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El drama de Palestina se canta en un documental

Muguruza da voz a los grupos árabes en el filme 'Checkpoint Rock'

TONI POLO

"Cantar es un arma de destrucción masiva contra la tristeza", dice la cantante palestina Amal Markus en su programa de radio en Nazaret. Es una de las artistas a las que da voz Fermín Muguruza en Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina, un documental que va más allá de la música: "Los protagonistas de la película nos cuentan la situación que vive su país a través de sus canciones", explica el director de la cinta.

La idea surgió cuando el músico vasco viajó a Palestina en 2002 con una delegación europea para reivindicar los derechos del pueblo palestino. Una bomba en Tel Aviv cambió los planes y aquella aventura acabó con cerca de 40 personas del mundo intelectual convertidas en escudos humanos en la Mukata, el palacio presidencial de un Arafat asediado. "Lo que viví y sentí en aquellos días todavía me produce escalofríos", recuerda el cantautor, que asumió el compromiso de dar voz a esos artistas que, en voz de uno de los protagonistas, viven "presos detrás del pentagrama".

Muguruza contactó con el también músico y productor cinematográfico Antón Reixa para darle forma a su idea. El realizador Javier Corcuera fue la tercera pata de Checkpoint Rock. La película, en árabe con subtítulos en castellano y con algunas explicaciones de Muguruza en euskera, igualmente subtituladas, abre el micro a los músicos palestinos. El rap, el hip-hop, el rock, la música tradicional mediterránea en boca de cantantes de todos los géneros reflejan una situación que ha sido abordada desde todos los puntos de vista menos desde el musical: "Me han llegado a decir que he hecho más por el pueblo palestino que todos los políticos que han pasado por allí", afrima Muguruza.

En cierta manera, el hilo conductor de la cinta es el poeta nacional palestino por excelencia, Mahmud Darwish, que falleció en quirófano en Boston cuando Muguruza y Corcuera estaban ultimando el guión. Tras 40 días de luto, Le Trio Jourban, uno de los más de diez grupos o cantantes que participan en el documental, pusieron música a la voz en off del maestro. "Es uno de los picos emotivos más altos en toda mi vida", reconoce Fermín. Tras la música, se detecta el valor humano del documental: "Los palestinos ríen, disfrutan, juegan y hasta tienen una muerte normal. No sólo los matan", razona uno de los músicos.

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