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Lukashenko aboga por la normalización con la UE sin renunciar al interés nacional

EFE

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, abogó hoy por la normalización de las relaciones con la Unión Europea (UE) sin renunciar a la defensa de los intereses nacionales de su país.

"Queremos que el proceso de normalización con la UE tenga una dinámica determinada y sin alteraciones", aseguró Lukashenko dentro de su visita a Lituania, informa el Baltic News Service (BNS).

Lukashenko, en el poder desde 1994, subrayó que "las prioridades internacionales de Bielorrusia están definidas por los intereses nacionales".

"No tenemos intención de cambiarlas (las prioridades) para sacar réditos dudosos e inmediatos. Si la UE considera que somos un país europeo, que muchas cosas dependen de Bielorrusia, superaremos determinados estereotipos y habladurías", dijo.

El líder bielorruso cree que "aún quedan por solucionar muchas cuestiones prácticas acumuladas durante el período de congelación de las relaciones".

Al respecto, aseguró que Minsk se propone introducir reformas políticas y económicas, como exige la UE, pero negó que vaya a dar la espalda a la vecina Rusia.

"Bielorrusia es un Estado que tiene unas relaciones extraordinariamente cercanas geográfica, histórica, cultural y económicamente hablando con Rusia. ¿Por qué deberíamos renunciar a ello? ¿Quién saldría ganando?", preguntó.

Lukashenko propuso a Bielorrusia como "puente entre el Este y el Oeste" y calificó de "muy oportuna" la iniciativa comunitaria de poner en marcha la Asociación al Este, proyecto con el que Bruselas busca intensificar la cooperación con seis países ex soviéticos.

"La UE es importante para Bielorrusia como fuente de tecnología moderna e inversiones", indicó.

Minsk y Bruselas sellaron en diciembre de 2008 un importante acuerdo marco que regirá, desde el punto de vista legal, las relaciones entre ambas partes durante los próximos años, similar al que los Veintisiete negocian con Rusia.

La UE reanudó en febrero pasado los contactos con Lukashenko suspendidos en 2006 y congeló provisionalmente las sanciones impuestas tras las elecciones presidenciales de marzo de ese año, consideradas fraudulentas por la oposición.

En julio pasado, la UE planteó a Bielorrusia una serie de objetivos sobre democratización y derechos humanos que, de ser alcanzados de aquí a noviembre, pueden traducirse en ayudas financieras y una relación bilateral más estrecha.

Lukashenko anunció la víspera que el Parlamento bielorruso debatirá el reconocimiento de la independencia de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.

El Parlamento bielorruso tenía previsto abordar ese asunto en abril pasado, pero en el último momento lo retiró de la agenda.

Lukashenko ha insistido en los últimos meses en que el reconocimiento o no de la independencia de las regiones separatistas georgianas es "un asunto interno" de Minsk.

La UE advirtió a principios de este año de que el reconocimiento de la secesión abjasa y suroseta echaría por tierra el actual acercamiento entre Minsk y Bruselas.