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El BCE advierte de que las dificultades del crédito arrecian

Trichet, preocupado por la aparición de los «primeros signos» de caída de los préstamos

AGENCIAS

Conseguir un crédito es cada vez más difícil en la Unión Europea. En el primer año y medio de la crisis financiera, las entidades de la región han ido paulatinamente endureciendo los requisitos para dar créditos a sus clientes pero, hasta ahora, seguían concediendo un volumen importante de financiación porque mes a mes seguían incrementando el saldo vivo del crédito.

Pero eso se ha acabado también, según el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, quien advirtió ayer de que han aparecido los “primeros signos” de una reducción del crédito en la zona del euro. En enero, el saldo vivo se redujo en 47.000 millones de euros, un 0,4% respecto al mes anterior, algo que no se había visto desde el inicio de las estadísticas en 1998, informa Reuters.

Este descenso se debe, según Trichet, a que hay menos demanda porque los usuarios están posponiendo sus inversiones, pero también a que la banca está cerrando el grifo para reducir sus propios niveles de endeudamiento. Esto es lo que más le preocupa a la institución, ya que “si este comportamiento se generaliza minaría la razón de ser del sistema financiero en su conjunto”, advirtió Trichet, quien dejó claro que va a seguir muy de cerca esta evolución. Lo que no dijo es cómo va a combatir esta tendencia.

Pese a reconocer la severa presión a la que están sometidas las entidades financieras, el BCE no está de acuerdo con su forma de actuar, porque, según Trichet, con la caída del crédito están dificultando la recuperación económica y la salida de la recesión. Por eso, y sin llegar a pedirles explícitamente que den más crédito o que suavicen sus exigencias, Trichet les recordó su “responsabilidad importante” de utilizar las medidas que han implantado los diferentes gobiernos para impulsar la financiación a los hogares y a las empresas.

El banquero también aprovechó su intervención en una conferencia en París sobre el futuro de la regulación financiera en la Unión Europea para pedir más transparencia al sector y para reclamar a los estados que aumenten los poderes de supervisión del BCE. A su juicio, es “natural” ampliar el mandato que tiene asignado el organismo para que así pueda ayudar a garantizar la estabilidad financiera. Además, propuso que se corrijan algunos incentivos (especialmente los sueldos de los ejecutivos) que han alentado a las entidades financieras a tomar riesgos excesivos y les han llevado a plantear estrategias a muy corto plazo.

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