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Ciudadanos, el juguete roto del españolismo en Catalunya

Los tres diputados obtenidos en las autonómicas de 2006 ya recorren tres caminos diferentes

FERRAN CASAS

"Al igual que tú, también estoy asqueado de juegos partidistas, por eso me involucré en Ciudadanos". Así respondía hace seis meses el presidente del partido, Albert Rivera, a un internauta en el chat de un periódico conservador. Pero la imagen que transmitía poco tenía que ver ya con la realidad.

Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, una formación españolista autodefinida como progresista, nació en 2006 y obtuvo tres diputados en el Parlament a costa del PSC y el PP. Desde ese primer resultado todo ha ido de mal en peor por la irrupción de UPyD y las rencillas entre dirigentes, que se han acusado de "analfabetos democráticos". En las últimas semanas la deriva interna les condena a la desaparición.

Ciudadanos, que ha intentado implantarse a nivel estatal, ya no sólo logran notoriedad por sus campañas contra la escuela en catalán o cualquier gesto identitario del tripartito. Lo hace por sus crisis y la marcha de militantes. Por separado, dos de sus diputados se han dado de baja pero han coincidido en desplazar a Rivera de la dirección del Grupo Mixto. Antonio Robles dejará el escaño en verano y José Domingo seguirá pero ambos denuncian el "presidencialismo arbitrario" de Rivera y coquetean con UPyD, que les abre las puertas "siempre que dejen los cargos".

Tras muchos problemas, el partido de Rosa Díez se está organizando en Catalunya con ex militantes de Ciudadanos y algunos del PSC e ICV. A Robles, que intentó la coalición con UPyD en las generales y las europeas, le une una buena amistad con ella y Fernando Savater.

La última polémica ha sido la decisión de Rivera, que controla los órganos del partido, de ir a las europeas bajo el paraguas de Libertas, una coalición auspiciada por el millonario Declan Gauley, uno de los padres del no irlandés a la Constitución Europea que antes ya quiso captar a Santiago Abascal, presidente de la Fundación Denaes para la Defensa de la Nación Española, o al partido ultra Alternativa Española. Robles se enteró de la elección del ex director de la ONCE Miguel Durán como cabeza de cartel por un periodista mientras estaba en el escaño. Rivera, a su lado, se lo confirmó con un frío y escueto "es cierto".

Algunas fuentes aseguran que Gauley subvenciona la campaña europea de Ciudadanos con un millón de euros. Rivera admite que les ayudará, pero no dice con cuánto.

Según los críticos, su obsesión es sacar un voto más que UPyD en Catalunya y demostrar "la viabilidad del proyecto". Después de negar la derechización del partido y reiterar que con Libertas sólo hay "diez compromisos programáticos" sobre la UE, Rivera acusa a Rosa Díez y al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, de "desestabilización interna" para frustrar su éxito el 7-J.

Ciudadanos le debe mucho a Ramírez y a la COPE, que pusieron toda la carne en el asador por ellos cuando Josep Piqué lideraba el PP catalán. Ahora, con un PP que no recanea españolismo y UPyD en auge, Ramírez actúa como Saturno con sus hijos.

De los promotores de 2006 poco queda. El periodista Arcadi Espada o el dramaturgo Albert Boadella están cerca de Díez, Xavier Pericay del PP y Francesc de Carreras se ha apartado. El periodista Albert Balanzà, autor del documentado ensayo Boadella & Cia. Los intentos de crear un partido españolista en Catalunya, considera que Ciudadanos "nació cojo" porque ninguno de los promotores quiso liderarlo.

Quedaron al frente gentes de procedencias muy diversas como Rivera, "que estuvo en el PP", o Robles, "de la izquierda españolista". Pronostica que con las guerras "han cavado su propia tumba" después de que en 2006 se pusiera fin a años de travesía del desierto.

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