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Se estabilizan lesiones con quitanieves, pero persiste amenaza

Reuters

Por Rachael Myers Lowe

El verano ya llegó a la mayorparte de Estados Unidos, pero recuerde este dato el próximoinvierno: aunque las lesiones por las máquinas quitanieves seestabilizaron, esos vehículos siguen siendo "una graveamenaza", aseguró un equipo que describe cómo protegerse.

Si bien las lastimaduras pueden afectar a cualquier partedel cuerpo, las más frecuentes ocurren en los dedos y lasmanos.

"Dada la gravedad de las lesiones, las consideraría unproblema de salud pública porque estamos hablando deamputaciones y fracturas", dijo a Reuters Health el doctor BartHammig, de la University of Arkansas y autor principal delestudio.

"Necesitamos las manos y los dedos para realizar lasactividades diarias", agregó.

Se estima que, cada año, las salas de emergencias atiendenunas 4.615 lesiones por el uso de quitanieves en el país, segúnlos datos que reunieron Hamming y su colega, el doctor ChesJones, para el período 2002 al 2008.

La cifra es "algo más alta" que las 4.295 lesiones anualesque informó la Comisión de Seguridad de los Productos deConsumo de Estados Unidos entre 1990 y 1997, aunque Hammig dijoque la tasa se mantiene estable cuando se considera a lapoblación de Estados Unidos.

En el estudio, publicado en la Academia de Medicina deEmergencia, Hammig y Jones registraron 32.307 lesiones conquitanieves entre el 2002 y el 2008. El 62 por ciento de laslesiones fueron en los dedos y las manos, con un 42 por cientode fracturas y un 20 por ciento de amputaciones.

"La mayoría de las lesiones (70 por ciento), incluidas lasfracturas y las amputaciones de dedos, ocurrieron en mayores de40 años, principalmente hombres", indicó Hammig. "Los másjóvenes tienden a usar palas", agregó.

Las lesiones se producen cuando el operador intentaeliminar ese problema con la mano.

Aunque la mayoría de las quitanieves modernas estánprovistas de un interruptor para apagar la máquina cuando eloperador suelta la manija, la tensión acumulada en elatascamiento es suficiente como para hacer girar la cuchillaaunque la máquina esté apagada.

"Lo importante es no colocar nunca la mano dentro de lamáquina, ya sea que esté encendida o apagada", aconsejó Hammig,que insistió en la necesidad de realizar campañas públicas ymasivas sobre los peligros del uso incorrecto de lasquitanieves, en especial cuando se usan en nieve profunda yhúmeda.

"No soy ingeniero, pero no se me ocurre cómo rediseñar lasmáquinas para que sean más seguras. Llegamos a un punto en elque lo que más importa es la educación de los consumidores",dijo.

El año pasado, los comercios minoristas recibieron casi780.000 quitanieves, según Outdoor Power Equipment Institute,que representa a los fabricantes de esas máquinas. Esa es casila cantidad promedio comercializada en los últimos cinco años.

FUENTE: Academic Emergency Medicine, publicado online 13de abril del 2010.

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