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Margallo dice que el BCE debe admitir que le digan lo que debe hacer

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El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, ha dicho hoy que igual que el BCE dice a los países lo que deben hacer, ha de comprender que también éstos pueden decirle "lo que creen que debe hacer", como por ejemplo, "desatascar las cañerías del crédito, porque es el único que tiene el dinero".

Así se ha expresado Margallo durante su intervención en el pleno del Congreso en el debate sobre el pacto fiscal dentro de la UE que prevé limitar el déficit estructural anual al 0,5 % del PIB.

A su juicio, el BCE debe inyectar ya dinero a los bancos europeos a un interés y a unos plazos razonables.

Otro de los objetivos inmediatos es, según Margallo, devolver la calma a los mercados y dar "munición" para evitar la recesión.

Margallo ha pedido una regulación financiera específica para bancos de dimensión europea con "ética, responsabilidad y transparencia".

Además, ha defendido la supervisión europea para gobernar los mercados financieros con unos mecanismos de resolución de la crisis que estén gestionados por Europa, sin que recaiga el coste en los contribuyentes.

Entre los objetivos a medio plazo, "cuando ya haya recuperación económica y haya vuelto la calma", el ministro ha pedido que se redefina el papel del BCE y que se restablezca el fondo monetario europeo.

Margallo ha subrayado que en esta época Europa está sufriendo más que los países emergentes por la globalización, pero también más que Estados Unidos donde estuvo el origen de la crisis.

El ministro ha hecho una defensa a ultranza del euro, cuya historia está llena de éxitos y es un activo que hay que conservar.

En su opinión, el problema del euro es político, no económico, y ha añadido que los inversores dudan de la voluntad de los europeos de estar juntos, por lo que ha incidido en que lo que hace falta es una muestra clara a los mercados de que sí existe ese deseo.

Margallo ha afirmado que el "pecado original" de la zona del euro es que se trata de una unión monetaria sin coordinación económica, "cuando ya se sabía desde el principio que era un área con divergencias que harían la convivencia prácticamente imposible".