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Hospitales no prestan atención debida a dolores niños: estudio

Reuters

Por Kerry Grens

Un estudio sobre loshospitales pediátricos de Canadá revela que los médicos noestán registrando el alivio del dolor en la mayoría de losprocedimientos dolorosos o molestos que se les realizan a losniños.

En siete de cada 10 procedimientos, como la extracción desangre y la colocación o retiro de catéteres intravenosos, losniños no recibían la analgesia indicada para esos casos, aunqueocho de cada 10 tratamientos se realizaban dentro de las 24horas de haberles administrado algún tipo de analgesia.

"Nos preocupa que (a los niños) se les estén realizandoprocedimientos dolorosos sin manejo del dolor", dijo la doctoraBonnie Stevens, autora principal del estudio y profesora deUniversity of Toronto.

Con su equipo, reunió datos de ocho hospitales pediátricosdurante seis meses. Los procedimientos eran desde molestos,como la succión de líquido de la nariz, hasta muy dolorosos,como la colocación de un tubo respiratorio.

Aunque la mayoría se había realizado durante el día despuésde la administración de analgesia, se desconoce si esetratamiento había podido aliviar el dolor causado por elprocedimiento.

El estudio, financiado por Canadian Institutes of HealthResearch, no incluyó las cirugías mayores, los tratamientosoncológicos ni la atención de traumatismos.

A los niños se les realizaron seis procedimientos dolorosospro día, en promedio. Los autores buscaron registros dehaberles administrado un analgésico, una terapia física opsicológica (envolverlos o distraerlos con un videojuego) ogoteo intravenoso de algún analgésico.

Los procedimientos más dolorosos fueron los que mástratamiento recibieron. Por ejemplo: los enfermeros o losmédicos recurrieron al alivio del dolor para colocar un tuborespiratorio en el 80 por ciento de los casos. En el resto,utilizaron analgesia continua intravenosa.

Pero, rara vez lo hicieron durante los procedimientos notan dolorosos. En las extracciones de sangre, por ejemplo, seutilizó analgesia en el 5 por ciento de los casos (en otro 7por ciento, la extracción se realizó mientras los niñosrecibían analgesia intravenosa).

Stevens aclaró que la medicación no es el mejor enfoque enmuchos procedimientos, ya que existen otros recursospsicológicos o físicos para reducir el dolor.

Las enfermeras y los médicos "les pueden dar a los bebés unchupete, distraerlos con un juguete o darles algunas gotas desacarosa" para reducir el dolor, explicó a Reuters Health.

"Siempre que se le realiza un procedimiento doloroso a unniño, si es rápido o que puede producir dolor leve, deberíamosusar esos recursos", agregó la autora.

El estudio halló que menos del uno por ciento de los niñoshabía recibido algún tipo de alivio psicológico del dolor y quemenos del cinco por ciento había recibido una intervenciónfísica.

El doctor Wick Kraemer, profesor asistente deanestesiología del Children's Hospital de Filadelfia, aseguróque se suelen utilizar estrategias no farmacológicas para quelos niños superen el dolor, pero que no se registran.

Stevens coincidió en que eso explicaría en parte losnúmeros obtenidos. "Creo que es una combinación de la falta deuso de esas estrategias y su documentación", indicó.

Para Kraemer, que no participó del estudio, los resultadossubestiman el tratamiento del dolor, pero aceptó que suelesubestimarse en la atención diaria.

"Aunque los niños no lloren, debemos tratar su dolor.Cuentan con las herramientas para sentirlo", dijo.

La doctora Lonnie Zeltzer, de American Academy ofPediatrics y directora del Programa de Dolor Pediátrico delhospital de niños de UCLA, aseguró que el personal da untratamiento menor para el dolor en infantil por temor a losefectos adversos de la medicación.

"En gran parte, es por la falta de información sobre lasopciones" para tratar el dolor, incluidas las nofarmacológicas, indicó Zeltzer, que no participó del estudio.

Aunque el estudio, publicado en el Canadian MedicalAssociation Journal, se concentró en los hospitalescanadienses, Zeltzer comentó que sus resultados podríanreflejar el manejo del dolor en los centros de Estados Unidos.

Opinó que hay que entrenar y recompensar al personal de lasalud para que registre también el uso de estrategias nofarmacológicas para que los niños superen el dolor duranteciertos procedimientos médicos.

"Eso sirve para que otro profesional conozca qué dioresultado con cada niño", precisó Stevens.

FUENTE: Canadian Medical Association Journal, 4 de abrildel 2011.

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