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Iberia reitera que ha presentado una oferta de compra y espera que SAS decida

EFE

El presidente de Iberia, Fernando Conte, reiteró hoy que Iberia está interesada en la compra de Spanair, que en su momento presentó una oferta, y que ahora es Scandinavian Airlines Systems (SAS) quien debe decidir qué es lo que hace.

Conte, en una rueda de prensa anterior a la celebración de la Junta de Accionistas, mostró su descontento con el proceso ya que "pasa el tiempo y no hay solución", y destacó que el entorno del mercado "va cambiando".

Por este cambio puede que haya que variar, según el presidente, el carácter final de la oferta, aunque recordó que "nosotros hicimos en su momento una oferta en base a los parámetros que se nos pidieron, contestando a todos los condicionantes y presentando un compromiso real con el desarrollo de futuro de Spanair".

El pasado 21 de mayo directivos de SAS declararon en Copenhague que no se había fijado aún un precio concreto para la venta de Spanair, operación que se inició en junio del año pasado, lo que en el sector aeronáutico español se tomó como la posibilidad de que la venta se declarase desierta.

El portavoz de la compañía, Sture Stolen, negó que SAS haya exigido un mínimo de 300 millones de euros por Spanair y señaló que el objetivo del consorcio escandinavo sigue siendo vender su filial española antes de finales de junio.

A la venta han acudido Iberia y Gestair, así como un grupo de empresarios catalanes, que han ofertado una cifra próxima a los 300 millones de euros por el 100% de Spanair.

La aerolínea fue fundada hace más de veinte años por Gonzalo Pascual, Gerardo Díaz (dueños del grupo Marsans) y Christer Sandahl (Grupo SAS). En 2003 los dos primeros vendieron el 94,9 por ciento de Spanair a SAS, reservándose el 5,1 por ciento y los puestos de presidente y consejero delegado en la aerolínea.

Ambos socios decidieron vender en junio del 2007 el resto de su participación a SAS, ante el anuncio de que la aerolínea iba a llevar a cabo una desinversión en toda aquella empresa que no estuviese orientada al área escandinava.

Aunque en un principio tanto Pascual como Díaz mostraron su interés por comprar de nuevo el 100 por ciento de la aerolínea, pronto anunciaron su renuncia por la "excesiva especulación y subasta" que estaba realizando SAS, y que no gustó a los dos fundadores.

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