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Pekín sufre un grave problema de contaminación, dice alcalde

Reuters

El alcalde de Pekín, Guo Jinlong, declaróel lunes que la capital china afronta un problema decontaminación "extremadamente grave", al presentar un objetivode "días de cielo azul" por debajo del número total alcanzadoen el 2009.

Pekín está con frecuencia envuelta en un humo fétido,resultado del boom del transporte privado a raíz delvertiginoso crecimiento económico, el rápido desarrollo de laindustria alrededor de la ciudad y la dependencia de lasinstalaciones de carbón para producir electricidad.

Guo prometió que la ciudad de 17 millones de personas daríaprioridad al transporte público a la hora de construir líneasde autobuses y nuevas líneas del suburbano, además de elevar laproporción de uso de recursos de energías renovables y retirarde las carreteras los vehículos que producen grandesemisiones.

"Los problemas entre la población, recursos y medioambienteson extremadamente graves", declaró Guo en la apertura delparlamento de Pekín, cuya actividad es en gran medidaceremonial, celebrado en un centro de conferencias en un remotosuburbio en el norte de la ciudad.

El alcalde dijo que la ciudad tendrá como objetivo un 73por ciento de los días de este año con una calidad de aireconsiderada excelente o suficientemente buena, conocida como"días de cielo azul". Eso supone unos 266 días, frente a los285 de 2009.

"Controlaremos la cantidad total de contaminantes generadosy abordaremos reformas experimentales en el comercio dederechos de emisión de contaminantes", añadió Guo, sin entraren detalles.

"Profundizaremos la estrategia de desarrollo de darprioridad al transporte público y construir un sistema detransporte verde que dé prioridad al tráfico ferroviario yenfatice el transporte público en superficie", declaró.

La notoria mala calidad del aire de Pekín estuvo en elpunto de mira mundial antes de que la ciudad celebrara losJuegos Olímpicos en 2008, llevando al Gobierno a lanzar unaimportante campaña de limpieza, que incluyó el cierre de muchasfábricas contaminantes.

Pero más de un año después de los Juegos, Pekín aún estárodeada de humo, poniendo en peligro la salud de los residentesy haciendo que la ciudad sea un lugar menos atractivo para losejecutivos extranjeros y sus familias.

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