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Italia acepta acoger a los 145 inmigrantes del barco Pinar

El Gobierno italiano y Malta se habían negado antes a autorizar su desembarco

SANDRA BUXADERAS

"Ni siquiera muerta, Esceth Ekos, que tenía 18 años y venía de Nigeria, reposaba en paz. Su cadáver, con el cuerpecito de su niño no nacido en el vientre, todavía estaba allí, encerrado en un saco de plástico blanco. Las gaviotas revoloteaban a su alrededor, el viento le descubría el rostro". Lo contaba ayer un periodista de La Repubblica que consiguió colarse en el mercante turco Pinar en el que desde el jueves se encontraban retenidos 145 náufragos pocas horas antes de que el Gobierno italiano accediera por fin a su desembarco en Sicilia.

El Ejecutivo dio su brazo a torcer tras tres días de angustiosa espera en alta mar, con una situación a bordo insostenible. Durante ese tiempo estuvo discutiendo con Malta sobre dónde debían ir a parar los desventurados pasajeros del mercante, recogidos por la tripulación turca en aguas de soberanía maltesa cuando trataban de cruzar el canal de Sicilia. La mayoría son nigerianos, eritreos y senegaleses. Malta aducía que la isla más cercana era Lampedusa (Italia) y hacia allí se dirigió el mercante, que fue interceptado por la marina italiana.

El comandante, Asik Tuy-gun, se preguntaba por qué el Gobierno maltés le pidió que socorriera a los náufragos si luego nadie le daba permiso para atracar. Los 12 tripulantes de su embarcación hicieron lo que pudieron, como trasladar a dos embarazadas a un camarote. El resto de los náufragos se hacinaron en el puente, en la cocina y hasta en la sala de máquinas.

El Gobierno de Berlusconi aceptó ayer su desembarco tras saber que a bordo había periodistas. La Marina Mercante italiana prohibió al comandante del Pinar que aceptara a la prensa, pero el aviso llegó tarde. Horas después, en plena noche, una patrullera llegó para llevarse el cadáver de la joven nigeriana y, una vez en tierra, desplegó todo tipo de precauciones para evitar que las cámaras captaran su imagen.

Poco después, una embarcación rescató del Pinar a las 20 personas más enfermas para llevarlas a Lampedusa, mientras que las demás fueron trasladadas a Porto Empedocle, en Sicilia.

No es la primera vez que Italia y Malta desatienden una clamorosa situación de emergencia humana. La Comisión Europea estudiará hoy el caso. El comisario de Justicia, Jacques Barrot, sugirió ayer que Malta tenía razón, pues es una isla "de territorio limitado".

La actitud del Gobierno de Berlusconi hacia los inmigrantes ha dejado "profundamente preocupado" al comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, quien hace días urgió a Italia a revisar unas normas que criminalizan la inmigración.

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