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Un responsable electoral iraquí cuestiona los comicios de enero

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Irak no podrá celebrar las elecciones generales en enero como tenía previsto, dijo el martes un responsable electoral, generando mayor incertidumbre sobre unos comicios que pretenden consolidar la democracia y preparar el terreno para una retirada parcial de soldados estadounidenses.

Estaba previsto que las elecciones se celebraran entre el 18 y el 23 de enero, pero el vicepresidente iraquí, Tareq al-Hashemi, un suní, vetó la semana pasada una ley necesaria para celebrar la votación alegando que los iraquíes en el extranjero no estaban bien representados.

Cientos de miles de iraquíes huyeron de la violencia sectaria generada por la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003 y muchos de ellos son suníes.

El Parlamento devolvió el lunes la ley al consejo presidencial, en el que está Hashemi, pero no atendió las preocupaciones del vicepresidente y probablemente la norma será vetada de nuevo.

"En todos los casos, la posibilidad de celebrar las elecciones en enero ha terminado", dijo Faraj al-Haidari, presidente de la comisión.

Teóricamente la ley electoral debe ser aprobada 60 días antes de los comicios, lo que convierte al martes en el último día en el que los legisladores podrían alcanzar un acuerdo para cumplir con la fecha propuesta del 23 de enero.

Pero tras una acalorada sesión parlamentaria el lunes, el fraccionado Parlamento parecía más dividido que nunca.

Legisladores pertenecientes a la comunidad chií, que es mayoría, y a la minoritaria kurda votaron a favor de enmiendas en la ley electoral que debilitarían la representación de los votantes suníes, en una medida que algunos interpretaron como un revés para Hashemi.

Parlamentarios suníes se retiraron de la sesión y la próxima no será hasta el 8 de diciembre, aunque el presidente del Parlamento podría convocar una sesión extraordinaria para poner fin al estancamiento.

"La enmienda realizada ayer por el Parlamento es inconstitucional, injusta y contradice los estándares parlamentarios", dijo un comunicado de la oficina de Hashemi, en donde legisladores suníes planeaban el próximo paso.

La pelea amenaza con reabrir heridas étnico-sectarias entre los chiíes, suníes y kurdos de Irak, que habían empezado a sanar después de años de luchas sangrientas.

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