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Caja Madrid está abocada a hacer una gran fusión a lo largo de 2010

Las entidades gallegas o las valencianas, sus compañeras de viaje más probables

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El sector de cajas de ahorros está en plena recomposición y, sin embargo, una de las gigantes está totalmente al margen del proceso. Caja Madrid ya tiene suficiente con lo que tiene y no está en este momento en condiciones de abordar ninguna fusión. Así lo afirman fuentes financieras de toda solvencia, que se muestran convencidas de que, en cuanto se despejen los problemas de su cúpula y haya un nuevo presidente en 2010, la caja se embarcará en una gran fusión y lo hará, probablemente, para salvar a otra u otras que tengan problemas.

El Banco de España, que es quien está dirigiendo este proceso en la sombra, no tiene en estos momentos un interlocutor válido en Caja Madrid a quién plantearle las opciones de integración y, sobre todo, es consciente de que intentar llevar adelante ahora una fusión provocaría nuevos problemas en el seno del consejo de administración de la caja. Probablemente los partidarios de Esperanza Aguirre se negarían y, además, supondría retrasar otros dos años más la renovación de la cúpula de la caja, a lo que el Banco de España no está dispuesto. De hecho, la institución que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez ya ha movido los hilos para intentar que se acabe el espectáculo que se ha producido en torno a la entidad porque la necesita para apagar algunos fuegos que surgirán en 2010 en el sector.

Antes del verano, cuando aún se planteaba la posibilidad de una fusión que permitiera ampliar durante dos años más el mandato de Miguel Blesa, la caja analizó internamente una fusión a tres bandas: con Caixa Galicia y la CAM alicantina.

Esa opción se plantea ahora más complicada porque las cajas gallegas ya han empezado a estudiar su unión, al tiempo que en Valencia el presidente Francisco Camps está intentando hacer lo propio con Bancaja y la CAM. Sin embargo, es posible que ninguna de las dos se lleve a término y que acabe planteándose de nuevo su unión con Caja Madrid, una entidad 'relativamente sólida que debería jugar un importante papel en este proceso, pero que no puede hacerlo mientras esté descabezada' , aseguran en el sector. La opción sería, probablemente, una fusión fría o virtual, que permite compartir riesgos pero sin perder la independencia.

La duda es si los problemas entre las distintas facciones del PP permitirán la operación.

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