Este artículo se publicó hace 18 años.
"Sadam Hussein debía terminar ahorcado"
El poeta, narrador, hispanista, guionista y editor, Abdul Hadi Sadoun, vive en Madrid desde 1994, tras huir de la dictadura, como hicieron cinco de sus doce hermanos.

Sólo el recuerdo de una persona provoca que Abdul Hadi Sadoun (Bagdad, Irak, 1968) arrugue su apacible gesto más todavía de lo que lo hace al hablar sobre la invasión norteamericana de su país. Esa persona es
Sadam Hussein.
Poeta, narrador, hispanista, guionista y editor, Abdul vive en Madrid desde 1994, tras huir de la dictadura, como hicieron cinco de sus doce hermanos. El resto de su familia sigue allí. Por eso jamás olvida su tierra, por la que lucha desde la cultura con el sueño de una soberanía nacional laica.
"Me llena de optimismo ver a tanta gente de la cultura de Irak con ganas de cambiar las cosas. La cultura tiene mucho que decir allí", afirma. Pero no es aún momento de regresar, "por el caos en que nos han metido ahora los ignorantes".
Abdul, que esta semana participó en Sevilla en un curso sobre Irak de la Universidad Pablo de Olavide, codirige la editorial Alwah, que nombra también a la única revista de España sobre letras árabes en ese idioma. Su primera vocación fue cohesionar a la literatura iraquí del exilio.
"Abordamos tabúes en Irak: libertades, literatura erótica...", explica.
El autor de la novela Plagios familiares lleva más de diez años comprobando que "escribir es vencer al miedo", algo que descubrió en su país, zigzagueando entre los escasos huecos que dejaba la censura en los periódicos baazistas en los que trabajó desde los 19 años.
En su examen de la situación de Irak hay optimismo, pero no autocomplacencia. "El pueblo ha entendido que los terroristas no quieren el bien de Irak, sino el poder. Han alentado la guerra entre suníes y chiíes, cuando todos somos mestizos", explica Abdul.
"Han creado el mito de que su marcha traerá el caos, pero hay iraquíes preparados para dirigir Irak"También es crítico con Estados Unidos. "Han creado el mito de que su marcha traerá el caos, pero hay iraquíes preparados para dirigir Irak. Sólo se marcharán cuando garanticen sus intereses, y nadie, tampoco Obama, renunciará a esos intereses", sostiene.
Pero nada cambia tanto el tranquilo gesto de Abdul como Sadam Hussein. ¿No fue contraproducente la terrible imagen de su ahorcamiento? "Muchos pueden no estar de acuerdo con la forma, porque ha dado más fama a Sadam", concede el editor.
Pero concluye con una opinión personal: "Yo creo que Sadam, como todos los dictadores, debía terminar de esa manera".
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