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Eva no fue "la mala" del Paraíso para la escritora Gioconda Belli

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A pesar de lo que le contaron de niña las monjas de su colegio, la escritora Gioconda Belli nunca creyó que Eva fuera "la mala" del Paraíso, y por ello ha recreado una poética y diferente versión en "El infinito en la palma de la mano", novela ganadora del último Premio Biblioteca Breve de Seix Barral.

Gioconda Belli, nacida en Managua (Nicaragua), ve publicado estos días en España su libro y siente la misma sensación que "cuando se presenta un hijo al mundo", según ha afirmado a Efe.

Con una extensa obra poética a sus espaldas, Belli toma el título para su nueva obra de unos versos de William Blake -"Para ver el mundo en un grano de arena, y el Cielo en una flor silvestre, abarca el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora"- y profundiza con originalidad en el mito fundacional de la Humanidad.

Se reconoce "no religiosa" y espera que la Iglesia no se sienta "ofendida" por su libro, pues lo que ella ha hecho ha sido "releer" la historia de Adán y Eva desde otra perspectiva, especialmente desmintiendo "la culpabilidad de Eva".

Su fascinación por la compañera de Adán le llevó a Gioconda Belli ya en los años 70 a firmar artículos de opinión con el pseudónimo de Eva Salvatierra, y en los ochenta publicó el libro de poemas "De la costilla de Eva". Ahora ha escrito sobre el Paraíso tras "toparse" con textos apócrifos y diferentes versiones del Nuevo y Viejo Testamento.

La documentación se unió a la imaginación y a la vena poética de esta escritora y el resultado es la vida de Adán y Eva narrada como "un juego filosófico", señala.

Así, localiza el Paraíso terrenal en Irak, entre el Tigris y el Éufrates -dedica el libro a las víctimas inocentes de la guerra de Irak, "un crimen terrible"-, cambia la manzana como fruta prohibida por un higo -"la manzana es del medievo y la escogieron los pintores porque era más estética"- y presenta a la serpiente mucho más "divertida y cercana" que al Creador.

Otro de los temas que la autora introduce como novedad en el libro es el hecho de que Caín y Abel hubieran nacido cada uno con una hermana gemela, según recogen los libros apócrifos.

Para Belli, una mujer de fácil sonrisa y tranquila conversación, el que Caín se enamorara de su hermana gemela y no quisiera que ella se fuera con Abel, es lo que lleva a matar a su hermano y "tiene más lógica que como lo cuenta la Biblia".

El bien y el mal son aspectos de la misma realidad, dice Gioconda Belli, quien considera que "el constante enfrentamiento que tenemos los seres humanos entre usar nuestros dones para el bien o para el mal ha sido una de las dicotomías más grandes de la especie".

La autora, que manifiesta no entender el concepto de eternidad, explica que "lo que quería demostrar en la novela es que frente a cada necesidad humana uno tiene que decidir qué hacer con su libertad".

Y aunque Adán "es buena gente", la autora ha querido equilibrar a esta pareja al cabo de tanto tiempo. Para ello ha retratado a Eva como "una mujer universal", fuerte, curiosa, con una natural tendencia a proteger la vida quizá por su relación con la maternidad biológica.