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La "mejor práctica" médica depende más de opinión que de datos

Reuters

Por Frederik Joelving

Aun cuando se cumplen las guíassanitarias, los médicos suelen usar tratamientos con poco o nadade respaldo científico.

Un equipo de Estados Unidos halló que sólo una de cada sieterecomendaciones de la Sociedad Estadounidense de EnfermedadesInfecciosas (IDSA) está avalada por ensayos clínicos de altacalidad.

En cambio, más de la mitad de las recomendaciones provenía dela opinión de expertos o pruebas anecdóticas. "A pesar de losgrandes esfuerzos de investigación, sigue existiendo muchaincertidumbre sobre cuál es la mejor atención para lospacientes", dijo el doctor Ole Vielemeyer, experto enenfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de la DrexelUniversity en Filadelfia.

"Un enfoque en el que las guías se apliquen sin importar loque suceda puede ser peligroso", añadió.

Por ejemplo, señaló Vielemeyer, las guías del 2003, queaconsejaban que los pacientes con neumonía usaran antibióticos alas pocas horas de ver al médico, terminaron por provocar unaumento de diagnósticos erróneos de la enfermedad.

De hecho, recetar antibióticos cuando no son necesariosexpone a los pacientes a efectos adversos y hasta la aparición debacterias resistentes a la medicación.

El nuevo análisis, publicado en Archives of InternalMedicine, incluyó más de 4.200 recomendaciones de la IDSA entre1994 y el 2010.

"Estos datos refuerzan la idea de que la certeza absoluta enciencia o medicina es una ilusión", indica un editorial de larevista sobre el estudio. "Evaluar las evidencias es analizarprobabilidades", agregó.

Para Vielemeyer, los resultados serían aplicables a otrasespecialidades y citó un estudio previo con resultados similaresen el área de la cardiología.

En el mundo, los médicos siguen las guías al decidir cómotratar a sus pacientes y las empresas de seguro las utilizan paratomar decisiones sobre las coberturas.

Dado que las redactan expertos en cada área, se entiende queson reflejo del mejor conocimiento médico disponible. Pero, amenudo, aún faltan esos ensayos clínicos consideradosimportantes.

Ante la falta de evidencia, las recomendaciones terminandependiendo de la calidad profesional de los integrantes de unpanel de expertos y las opiniones que acerquen al proceso deredacción.

En el 2008, por ejemplo, el entonces procurador general deConnecticut, Richard Blumenthal, demandó a la IDSA por organizarun panel con expertos que no creían en la versión "crónica" tancontrovertida de la enfermedad de Lyme, que transmiten lasgarrapatas.

En abril del 2010, un panel revisor independiente confirmó laseriedad de las guías, pero Blumenthal insistió en que habíanexistido "procedimientos inadecuados de votación".

"Trabajamos en medio de un gran sesgo", admitió el doctorLarry Baddour, jefe de la División de Enfermedades Infecciosas dela Escuela de Medicina de la Clínica Mayo, en Rochester,Minnesota, e integrante de varios paneles de la IDSA.

Baddour acaba de publicar resultados similares a los delnuevo estudio en la revista Clinical Infectious Diseases."Luchamos contra eso como expertos. Admitimos esos sesgos, peroes imposible eliminarlos cuando faltan datos", dijo.

Diana Olson, portavoz de la IDSA, indicó que todas lasrecomendaciones incluyen el grado de evidencia. "Los médicoscomprenden cuándo hay evidencias sólidas o no detrás de lasrecomendaciones", agregó sobre el principio de que algo es mejorque nada.

"La población puede tener absoluta confianza en esas guíasporque incluyen lo mejor que puede ofrecer la ciencia y lamedicina", dijo Olson.

Vielemeyer coincidió en que las guías son una ayuda valiosapara los médicos. "Pero si se las considera un dogma, se puedenvolver peligrosas para los pacientes", advirtió.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 10 de enero del 2011

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