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La rabia hecha literatura

La editorial Cabaret Voltaire publica por primera vez en castellano ‘Escena de caza (furtiva)’, novela de Agustín Gómez Arcos que desvela con crudeza los engranajes de la represión franquista

J. LOSA

Hasta hace bien poco Agustín Gómez Arcos era un escritor "fantasma", una rara avis en el panorama literario español. Dos veces finalista del prestigioso premio Goncourt, traducido a ocho idiomas, condecorado con la Orden de las Artes y las Letras francesas, este escritor almeriense murió prestigioso en Francia y desdeñado en España. La editorial catalana Cabaret Voltaire publica por primera vez en castellano su cuarta novela, Escena de caza (furtiva), su obra más cruda y violenta.

"La novela es la memoria de la humanidad, más que cualquier otra expresión literaria. Me explico con un ejemplo capital: el político, olvida; el escritor, no", comentaba el autor en una entrevista como finalista del Goncourt. Esa voluntad de memoria y la rabia ante el escandaloso auto-perdón que se concedieron los gerifaltes de la represión franquista vehiculan la narrativa de este escritor y le empujan a dedicar sus libros "a la III República, que nacerá un día, aunque tenga que nacer del fuego".

De origen humilde, Gómez Arcos (Enix, Almería 1933 - París 1998) nace en el seno de una familia republicana y se cría en un mundo de miseria y represión. Tras un intento infructuoso por estudiar derecho en Barcelona, el escritor abandona la capital catalana y se instala en Madrid dispuesto a convertirse en dramaturgo. Su experiencia es agridulce; gana en dos ocasiones el Premio Nacional Lope de Vega pero la imposibilidad de representar sus obras debido a la censura fuerzan su exilio.

Es en Francia donde Gómez Arcos desarrolla su potencial narrativo. Tras su debut con L'agneux carnivore (1975), le siguen María República (1976), Ana Non (1977) y L'enfant pain (1983), esta última de lectura obligada en todos los liceos franceses.

Revisitar el pasado para mantenerlo vivo

Escena de caza (furtiva) nace al albor de una incipiente transición democrática. Un proceso en el que el autor nunca creyó y se negó a hacer de comparsa. Su rebeldía y su oposición a un proceso que garantizaba "la hegemonía social y económica de la derecha" terminaron por relegar su voz al olvido en una época en la que la clase política requería de una intelectualidad sumisa y entregada al "consenso".

"La reconciliación es mentira. No ha existido nunca. Lo que hoy estoy viviendo en España con esta crispación es más duro que lo que yo viví en el franquismo. Es muy grave que se le deje al país sin pasado. Y aquí se ha hecho un gran esfuerzo por borrar el pasado", zanjaba el autor almeriense.

La literatura de Gómez Arcos rezuma rencor contra la desmemoria de nuestro país. Pero su rabia creativa no le hizo descuidar en ningún momento la estética narrativa. La complejidad y fuerza de sus personajes, la multiplicidad de perspectivas y su utilización de los diálogos le convierten en un autor indispensable.

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