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Reprimen a seguidores de Zelaya en Honduras; llaman al diálogo

Reuters

Las fuerzas de seguridad hondureñas se enfrentaron el martes con cientos de seguidores del presidente derrocado Manuel Zelaya que desafiaron el toque de queda frente a la embajada de Brasil, donde el líder se refugió tras entrar en el país para intentar volver al poder.

Policía y militares dispersaron a los manifestantes con gases lacrimógenos, cañones de agua y una antena que emitía un sonido ensordecedor, mientras que estos se defendieron con piedras en una batalla campal que dejó decenas de heridos y varios detenidos, según testigos.

Cientos de agentes de las fuerzas de seguridad se habían desplegado durante la madrugada alrededor de la sede diplomática a donde Zelaya llegó el lunes por sorpresa, agudizando la peor crisis política en América Central en décadas.

Brasil aseguró que no tolerará acciones contra su representación en Tegucigalpa y adelantó que estudia pedir la convocatoria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Washington también instó a respetar la inmunidad de la delegación diplomática.

El Gobierno de facto, que decidió ampliar por segunda vez en un día el toque de queda hasta el miércoles por la tarde, respondió afirmando que Zelaya puede quedarse a vivir en la embajada si quiere.

"El régimen golpista está desafiando al mundo; la comunidad internacional quiere una salida negociada, pacífica, pero aquí lo que hay como respuesta es violencia, represión contra el pueblo", afirmó Zelaya a la radio local Globo.

Por la noche, el Gobierno de facto dijo estar dispuesto a conversar con Zelaya si él reconoce la legitimidad de los próximos comicios presidenciales del 29 de noviembre, pero aclaró que en las negociaciones no estaría en discusión su restitución y que las órdenes de arresto seguirían vigentes.

El Gobierno interino apuesta por las elecciones de noviembre -que habían sido convocadas antes del golpe- para volver a ganar las simpatías de la comunidad internacional, aunque muchos países han adelantado que no reconocerá al vencedor de la contienda.

Zelaya no respondió a la oferta de diálogo, pero dijo en otra entrevista con Globo que está abierto a negociar, al tiempo que volvía a denunciar intentos de asesinarle por parte del Gobierno de facto.

ÓRDENES DE DETENCIÓN

Después de ser dispersados en la embajada, seguidores del mandatario derrocado se congregaron en otros puntos de la capital pese al toque de queda dictado por el Gobierno de facto por temor a una ola de violencia. En media docena de barrios, los simpatizantes se manifestaron y bloquearon calles.

Con apoyo de los sectores políticos más conservadores, el Congreso y la justicia, militares derrocaron a punta de pistola a Zelaya a finales de junio y le expulsaron a Costa Rica por supuestamente violar la Constitución para tratar de facilitar su camino a las elecciones presidenciales.

El presidente de facto, Roberto Micheletti, aseguró que la policía arrestará al líder derrocado si abandona la embajada brasileña por la supuesta violación a la Constitución y una serie de acusaciones de corrupción, aunque en una entrevista con Reuters descartó un asalto a la sede diplomática.

A pesar de todo, Zelaya denunció el martes por la noche un supuesto plan para asesinarle.

"Hoy en la noche se va a tomar la embajada de Brasil. Supuestamente hay un plan, sea de captura y asesinato. Dicen que ya tienen las pruebas listas para declarar que es un suicidio", dijo el mandatario derrocado a Telesur.

CALLEJÓN SIN SALIDA

El Gobierno de facto pidió a Brasil que entregara al derrocado presidente para su arresto o le dieran asilo diplomático para que abandone el país. También advirtió que culparía al país sudamericano de cualquier acto de violencia dentro y fuera de la sede diplomática.

Además del toque de queda que comenzó el lunes, el Gobierno de facto también cerró los cuatro aeropuertos comerciales del país.

Un fotógrafo de Reuters en la sede diplomática brasileña dijo que había agua y electricidad en el edificio, donde se agolparon unas 150 personas, la mayoría seguidores de Zelaya. Por la tarde, la mayoría salió de la embajada.

La Cruz Roja dijo en un comunicado que atendió a 34 heridos o afectados por gas lacrimógeno. Un portavoz de la policía indicó que había 23 detenidos, de los cuales la mayoría quedaron en libertad horas después.

Pero Berta Oliva, presidenta del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras, afirmó a periodistas que hay más de 150 detenidos en el centro deportivo Villa Olímpica en Tegucigalpa.

El líder político, que crispó a la clase política conservadora con su acercamiento al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había intentado desde su derrocamiento volver a su país a través de negociaciones diplomáticas que naufragaron, incluso cruzando brevemente la frontera desde Nicaragua.

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