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Obama intenta seducir a los líderes latinoamericanos

El presidente de EEUU quiere mejorar las relaciones con la región tras la era Bush

ISABEL PIQUER

Plan lo que se dice plan, no hay. Pero Barack Obama espera que las dotes de seducción que desplegó durante su gira europea sirvan también para mejorar las relaciones mucho más complicadas de Estados Unidos con Latinoamérica. Al igual que lo hizo con sus socios occidentales, el presidente estadounidense, tras su paso por México, llega este viernes a la Cumbre de las Américas con el propósito de escuchar y la esperanza de mejorar el tono del diálogo norte-sur.

"Demasiadas veces, EEUU no ha buscado mantener las relaciones con sus vecinos" reconocía este jueves el presidente en un artículo de opinión publicado en los principales diarios de la zona. "Nos hemos dejado distraer por otras prioridades, sin darnos cuenta de que nuestro progreso está directamente vinculado al progreso en todo el continente americano".

O como añadía en una entrevista a la CNN en español "hay una tradición de intervencionismo de EEUU en los asuntos de Latinoamérica. Y no es algo del gobierno Bush, es algo que se remonta a la doctrina Monroe" (del entonces presidente James Monroe que en 1823 sentenció "América para los americanos").

La reunión puede dar bastante de sí, aunque sólo sea por las fotos. En Trinidad Tobago, Obama tendrá oportunidad de cruzarse con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, Bolivia, Evo Morales y Nicaragua, Daniel Ortega. Visto que Chávez y Morales han echado de sus respectivos países a los embajadores estadounidenses, los encuentros, si se producen, serán cuanto menos delicados. De momento la Casa Blanca no ha hecho pública la agenda de las entrevistas bilaterales.

En todo caso, no hay duda alguna de que Obama será la estrella, por mucho que le pese a Chávez que en la anterior cumbre, hace cuatro años en Argentina, acaparó la atención de los medios al participar en una manifestación contra el entonces líder estadounidense, George Bush.

"El nuevo presidente será el foco de todas las miradas", dice Julia Sweig, analista del Council of Foreign Relations, "veo muy difícil que nadie, incluso Chávez, pueda superarlo. Todos los líderes están entusiasmados con la idea de conocerle y verle de cerca".

"Vemos este viaje como una oportunidad de volver a comprometernos con este hemisferio. Este no es sólo el evento de un día", resumía hace unos días el diplomático estadounidense, Jeffrey Davidow. De momento esta es la estrategia central de Washington: cambiar el tono. "No va a Trinidad con una plan para el hemisferio", reconocía Davidow, "Va a Trinidad con la intención de escuchar, discutir y tratar a sus colegas como a socios".

Y para ello, Obama quiere hacer borrón y cuenta nueva. "Es necesario tomar medidas pragmáticas y responsables que promuevan nuestra prosperidad común", resaltaba el presidente en su artículo. "Para combatir la criminalidad y la violencia, no es necesario debatir si la culpa la tienen los paramilitares de derecha o los insurgentes de izquierda; es necesaria la cooperación práctica para reforzar nuestra seguridad común".

Hay mucho de qué hablar. El tema oficial de la cumbre es "seguridad energética y medioambiente", temas que también son prioridades nacionales para Obama. "Encontrar soluciones creativas en estos dos temas será la mejor señal de que el Gobierno de Obama entiende que el panorama político en Latinoamérica ha cambiado" desde los años Bush, dice Stephanie Miller, analista del Center for American Progress, "y que ve una oportunidad de reforzar la cooperación basándose en el respeto mutuo".

Cuba, expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), será el convidado de piedra. En todos los sentidos. Será el único ausente de la Cumbre que reunirá a 34 líderes, y el tema que querrán abordar muchos de sus participantes. La reciente decisión de Washington de levantar las restricciones de viaje y el envío de remesas a la isla para los cubanoamericanos es una señal de buena voluntad pero los líderes latinoamericanos volverán a pedir al presidente que levante el embargo que pesa sobre el régimen castrista desde hace 47 años.

Acuerdos y desacuerdos

"Creemos que Cuba tiene el potencial de convertirse en un elemento muy importante del crecimiento regional", dijo Obama a la CNN, en sus primeras declaraciones sobre el tema, "pero Cuba debe tomar unas medidas, mandar señales en lo que respecta los derechos humanos".

EEUU y los vecinos del surtendrán que encontrar un terreno de entendimiento. Como resumía al Washington Post el ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, "estamos de acuerdo en muchos temas de la agenda global, ahora debemos definir los límites de nuestros desacuerdos" para que no se conviertan en obstáculos infranqueables.

 

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