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Lágrimas de plata

La selección española de waterpolo pierde la final ante Serbia en los lanzamientos de penalti tras un partido memorable (7-7)

LADISLAO MODIÑO

En los penaltis, después de haber protagonizado una remontada memorable, España se quedó sin el oro que tanto ansiaba. Su consecución la hubiera colocado en la cima histórica del waterpolo universal. Hubiera sido la primera selección en lograr tres títulos mundiales. Del trío de conquistas que se le atribuía a Serbia antes de la de ayer, una pertenecía a la antigua Yugoslavia.

La final dejará para el recuerdo las lágrimas de Mallarach. Erró sus dos lanzamientos en la decisiva tanda de penaltis. Se quedó hundido, carcomiéndose por dentro porque un error deja huella, pero dos condenan. Hasta llegar a ese cruel duelo, España tuvo que hacer un ejercicio espléndido de concentración y tenacidad.

Empezó intimidada el primer cuarto por el brazo destructor de Udovic. Un tipo capaz de armar el disparo sin apenas espacio y necesidad de elevarse y amagar. Sus lanzamientos con la derecha pusieron por primera vez en jaque a los chicos de Aguilar.

Hizo tres goles en los primeros ocho minutos. Le respondió al envite Xavi García, que ayer brilló por encima de Molina, la gran vedette española y del waterpolo mundial. Marcó el primer tanto para empatar a uno y, cuando todo parecía indicar que Serbia acabaría el primer parcial con dos goles de ventaja, desenfundó un zurdazo lejano a falta de un segundo que colocaba el 3-2. Su derrumbe tras el desenlace final respondió al de un hombre que se vació para hacer más dolorosa la derrota.

El nivel defensivo apareció en el segundo cuarto, que acabó sin goles. Fue el momento de ambos porteros. Las superioridades, en las que tanto insistió el seleccionador español en la previa, no fueron tan decisivas porque se fallaron más de la cuenta.

España se presentó en la final con un alto porcentaje de aciertos y ayer sólo aprovecho una de las 11 con las que contó. Los serbios aprovecharon una más. Estuvo muy nublada España en esos ataques estáticos. En semifinales, ante Estados Unidos y a lo largo del torneo, les sacó mucho partido. Ayer fueron un lastre que les minó la moral y les obligó a un esfuerzo supremo para no descolgarse en el marcador.

La aparición de Molina para empatar el partido a cuatro fue fugaz. El peso del partido seguía estando en la zurda prodigiosa de Xavi García. Molina volvió a asomar para forzar una prórroga que parecía imposible cuando los serbios pusieron el 6-4. Un robo de Perrone con 6-5 y el tiempo al límite propició que Molina luciera por segunda vez su impactante derecha.

Fue en el tiempo extra cuando España se adelantó por vez primera en el marcador. De nuevo Xavi García, que firmó su quinto gol. Serbia forzó los penaltis con el empate a siete. Y ahí se fraguaron las lágrimas de plata de Mallarach y el waterpolo español.

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