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Los platós de la ficción televisiva están a pie de calle

Las ficciones se graban en espacios reconocibles para los espectadores que se eligen por necesidades del guión

MARTA HUALDE

Conspiración en los alrededores de las Torres Kio, el complejo de las Cuatro Torres, el viaducto de Segovia, la calle Bailén y el Palacio Real en Madrid. Terror en el cementerio de la Almudena y en una de sus tumbas. Miedo en la Universidad Antonio de Nebrija y sus bosques aledaños. Escenarios tan reales como estos son algunos de los platós naturales que utilizan las ficciones españolas de televisión para dar credibilidad a sus historias.

Con mayor o menor coste, dependiendo de si es una propiedad privada o pública, para rodar una escena o varios capítulos o si está en el centro de la ciudad o a las afueras, las productoras eligen, generalmente a partir del guión, espacios exteriores para rodar. "El 80% de las veces se seleccionan las localizaciones a raíz del guión, pero hay veces que se escribe un texto para una localización concreta", explica el director de El Internado y coproductor ejecutivo de esta ficción de Globomedia, Jesús Rodrigo.

Para esta serie, se pensó desde un principio en un edificio "con solera y aspecto inquietante", puesto que el colegio en el que se desarrolla existe desde los años 40. Finalmente, la productora se decantó por la fachada de la Universidad Antonio de Nebrija. Para los pasadizos secretos del internado, se pensó en unos antiguos búnkeres de la Guerra Civil en el Parque del Capricho en Madrid, pero se descartaron por el peligro de derrumbe y se optó por unas bodegas de una finca privada en San Martín de la Vega (Madrid).

Además de su encaje en la trama, se buscan espacios en los que resulte cómodo grabar, puesto que se debe montar un miniplató en tiempo récord. En el caso de la ficción de Cuatro Hay alguien ahí, se partió con un presupuesto fijo para los exteriores. "Si se va a ver en varios capítulos, se busca algo más chulo", reconoce el jefe de localizaciones de esta ficción de Plural Entertainment, Pedro Ruigómez.

La demora en los permisos de los lugares públicos y el presupuesto, más elevado en el centro de las ciudades y en zonas privadas, son algunos de los inconvenientes. Pero no siempre. Rodar en el madrileño cementerio de La Almudena "no es complicado" y sólo hace falta una solicitud formal, descubre Ruigómez, aunque admite que hay exteriores en los que la gente de la calle ve la grabación "como una agresión" y puede ser problemático para conseguir los permisos. Esta ficción también se ha grabado en varias librerías de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos y una residencia de ancianos en Navalcarnero, entre otros lugares.

No sólo Madrid es objeto de deseo de las productoras. Sirva de ejemplo la serie Acusados, que emitió Telecinco este año y que arrancó en Salamanca, con escenas en la Plaza Anaya, las calles de los alrededores de la Plaza Mayor, el Puente Romano y la Casa de las Conchas. Las conspiraciones de esta ficción de Ida y Vuelta se producen en plazas y parques de áreas financieras: los jóvenes de la primera temporada vivían en el barrio de La Latina en Madrid, mientras la jueza a la que encarna Blanca Portillo tiene un ático en la calle Velázquez, en el barrio de Salamanca en Madrid. "Nuestra intención era reflejar quién era cada personaje y su contexto", explica el productor ejecutivo de esta ficción, Jorge Redondo.

Para Rodrigo, a la audiencia le puede hacer gracia reconocer los exteriores en los que se graban las escenas, pero no cree que sean espacios que todo el mundo identifique. Sin embargo, Redondo reconoce que los lugares de las ciudades que el público identifica en la pequeña pantalla dan "caché" a la producción. "Todo lo que el espectador reconoce, lo hace más creíble y empatiza con ello", concluye.

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