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El delegado de la ONU para África Occidental tilda de inaceptable el golpe en Mali

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El representante especial del secretario general de la ONU para África del Oeste, Said Djinnit, tildó hoy de "inaceptable" el golpe de Estado en Mali e hizo un llamamiento para que se restablezca el orden constitucional cuanto antes.

"Lo ocurrido es inaceptable. Durante más de 20 años, Mali brilló como un ejemplo de democracia y estabilidad. El golpe sorprendió a todos y debe acabar inmediatamente, permitiendo la vuelta inmediata al orden constitucional", afirmó Djinnit en una rueda de prensa en Ginebra.

El pasado 22 de marzo, miembros del Ejército regular maliense dieron un golpe de Estado con el argumento de que el presidente Amadu Tumani Turé se había revelado incapaz de solucionar o gestionar la crisis del norte del país.

Asimismo, le culparon de no haber dotado a las fuerzas armadas de los recursos necesarios para hacer frente a la rebelión secesionista tuareg ni a las bandas vinculadas a Al Qaeda.

"Esa excusa no es válida. Si no estaban contentos con el presidente, sólo había que esperar a las próximas elecciones. Turé ya había anunciado que iba a dejar democráticamente el poder al acabar su mandato y que no pretendía presentarse de nuevo, tal y como se lo prohíbe la Constitución", señaló Djinnit.

"Además -agregó- el golpe es aún más inaceptable en tanto en cuanto se dio exactamente dos días después de que la comunidad internacional acordara en Bamako ayudar al Gobierno tanto a hacer frente a la sequía y consecuente hambruna en el país como a la rebelión tuareg. Entonces, no se puede acusar al Ejecutivo de inacción".

Desde mediados de enero, los tuareg del denominado Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) mantienen una guerra abierta con el ejército maliense, que ha sufrido decenas de bajas y muchos de cuyos efectivos han sido capturados por los separatistas.

Al mismo tiempo, los combates provocaron el desplazamiento de unos 100.000 malienses, que han buscado refugio en los países vecinos como Argelia, Mauritania, Níger o Burkina Faso, mientras que otros 95.000 se han marchado a otras zonas más tranquilas dentro de Mali huyendo de los combates.

Djinnit precisó que parte de las causas que prendieron la rebelión en el norte del país fue la vuelta a Mali de cientos de tuareg que trabajaban en Libia en las fuerzas de seguridad del régimen de Muamar al Gadafi, y que retornaron formados militarmente y con armas.

Por otra parte, Djinnit mostró pleno apoyo a las acciones de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) que ayer dio un ultimátum de 72 horas a la junta militar golpista de Mali para devolver el poder al depuesto presidente Turé.

En caso de que los golpistas no cumplan con esa exigencia, el bloque amenazó con aplicar un embargo diplomático (retirada de sus embajadores en Mali) y económico (congelación de activos de la junta militar y detención del envío de fondos de la CEDEAO al país).

Asimismo, la Comunidad Económica, que suspendió esta semana a Mali como miembro de la organización, también amenazó a los golpistas malienses con el cierre de fronteras de los países miembros y la prohibición de que los integrantes de la junta militar puedan viajar por la región.

"Espero que las acciones no afecten a la población civil, aunque hay que asumir que si la situación perdura, la población se resentirá", concluyó Djinnit.

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