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Los Acereros se establecen como el nuevo "Equipo de América"

EFE

Podrá haber recesión en el país, pero la 43 edición del Super Bowl entró a formar parte de la historia de la NFL con los Acereros de Pittsburgh convertidos en nueva dinastía y el "Equipo de América".

Los Acereros, que ganaron 27-23 a los Cardenales de Arizona, entraron a formar parte de la historia de la Liga Nacional de Fútbol (NFL) al conseguir su sexto título de campeones, lo que ningún otro equipo había logrado hasta ahora en la era del Super Bowl.

Los Empacadores de Green Bay tienen 12 títulos de campeones, pero nueve los consiguieron antes que se estableciese el actual formato de competición.

Detrás se han quedado los 49ers de San Francisco y los Vaqueros de Dallas, que puede haber perdido el título "honorífico" que tenía de "Equipo de América", para que sean los Acereros quienes ocupen esa representación, y más ahora que también son los preferidos del nuevo presidente del país, el demócrata Barack Obama.

El partido, que se disputó en el Raymond James Stadium de Tampa, ante 70.774 espectadores, también dejó establecidas para la historia nuevas marcas deportivas y sobre todo un final con suspense y pleno de emoción, el deseado para la audiencia de televisión.

Como se esperaba nada faltó para la gran fiesta deportiva del año en Estados Unidos, y a pesar de la crisis económica que afecta al país, la misma no se hizo sentir en el día que más se consume y se compran productos para comer y de entretenimiento.

La cadena de televisión NBC, que se encargó de la transmisión del partido, ingresó un récord de 206 millones de dólares en publicidad durante la retransmisión del "Super Bowl".

La cifra se eleva a 261 millones de dólares si se tienen en cuenta los ingresos por publicidad de todo el día, después de vender los 69 espacios publicitarios a 32 anunciantes diferentes para la retransmisión, que tuvieron que pagar tres millones de dólares por cada 30 segundos de publicidad.

Las casas de las apuestas en Las Vegas y a través de todo el país confirmaron que el negocio fue "muy bueno" y la industria anual de miles de millones de dólares estuvo asegurada.

Hablar de cuanto dinero se apuesta durante el Super Bowl es la ciencia más inexacta que pueda haber en el planeta tierra ya que la actividad ilegal por todo el país, en casinos, en Internet o incluso en establecimientos clandestinos, en casas y clubes, es inmensamente mayor, pero con toda seguridad de miles de millones de dólares.

El pasado año las casas de las apuestas de Las Vegas registraron 92 millones de dólares para el partido del Super Bowl que disputaron los Gigantes de Nueva York contra los Patriotas de Nueva Inglaterra.

Pero las informaciones que llegan desde Las Vegas es que, aunque los equipos no eran los ideales para generar una "fiebre" de apuestas, el movimiento de dinero fue importante y esperaban superar la marca del año pasado.

Lo mismo que sucedió con el grado de patriotismo que se volvió a vivir durante el preámbulo del partido del Super al participar personajes como los cinco miembros de la tripulación del vuelo 1549 de US Airways, encabezada por el comandante Chesley "Sully" Sullenberger III.

Todos ellos considerados héroes después que el pasado mes hicieron un amerizaje de emergencia en el Río Hudson salvando a los 150 pasajeros que iban a bordo del avión.

Pero todavía faltaba aun el último toque de patriotismo, que fue reservado con la presencia del general David Petraeus, comandante y jefe, encargado de todas las tropas y operaciones del ejercito de Estados Unidos que se encuentra en Iraq.

Petraeus, con uniforme de general, fue el encargado de lanzar la moneda al aire para dar pasó a las acciones deportivas, que también iban a dejar marcas como la del apoyador defensivo James Harrison, de los Acereros, que hizo una devolución de interceptación de 100 yardas para anotación.

Durante tres cuartos esa fue la jugada para el premio de MVP, pero faltaba la remontada de los Cardenales con el receptor profundo Larry Fitzgerald, que hizo dos anotaciones, incluida la que logró con pase de 64 yardas del mariscal de campo Kurt Warner, de 37 años.

La acción de Harrison perdió protagonismo y lo ganó Fitzgerald, pero cuando todo parecía que estaba listo para que los Cardenales hiciesen historia con su primer título de Super Bowl, surgió el mariscal de campo Ben Roethlisberger y el receptor profundo Santonio Holmes para que todo fuese diferente.

Roethlisberger y Holmes, con menos de tres minutos por jugarse, se combinaron para hacer un avance ofensivo de 78 yardas, que culminó con la anotación del gran triunfo de los Acereros.

Holmes, entre tres defensas y con los pies de puntillas en el único espació que le quedaba dentro del campo, capturó el ovoide que le lanzó Big Ben para sellar la victoria y convertirse en el Jugador Más Valioso (MVP), mientras que a su entrenador Mike Tomlin, de 36 años, lo convertían en el más joven en ganar un Super Bowl.

Antes, en el descanso del medio tiempo, el "Boss" Bruce Springsteen con la E Street Band, tampoco decepcionó a nadie y se encargó de mantener el ánimo en lo más alto.

Ahora sólo falta por conocer los ingresos económicos que recibió la ciudad de Tampa --se calculan entre 100 y 150 millones de dólares--, para asegurar que la celebración del Super Bowl volvió a ser un gran espectáculo deportivo y una inversión segura

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