Este artículo se publicó hace 17 años.
Irlanda decide el futuro de la UE
Abren los colegios electorales para llevar a cabo el segundo referéndum sobre el Tratado de Lisboa

Los centros electorales en Irlanda abrieron a las siete de la mañana de hoy (08.00 horas en España) para la segunda votación sobre el Tratado de Lisboa. El año pasado, la primera consulta para la ratificación del texto sufrió un rechazo masivo y abrió una nueva brecha en la Unión Europea. Algo más de tres millones de irlandeses, repartidos en las 43 circunscripciones de la República, están llamados a las urnas en una jornada en la que el índice de participación determinará, en parte, el resultado final del plebiscito.
El Gobierno y sus aliados durante la campaña del referéndum -los principales partidos de la oposición, los sindicatos mayoritarios y la patronal, entre otros-, confían en que el electorado acuda en masa a depositar su voto.
Si el índice de participación es alto, el Tratado tiene más posibilidades de ser aprobadoSegún los expertos, un alto índice de abstención beneficia, en principio, a los detractores del documento -representados por el Sinn Fein y grupos pacifistas, partidos de izquierdas, neoliberales y ultra católicos, ya que éstos provienen de asociaciones minoritarias que, normalmente, movilizan a gran parte de su electorado, como ya demostraron en el primer referéndum.
Mayor apoyo para el 'sí'Las últimas encuestas también indican que el número de indecisos es ahora menor que en el anterior referéndum, cuando la mayoría de los que respondieron "no sabe, no contesta" en los sondeos decidieron al final respaldar a los opositores del texto. Por el contrario, el porcentaje de apoyo oscila en esta ocasión entre el 48 y el 68 por ciento, mientras que el de los detractores se sitúa entre el 17 y 33 por ciento.
Los centros de votación permanecerán abiertos durante quince horas, hasta las 21.00 hora local (22.00 en España, mientras que el recuento de los sufragios comenzará el día siguiente a las 08.00 horas (09.00 en España). Los resultados oficiales se anunciarán a media tarde del sábado en el Castillo de Dublín.
La estrategia de BruselasIrlanda y la UE han trabajado conjuntamente para asegurarse de que esta vez no falle nada. Desde el primer rechazo, la UE obligó a Irlanda a celebrar un segundo referéndum. Después de qe Francia y otros países votaran en contra de la Constitución Europea en 2005, se abrió un periodo de consultas que acabó con la aparición del nuevo Tratado.
Bruselas no está dispuesta a que Irlanda, cuyo índice de habitantes es mínimo en comparación con los grandes países de la UE, paralice de nuevo el proceso. Una de las novedades que introduce el Tratado de Lisboa es que las decisiones se tomen contando con el apoyo de dos tercios de los países, lo que ahorraría los sofocos sufridos con la defenestrada Constitución o el propio Tratado.
Pero Lisboa también implica una serie de cambios que causaron el rechazo de los irlandeses. Por una parte, el país perdía peso en la Comisión Europea, ya que con el nuevo Tratado, esta institución pierde poder y número de representantes en favor del Parlamento Europeo. A petición de Francia, la Comisión contaría una vez ratificado el documento, con un representante de cada país, descartando la idea de la representatividad basada en el número de habitantes, lo que dejaba a Irlanda, con tres millones de personas, en mal lugar.
Por otra, el obligado cumplimiento de las directivas europeas con Lisboa exasperaba a los detractores en la primera votación. Los parlamentos nacionales tenderán a perder su peso en la toma de decisiones si se aprueba el Tratado, algo que no era visto con buenos ojos. Tras el primer rechazo, las mismas negociaciones entre el presidente de la República, Brian Cowen, y los representantes europeos, acabaron con la conclusión de que Irlanda podría regular temas nacionales como el aborto sin tener que acatar todo lo que diga la UE.
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