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Monago abre su cruzada extremeña contra Catalunya

La estrategia del presidente extremeño del PP choca con la posición de la lìder de los conservadores catalanes. Sánchez-Camacho considera un 'provocación' los ataques de Monago.

ANA PARDO DE VERA

Los dardos entre los dirigentes políticos extremeños y catalanes son tan antiguos como el andar. Los cruces de declaraciones entre Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Jordi Pujol en los 90 o de Guillermo Fernández Vara y José Montilla a cuenta de la financiación o el Estatut son viejos conocidos de la historia de la democracia española. Sin embargo, en estas disputas, la voz cantante la llevaban socialistas y nacionalistas, por lo que del PP catalán y del extremeño se conservan apenas unos tenues coros en las hemerotecas, generalmente azuzando contra el nacionalismo catalán.

Hoy, sin embargo, las cosas han cambiado mucho. En Extremadura, gobierna el PP de la mano de José Antonio Monago y en Catalunya, aunque no han llegado a la Generalitat, los conservadores aseguran haber evolucionado mucho sus políticas desde los tiempos de presidencia del partido de Jorge Fernández Díaz (1983-1991) o Aleix Vidal-Quadras (1991-1996).

El PP de Catalunya, que lidera Alicia Sánchez-Camacho, se encuentra cómodo en su giro catalanista -que reconocen sin complejos al grito de 'autonomía diferencial'- y aseguran que están en la senda correcta para la gobernabilidad. Por el camino, algunas víctimas de esta evolución, como Alberto Fernández Díaz, que nunca asumió esta senda, o Josep Piqué, que según aseguran en Catalunya, 'se pasó de frenada'.

Hoy, Alicia Sánchez-Camacho tiene en José Antonio Monago a un presidente extremeño que quiere superar a sus antecesores en su batalla contra Catalunya y que en el Debate sobre el Estado de la Región de hace dos semanas propuso en el Parlamento una Unión Extremeña frente al Pacto Fiscal Catalán. Para unos, esta iniciativa no es más que 'una muestra más del populismo' que ejerce a Monago y que busca ir más allá de la sentencia de Rodríguez Ibarra: 'Pujol quiere un trato distinto para Cataluña y a mí no me la gana' (1991).

La líder del PP en Catalunya considera un 'error' la estrategia de su compañero extremeño

Para Sánchez-Camacho, sin embargo, la acción de su colega es un 'error', como dijo públicamente, y 'una provocación', como admite su entorno en privado. Una provocación que parece malintencionada, explican, porque Monago sabe que el PP catalán tiene que hacer auténtico encaje de bolillos para conjugar las tres líneas principales de su estrategia: defender las reformas de Mariano Rajoy en el Gobierno central, hacer una oposición responsable a CiU en la Generalitat -que incluye apoyos puntuales- y, sobre todo, no espantar al electorado catalanista moderado que les apoya y puede aumentar en el futuro, al tiempo que logran que no chirríe el engranaje más centralista del PP nacional. En las elecciones catalanas de 2010, los de Sánchez-Camacho obtuvieron el máximo número de escaños logrados por esta formación en Catalunya (18)-

El pacto fiscal para la comunidad autónoma, cuya propuesta debería estar lista antes del pleno del Parlament el 25 de julio, es una pieza clave para potenciar al electorado del PP catalán. Por eso, su presidenta se ha subido al carro de la negociación, rechazando de antemano las intenciones soberanistas de CiU (un concierto catalán equivalente al vasco), pero ofreciéndose a la Generalitat para trabajar con el Gobierno de Rajoy  'hasta el final' en la mejor financiación para Catalunya. La línea roja de los conservadores está en el marco de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).

Esta norma se reformó en 2009 de la mano del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Para los socialistas, es la ley más generosa con Catalunya en su historia; para CiU, el 'asesinato' del Estatut, y para el PP, se trata de un modelo que 'da la espalda a la crisis', aumenta la deuda y el déficit, sube los impuestos y acaba con la solidaridad interterritorial. Sobrepasa la anécdota que el defensor de esta posición en el debate del Congreso previo a la luz verde de la reforma legislativa fuese en 2009 el diputado Álvaro Nadal, hoy jefe de la Oficina Económica del presidente del Gobierno y cerebro económico de Rajoy.

Sánchez-Camacho defenderá con uñas y dientes su posición 'diferencial'

De momento, Sánchez-Camacho ha estado muy contenida en la respuesta a su compañero extremeño de partido, pero su intención es defender con uñas y dientes su posición 'diferencial' sin aceptar interferencias ni populismo gratuitos de sus filas. El PP catalán insiste en que cuenta con cuatro avales  decisivos para ello: los citados resultados de las últimas elecciones catalanas; el 'apoyo incondicional' de Mariano Rajoy; el encargo del presidente del Gobierno de engrasar lo posible las relaciones con CiU, y el respaldo de una personalidad querida y respetada en Catalunya y en el PP nacional, Josep Piqué.

El ex ministro de José María Aznar, muy sensibilizado por su compleja etapa en el PP de Catalunya, que acabó en dimisión en 2007, ha entrado en tromba en el debate para defender a Sánchez-Camacho y su apuesta por el pacto fiscal contra la 'demagogia inconmensurable' del presidente extremeño: 'Insultar a quien te ayuda parece estúpido; que se preocupe de los problemas de los extremeños, que tienen muchos y que tienen una tasa de paro absolutamente increíble'.

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