Público
Público

Los generales son un hueso duro de roer

Obama no quiere verse arrastrado en Afganistán a una escalada militar, como lo fue Johnson en la guerra de Vietnam

ÍÑIGO SÁENZ DE UGARTE

Barack Obama y Gordon Brown se han atragantado con los generales. En los discursos, su apoyo a la cúpula militar de sus países es claro, diáfano e irreprochable. Pero han descubierto que los generales pueden convertirse en un serio obstáculo para sus planes.

Obama no quiere verse arrastrado a una escalada militar, como lo fue Johnson en la guerra de Vietnam. No puede aceptar que una guerra lejana en Asia termine por poner en peligro a toda su Administración. El jefe del Pentágono le convenció de que pusiera al frente de las tropas en Afganistán al general Stanley McChrystal, un militar de las Fuerzas Especiales. Si bien el general ha demostrado que no cree que la guerra se pueda ganar disparando a todo lo que se mueve, también apunta maneras en el negociado de los medios de comunicación.

Antes de que Obama haya tomado la decisión definitiva, McChrystal ya ha filtrado a la prensa su petición de más tropas. Sin ellas, la guerra "acabará probablemente en un fracaso", en palabras del general. En el momento en que esa frase apareció en The Washington Post, las opciones de Obama quedaron reducidas.

¿Tiene Obama lo que hay que tener para negarle al general lo que pide? La opinión pública no muestra ningún entusiasmo por la guerra, pero ya sabemos que la gente es volátil. Los soldados tendrán que seguir combatiendo. ¿Qué ocurrirá cuando los periódicos digan que los militares no tienen los medios necesarios para combatir a los talibanes?

Gordon Brown ya ha sufrido una clara pérdida de prestigio en el Reino Unido por su mala relación con la cúpula militar. El anterior jefe del Ejército le pidió un aumento de las tropas y Brown se lo negó. De forma anónima, altos cargos del Gobierno criticaron al general Richard Dannatt y los periódicos conservadores sufrieron ataques de ansiedad. ¿Cómo se atreven a criticar a los militares que están arriesgando sus vidas?, clamaban con las dosis justas de demagogia y sentido común.

El Gobierno británico estaba inmerso en una pelea que no podía ganar. Sus rivales utilizaban como punto de partida los mismos argumentos de Brown. Si el esfuerzo bélico era fundamental para garantizar la seguridad del Reino Unido, como decía Brown en sus discursos, ¿cómo podía ser que no se estuvieran utilizando todos los recursos disponibles y algunos más para conseguir la victoria?

Las sospechas de los laboristas se confirmaron ayer cuando el líder tory, David Cameron, anunció que el ya retirado general Dannatt formará parte del Gobierno conservador si ganan las elecciones, probablemente como viceministro de Defensa.

Los elogios desmesurados al Ejército hacen creer al electorado que los militares nunca se equivocan. Es un argumento falso, como sabe cualquiera que haya leído algún libro de historia de la guerra. Pero no importa. Cuando creas héroes uniformados, después resulta muy difícil volver a vestirlos con las ropas de ser humano.