tras el ‘boom’ de la cocina de élite. La delgada línea que separa la alta cocina de la explotación laboral.

La polémica, que ha convertido hoy en Trending Topic al cocinero y jurado de ‘Masterchef’ Jordi Cruz, partió de una noticia de 'El Confidencial' con un gráfico titular: “La miseria de ser becario de Adrià, Muñoz o Berasategui: 16 horas a palos y sin cobrar”.

El periódico, que sacó el artículo hace unos días, ha publicado este Primero de Mayo una continuación con las reacciones de los gurús de la gastronomía patria. Los chefs cierran filas, aseguran que en sus cocinas “no hay abusos” y equiparan el trabajo de los ‘stagier’ (aprendices de cocina) con un máster.

Sin embargo, las declaraciones que más polémica han generado han sido las del popular Jordi Cruz. El chef, que según el artículo tiene en la cocina de su restaurante Àbac sobre un 50% de aprendices sin cobrar defiende que “un restaurante Michelin es un negocio que, si toda la gente en cocina estuviera en plantilla, no sería viable”.

“Podría tener solo a 12 cocineros contratados y el servicio sería excelente, pero si puedo tener a 20, será incluso mejor. Las dos partes ganan. Es un ‘tú me das tus manos y yo te enseño”, añade.

Sus palabras han causado indignación en Twitter, donde el grupo ‘Los Chikos del Maíz’ ha recordado otra reciente noticia protagonizada por el cocinero: “Jordi Cruz y su novia se compran un palacete por tres millones de euros”.

Los tuiteros se han tomado el asunto con su habitual mezcla de indignación y humor:

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