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Las empresas de Florentino Pérez y Villar Mir se pelean por el metro de Nueva York

Las constructoras ACS y OHL se acusan mutuamente de mala gestión del trabajo y de incumplir obligaciones financieras, dentro del proyecto para ampliar el metro de Manhattan, según The New York Times

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Las constructoras españolas Dragados-ACS, que preside Florentino Pérez, y OHL, de Juan Miguel Villar Mir, mantienen un enfrentamiento dentro de un proyecto de obras para ampliar el metro de Nueva York en el que participan, con acusaciones mutuas de mala gestión del trabajo y de incumplir obligaciones financieras, según publica The New York Times. Según el diario, la nueva línea del metro de Manhattan se ha convertido en 'el campo de batalla de una feroz disputa legal sobre qué compañía debe asumir más pérdidas' por algunos fallos en uno de los mayores proyectos de obra civil de Nueva York.

Dragados, una filial de ACS, participa en el proyecto conocido como East Side, que llevará el metro de Long Island al East Side (parte este) de Manhattan por debajo de la Estación Central y está valorado en 8.250 millones de dólares (unos 6.715 millones de euros).

Judlau Contracting, participada en un 51% por OHL y socia de Dragados en el proyecto, ha denunciado una mala gestión de la filial de ACS en las obras de los túneles que ha generado unas pérdidas que calcula en 250 millones de dólares.

En el 'aluvión' de demandas mutuas, Judlau acusa a Dragados de no informar a tiempo de las pérdidas, indica The New York Times. Por su parte, Dragados ha demandado a su socia en el proyecto por incumplimiento de sus obligaciones financieras.

El acuerdo de la alianza de las constructoras para desarrollar este proyecto preveía inicialmente un beneficio de 200 millones de dólares (163 millones de euros), a repartir 60-40 entre Dragados y Judlau, respectivamente. Pero a medida que las pérdidas se acumulaban, Judlau dejó de financiar la empresa, obligando a su socio a pagar millones de dólares para mantener el proyecto. Así, Dragados demandó a la compañía participada por OHL, quien respondió a su vez con otra demanda en la que acusaba a Dragados de llevar una mala gestión del proyecto poniendo al frente de él a gente como James Roemer, quien inició una espiral de costes sin control.

Desde la Autoridad de Transportes Metropolitana, que prevé que el proyecto esté acabado en 2019 tras varios retrasos, aseguran que las controversias que surjan entre los socios de una empresa son irrelevantes, siempre y cuando el trabajo se haga bien, con el presupuesto y el calendario previstos. Según el diario neoyorquino, ni ACS ni Judlau quisieron comentar este asunto.

The New York Times señala que, aunque ACS tiene la capacidad para soportar estas pérdidas, el hecho de que haya problemas en uno de sus mercados clave como es Estados Unidos podría despertar dudas sobre su capacidad de seguir compensado los problemas en el mercado español con sus operaciones internacionales. 

 

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