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España, a la cola en atención a la salud mental de los menores

Profesionales y familias piden que se cree la especialidad en psiquiatría de niños y adolescentes

VANESSA PI

El niño con depresión está irritable, el adulto, no. Es un ejemplo de cómo los problemas mentales de los menores merecen mención aparte. Por eso, los psiquiatras que se dedican a atender a los niños y las familias de estos llevan años reclamando que la psiquiatría infantil sea una especialidad MIR (Médico Interno Residente) y no, como ocurre ahora, una formación de sólo unos meses dentro de los estudios de psiquiatría.

"La diferencia entre la psiquiatría infanto-juvenil [de 0 a 18 años] y la adulta está en cómo se presenta y cómo se debe abordar el problema", explica Xavier Gastaminza, psiquiatra de niños en el hospital Vall
d'Hebron de Barcelona.

La falta de especialidad "dificulta la buena atención, la dotación de recursos y por supuesto la preparación de los médicos", explica María Jesús Mardomingo, jefa de la sección de psiquiatría y psicología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y la única componente española en la sociedad europea de psiquiatría infanto-juvenil.

Los expertos insisten en que es fundamental tratar los problemas de raíz y evitar que la situación empeore con los años: hasta el 80% de los trastornos psicológicos del adulto arranca en la infancia.

Pocos profesionales

No se forma a los psiquiatras y sólo 162 atienden a niños en las unidades de salud mental, frente a los 1.074 que atienden a adultos, según el Observatorio de la Asociación Española de Psiquiatría (AEN). Un 20% de la población menor de edad (1.664.000) necesita los servicios de profesionales de salud mental, aunque sólo un 5% de estos sufre trastornos graves.

Los profesionales insisten en que la psiquiatría infantil requiere conocimientos específicos. Celso Arango, jefe de la Unidad de Adolescentes del Gregorio Marañón y director científico del Ciber de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, añade otro ejemplo: "A un niño autista se le tiene que poner anestesia general para sacarle una muela, porque lo interpreta como una agresión".

España es uno de los cinco países de la Europa de los 25 (junto a Estonia, Malta, Austria y Países Bajos) sin formación específica en psiquiatría infantil. La especialización en el resto dura como mínimo cuatro años. La plataforma de familias para la creación de la especialidad denuncia que
"la falta de una formación homogénea y de calidad" produce la contratación de "psiquiatras sin conocimientos ni formación específica suficiente", y con ello no se diagnostica correctamente a los menores ni se les da el tratamiento adecuado.

No es el caso de Mardomingo, que como muchos de sus colegas, se formó fuera de España. Aunque sin la posibilidad de especializarse, "cualquier psiquiatra puede tratar al niño", insiste Gastaminza. "Muchos profesionales aprenden a base de tratar a muchos pacientes", denuncia Arango.

El desorden en la atención a la salud mental infantil va más allá de que no se forme a sus profesionales y de que sean pocos. "Cada comunidad tiene circuitos asistenciales distintos", destaca José Galbe, de la Asociación Española de Pediatría. "Unas tienen una red específica desde atención primaria, otras incluyen atención a niños en los programas de salud mental de adultos y, en otras, el psiquiatra general lo deriva a uno de niños", explica Alberto Fernández Liria, presidente de la AEN, a quien representa en la elaboración de la Estrategia de Salud Mental del Ministerio. Uno de los pilares de esta es mejorar la atención psiquiátrica de niños y adolescentes.



 

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