Público
Público

Irán quiere llevar a Israel ante la Justicia por el asesinato de un científico

EFE

Teherán 11 ene (EFE).- Irán tratará de llevar a Israel ante la Justicia internacional por el asesinato del científico nuclear Masud Ali Mohammadi, reveló hoy el portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast.

"Hemos recopilado documentación sobre este caso y la estamos completando", manifestó el responsable durante su habitual rueda de prensa semanal, sin añadir otros detalles.

El ministro iraní de Inteligencia, Heidar Moslehí, anunció ayer que los servicios secretos habían arrestado a los presuntos asesinos del citado científico, víctima de un atentado con bomba-lapa en enero de 2010.

En declaraciones al prensa estatal, el ministro vinculó a los detenidos con los servicios secretos israelíes (Mosad) y dijo que los acusados habían admitido su culpa.

Moslehí también responsabilizó a naciones europeas y a Estados vecinos de Irán de colaborar en una supuesta conspiración contra la República Islámica.

Hoy, la mujer del científico, también pidió un juicio internacional contra los presuntos asesinados de su marido y de Majid Shahriarí, el otro científico nuclear iraní víctima de un atentado mortal el pasado 29 de noviembre.

Mohammadi, considerado uno de los principales expertos iraníes en energía nuclear, murió el 12 de enero de 2010, cuando un artefacto colocado en una motocicleta de pequeña cilindrada y, al parecer, accionado por control remoto estalló frente a la puerta de su domicilio, donde estaba aparcada, en el norte de la capital iraní.

En un principio, las autoridades responsabilizaron del atentado a "grupos antirrevolucionarios" -expresión con la que suelen referirse a la oposición en el exilio- y a "organizaciones terroristas" apoyadas por Estados Unidos y el Reino Unido.

El pasado 29 de noviembre y en sendos ataques con bombas-lapas colocadas por motoristas en vehículos en marcha perdió la vida Shahriari mientras que resulto herido su colega Fereydoun Abbasí.

Irán acusó en esta ocasión a servicios secretos extranjeros, en particular a la CIA estadounidense, el Mosad israelí y el espionaje británico.

La República Islámica mantiene un enconado pulso con gran parte de las grandes potencias, que le acusan de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro de naturaleza clandestina y ambición bélica cuyo objetivo sería la adquisición de un arsenal atómico, alegación que Teherán refuta.